‘TOROENMOTO’: RECORRER TRES CONTINENTES BUSCANDO LA FIGURA DE UN TORO

Por Julio Alamo
Hay veces en las que un pequeño detalle o una decisión al azar puede marcar, sin alcanzar a saberlo, nuestro futuro y nuestros sueños. Eso mismo me pasó a mí hace casi dos años en un viaje en moto entre Madrid y Barcelona.

Era un viaje en moto, como digo, que, al contrario de otros muchos, tenía como único objetivo intentar llegar lo antes posible al destino. Así pues tomé la vía más rápida y a la vez más aburrida para un motero, una autovía. En este caso la N-II. Los kilómetros iban pasando rápidos, pero de una forma anodina. Nada había de especial entre unos y otros. Sin embargo, a la altura de Medinaceli, iba a tomar esa decisión de la que hablaba al principio.

Cansado y un tanto aburrido del trayecto, poco antes del desvío a la localidad de Medinaceli vi a lo lejos una figura que a todos nos es conocida. Era una gran valla realizada en acero, de color negro y de una altura de 14 metros, era un “toro de Osborne”. En mi caso, esa silueta me recuerda alguno de los viajes que hice con mi familia cuando era un crío. Era una época distinta en la que los niños nos entreteníamos jugando a descubrir y a contar todo aquello que veíamos por las ventanillas del coche.

La decisión

En aquel momento tomé una decisión al azar. Por un instante y como forma de buscar un momento de distracción, decidí comprobar hasta dónde podría acercarme a aquella figura y de paso poder hacerle una foto junto a la moto que entonces tenía, una R 1200 GS Adventure.

Llegar hasta ella no fue del todo complicado. Al abandonar la autovía busqué alguna carretera secundaria o algún camino de servicio que me permitiera acercarme cada vez más. Pude hacerlo hasta unos 300 metros donde encontré un campo de cultivo, en el medio del cual estaba plantada la silueta. No quise avanzar más.

Satisfecho con haber llegado hasta aquella distancia, paré la moto, saqué el móvil, encuadré e hice un puñado de fotos de semejante gesta.  Sin darme cuenta, había roto el aburrimiento y mi cabeza se olvidó por un instante de los kilómetros de autovía. ¡Ya podía seguir mi camino hacia Barcelona!

Otra vez en la autovía, y según iban pasando los kilómetros, volví a encontrarme varias de esas mismas figuras a lo largo de mi recorrido por las provincias de Soria, Zaragoza y Huesca. Unas en el mismo sentido de la marcha, y otras tantas en dirección opuesta. Sin embargo, ya no paré más, quería llegar a Barcelona. Así que pensé en detenerme en ellas durante el camino de regreso.

Y así lo hice. Días después, de regreso a Madrid, me detuve en muchas de ellas. Calatayud, La Muela, Monreal de Ariza, Pina de Ebro, Peñalba, Gajanejos, Torremocha del Campo y Guadalajara. En todas ellas la dinámica era la misma, una vez atisbaba la figura, intentaba salir de la autovía y buscar ese camino que me permitiera acercarme. Una vez allí, las fotos de rigor y a seguir camino.

Sin saberlo, había descubierto una rutina que me enganchó. Semanas después, ya en casa, repasé todas las fotos de aquel viaje. Cada foto era similar, pero diferente. Siempre había dos elementos en común, mi moto y aquella figura. ¡No tardé en darle forma a lo que he denominado Reto #ToroEnMoto!

El Reto #ToroEnMoto

Cómo decía, si hay un icono de las carreteras de España es la figura del “toro de Osborne”, la enorme y popular silueta diseñada por Manolo Prieto en los años 50. Fue en mayo de 1957 cuando se instaló el primer toro en Cabanillas de la Sierra (Madrid) y hasta 1960 se llegaron a instalar más de 500 a lo largo y ancho del país. Posteriormente, su número fue descendiendo hasta tal punto que, debido a una ley que prohibía la publicidad junto a las carreteras, estuvieron a punto de desaparecer. Fue en 1997 cuando el Tribunal Supremo de España dictaminó que podrían mantenerse debido al “interés estético o cultural” si bien, no debían llevar publicidad ni marca alguna (salvo en México, que siguen mostrando la marca Magno). Hoy en día se pueden encontrar figuras en España (89), México (6), Dinamarca (1) y Japón (1).

Así pues, después de aquel viaje Madrid-Barcelona-Madrid se me ocurrió tomar cada una de las figuras del “toro de Osborne” como hilo conductor de una idea en las que las motos fueran el medio de transporte perfecto para poder llegar a cada una de ellas. Esa sería la esencia del Reto #ToroEnMoto.

Hace tiempo me propusieron que contara en un par de párrafos la esencia de este reto y lo hice así “El Reto #ToroEnMoto se ha diseñado cómo un ‘road trip’ al más puro estilo Ruta 66, pero con un toque español y plenamente inspiracional. Se trata de un reto que se plantea a cualquier persona que disfrute montando en moto y que quiera tener un aliciente más para alcanzar una serie de puntos establecidos”.

Huyendo de tópicos que relacionan esta figura con la Tauromaquia o con cierto aspecto político, yo prefiero que las personas sientan ésta idea cómo una iniciativa abierta a cualquier motorista que quiera disfrutar de la pasión que nos une.

¿Cuál es el objetivo?

El objetivo básico del Reto #ToroEnMoto es recorrer España, México, Dinamarca y Japón en busca de cada una de las siluetas del “toro de Osborne”, disfrutando de las carreteras, paisajes, cultura y gastronomía de cada región.

No importa si tienes una moto deportiva, de carretera, maxitrail o custom, este no es el problema, el verdadero propósito de este desafío es compartir contigo los mismos sentimientos y emociones que he sentido: disfrutar con la belleza de los diferentes y variados paisajes que seguramente encontrarás de norte a sur, la gran gastronomía y diversidad cultural del país mientras disfrutas de la pasión de conducir una motocicleta en España, México, Dinamarca o Japón.

¿Cómo participar?

Para participar y disfrutar con esta iniciativa haciendo tuyo el Reto #ToroEnMoto, tan sólo tienes compartir (en tu propia cuenta de Instagram) las fotos de tu moto junto a los “toro de Osborne” y etiquetar las publicaciones con el hashtag #toroenmoto.

“Muchos de los toros están ubicados en regiones poco conocidas que merecen una visita. #ToroEnMoto busca la conexión entre motoristas, el viaje y estas áreas: lo más importante no es cómo decides llegar, ni cuándo, sino que lo verdaderamente importante es por qué: qué te lleva a buscar momentos auténticos donde puedas transformarte y trascender por ti mismo, y cómo adaptar esta pasión a tus horarios, tu situación personal, tu presupuesto, etc., estos matices que generalmente definen nuestro día a día”.

¿Dónde encontrar más información?

Para facilitar el desarrollo de la ruta, se ha creado una web (www.toroenmoto.com) en la que aquellos que decidan hacer su propio reto podrán encontrar todo el material que necesitan para ponerse en marcha:

  • Mapas de localización de todas las figuras
  • Distribución de los toros por país
  • Agrupación por comunidad autónoma.
  • Fichas personalizadas por cada una de las figuras (coordenadas GPS para localizarla, datos de interés, dificultad, información útil de la zona, puntos de interés cercanos, noticias de interés, galería de imágenes y vídeos y área de colaboradores).

Un reto en tres fases

Como existen figuras fuera de la península e incluso fuera de España, el reto se ha dividido en tres fases. Lo importante es que se trata de un reto que se puede ir alcanzando poco a poco, al ritmo de cada persona que decida sumarse a él. En salidas de fin de semana o tal vez en unas vacaciones.

Las fases son:

Fase I: Península Ibérica

Esta fase inicial del reto propuesto se basa en recorrer cada uno de los toros situados en la península. Pudiendo elegir transitar por autovías, carreteras nacionales o secundarias. Esta fase propone algo cercano, que precisa de un menor presupuesto y un ritmo más flexible.

Fase II: Baleares, Melilla y Canarias

En esta fase del proyecto la idea es alcanzar las figuras situadas fuera de la península, pero dentro del territorio nacional.

Fase III: Resto del mundo

En esta tercera fase se busca alcanzar aquellas figuras que se encuentran en Dinamarca, México y Japón, para completar todas las instalaciones que tienen a nivel mundial.

Mi reto #ToroEnMoto

Soy de los que piensan que no se puede hablar con ilusión y contagiar la pasión de una idea si antes no has sentido esas emociones en tu propia piel. Por eso, cuando empecé a darle forma a esta idea, proponiendo y animando a cualquiera que tenga una moto y ganas de vivir momentos de micro-libertad, tenía claro que el primero que debía experimentarlo era yo mismo.

Por ello, desde aquel día en Medinaceli comencé mi particular reto #ToroEnMoto, donde yo decidiría el orden de los toros a visitar, el plazo de tiempo que me daría para completarlo, la moto y en qué momentos aprovecharía para escaparme y seguir completando localizaciones.

Desde entonces ha pasado algo más de un año y he recorrido muchos kilómetros a lo largo de gran parte de nuestra geografía, he vivido anécdotas, he conocido a personas, me he divertido, me he ilusionado y he visitado todas y cada uno de los toros de Osborne de la Fase I.

La gran mayoría los hice con mi antigua BMW 1200 GSA, un puñado más con una F 850 GS durante una escapada al norte junto a un amigo, y los últimos, hace apenas unas semanas, cuando aprovechando como excusa hacer el rodaje a una BMW R 1250 GS Adventure, recorrí en cuatro días cerca de 2.200 kilómetros.

Yo he completado esta fase en salidas de un solo día, en alguna escapada de fin de semana, y en ocasiones aprovechando algunos días de vacaciones. Todo ello, como es habitual en muchos de vosotros, compatibilizándolo con las obligaciones laborales y familiares.

Algo de lo que me siento ilusionado es que, durante este tiempo, habéis sido muchos los que os habéis animado a empezar vuestro propio reto. Un detalle a resaltar es que en lo que respecta a las motos que utilizan, hay prácticamente de todas las marcas y cilindradas. Yo en mi caso lo hice con motos potentes, aunque si bien aportaban la comodidad en viaje, en algunas situaciones fue más sencillo alcanzar algún toro con aquella F 850 GS que con la gran R 1200 GSA. Esto es algo que me confirmó que este es un reto accesible para cualquiera que tenga ganas de montar en moto, de viajar y disfrutar.

Recuerdos de esta Fase I

Es normal que después de tantos meses detrás de conseguir completar los toros de Osborne ubicados en la Península Ibérica y después de tantos kilómetros recorridos, haya un buen número de recuerdos y anécdotas en mi cabeza que sin duda me han hecho crecer.

Recuerdo aquel primer toro, las peripecias para poder acceder a alguno de ellos que se encontraban en recintos privados y que gracias al azar y tras pedir permiso, logré alcanzar. También recuerdo el paisaje de unos campos sembrados de cereal que se mecían como si fuesen olas del mar, durante una puesta de sol increíble junto a aquella figura de acero en Grajanejos. Las dificultades para poder acercarme mucho al toro de Osborne de Alfajarín o las varias veces que he ido al que está situados en Cabanillas de la Sierra para intentar contagiar de esta idea a varios amigos. Al final, todas y cada una de las fotos que hice junto a esas figuras, ahora recopiladas en las fichas que están en la web www.toroenmoto.com, son las que componen los recuerdos de esta fase.

Otra cosa que me ha gustado mucho de hacer mi reto, han sido las experiencias con la gente que he encontrado. He podido compartir conversación y momentos con personas que tienen formas de vivir distintas a las que tengo oportunidad ver en mi día a día. Posiblemente con ideologías, tradiciones, vivencias y expectativas diferentes entre sí.

Lo sorprendente es que para compartir esos momentos con todas estas personas no he tenido que hacer cómo en otros viajes y recorrer Europa o lugares lejanos como Rumanía o Ucrania. Estaba dentro de un país que sin duda es uno de los mejores que puedas encontrar para montar en moto.

¿Y ahora qué?

Con la satisfacción por haber terminado la Fase I de mi reto #ToroEnMoto, se entremezclaba una sensación de cierto vacío. “¿Y ahora qué?”, me preguntó un amigo. Lo que primero me vino a la cabeza fue intentar continuar con el reto y ver cómo poder empezar la Fase 2. Esta fase, la normal si siguiera el orden lógico, me debería llevar a Mallorca, Melilla y Las Palmas.

Pero tal y cómo ya he comentado anteriormente, el Reto #ToroEnMoto no establece el orden que debes de seguir. Así pues, de nuevo un pequeño detalle o una decisión al azar me van a llevar a viajar a México a finales de noviembre para recorrer allí una ruta que me permita alcanzar las figuras de los toros de Osborne que hay instaladas en aquel país. Como esto es algo que no tenía previsto, la historia de ese viaje está aún sin escribir. Se irá completando sobre la marcha todas las experiencias y anécdotas que espero vivir allí.

Y aunque el objetivo del viaje es seguir completando mi reto particular, tengo muchas ideas en la cabeza que me gustaría hacer durante esos días en México. Cosas tan dispares como visitar la mayor exposición del mundo de la moto que se celebra anualmente, participar en un rally de resistencia de 24 horas en moto o quién sabe qué más.

Todo ello confío en poder contártelo en una próxima edición de la Newsletter y te animo mientras tanto a seguir el día a día de este viaje a través de las redes sociales de OtroEnMoto.com

Una respuesta para “‘TOROENMOTO’: RECORRER TRES CONTINENTES BUSCANDO LA FIGURA DE UN TORO”

  • Arantxa dice:

    De repente las cosas pasan para casi sin darte cuenta convertirse en un gran proyecto.
    Enhorabuena Julio y Enhorabuena a BMW por encontrar a un “Grande” en total sintonía con vuestro espíritu.

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