SEGUNDAS MOTOS

Por Carlos Permuy
Hace un par de semanas que no doy crédito a mis pensamientos libidinosos en cuanto a motos se refiere. Es más, no me puedo creer lo que está pasando por mi cabeza. Os lo voy a explicar, a ver si así me aclaro las ideas.

Jamás he sido hombre de motos custom. Siempre me han parecido torpes, pesadas, incómodas y poco dinámicas. Bonitas sí, pero eso está bien para admirarlas aparcadas en un bulevard o paseo marítimo mientras te tomas algo sentado en una terraza de moda. Resumiendo, que, durante toda mi vida, siempre que veía una, pensaba, “es bonita, pero no me la compraría ni en broma”, y a los cinco minutos mi cerebro la guardaba en el cajón del olvido.

Pero (siempre suele haber un “pero”) en los BMW Motorrad Days Sabiñánigo de este año estuve en la presentación de la BMW Concept R 18 y no me la puedo sacar de la cabeza y os explicaré por qué.

En primer lugar, su estampa es espléndida y el diseño evoca tiempos pretéritos ya que la BMW R5 de 1936 siempre me ha parecido un ejercicio de diseño espectacular y esta R 18 se le acerca muchísimo en cuanto a concepto e imagen.

En segundo lugar, me niego a creer que BMW haga una moto que no sea ágil a la hora de llevarla, sea del estilo que sea. BMW siempre ha tenido el arte de hacer que los kilos desaparezcan como por arte de magia en cuanto te pones en movimiento.

Todo ello ha hecho que no me la pueda quitar de la cabeza. Sólo hay dos problemas, bueno, tres. El primero, que soy hombre de R GS Adventure. Es “mi” moto. Es la moto con la que me siento como en casa, la que me ha llevado a lugares remotos de nuestro planeta y la que ha hecho que disfrute tanto de salidas de fin de semana como de viajes de meses de duración. Me ha llevado por autopistas, autovías, carreteras nacionales, comarcales, caminos, pistas y desiertos siempre con total solvencia y con una sonrisa en los labios al final de cada jornada. El segundo, es un tema de tiempo. Si apenas lo tengo para disfrutar una moto, tener dos significaría dividirlo entre ellas con lo que no saldría rentable el tener una segunda moto. El tercero, obviamente, es un tema económico. Si ya realizo un esfuerzo económico para comprar una moto, para comprar dos sería el doble, claro está.

Y aun así, esta R 18 sigue llamando insistentemente a mi puerta “cerebral”. No la necesito, no es de mi estilo, pero, aún no sé cómo, ha logrado cautivarme de mala manera.

Veremos cómo es la moto de serie derivada de esta R 18 y rezo para que sea muy diferente y se me pase el encabezonamiento, pero algo me dice que BMW va a ganar el órdago de nuevo en cuanto a diseño se refiere. Edgar Heinrich, Director de Diseño de BMW Motorrad, es un genio. Tuve la ocasión de entrevistarle hace unos años y me cayó fenomenal, campechano, simpático y lo que es peor (para mí), tenemos los mismos gustos en lo que a motos se refiere por lo que cuando diseña una moto según sus gustos, es como si yo la hiciera para mí en el caso de que yosupiera diseñar.

En fin, a ver si se me pasa el ‘enmelonamiento’ porque, si no, veo una moto ‘laaaarga’ y baja haciendo compañía a mi GS en las largas noches de invierno.

¡Hasta el mes que viene!

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