ADIÓS A CHINA

Por Gustavo Cuervo
Creo que este es el mejor titular que puedo encontrar para este artículo. Mi adiós a China no es porque no piense en regresar, que nunca se sabe, sino porque ya casi nada tiene que ver este gigantesco país con el que conocí a finales del siglo XX.

Apenas han pasado 28 años desde que rodamos en 1996 con las BMW R 1100 GS de la Vuelta al Mundo del Club BMW de España entre la capital, Pekín, y la frontera con Mongolia por Herenhot. Solo once años de los Juegos Olímpicos en los que participé con el equipo de motos de la televisión olímpica y apenas ocho desde mi último viaje por estos lares. El cambio lleva un ritmo exponencial. Ya sé que todo cambia en el mundo, pero el desarrollo de las infraestructuras de China lo han convertido en unos decenios en un país completamente diferente para montar en moto. Todas las ciudades y pueblos de cierto tamaño están unidas por asfalto incluso en el Tíbet. Hace apenas dos lustros fuera de la China superpoblada, es decir, el oeste, no necesitabas GPS para saber perfectamente que carretera tomar. Solo había que seguir la única carretera asfaltada o la pista principal en cualquier población para acertar con tu ruta de largo recorrido. Podías atravesar el país sin necesidad de navegador si tu viaje enlazaba las principales ciudades del centro, el Este y el Sur.

Hoy, escribo estas líneas desde Tingri, en la habitación de un hotel de calidad occidental, impensable hace unos años. Acabamos de superar con nuestras BMW F 800 GS y R 1200 GS la entrada al Parque Nacional del Qomolangua, como denominan los tibetanos al Everest. Hasta esto ha cambiado. Un gran portalón de sólida estructura ha sustituido al de madera saturado de banderas de oración de antaño. Decenas de turistas chinos se fotografían mientras varios drones privados sobrevuelan el paso de montaña. Mañana vamos al Campo Base del Everest, y ya sé que el viaje no será por tierra, sino por asfalto y seguro que habrá otras muchas novedades.

No tengo nostalgia de tiempos pasados, ni estoy en contra del desarrollo, ni mucho menos de que hayan sustituido un tembloroso puente tibetano de cuerda y madera por uno de hormigón armado. Me alegro de verdad por los nativos y no entiendo los motociclistas que hasta se enfadan porque asfalten una pista de tierra, ya sea en Marruecos o en el Perú. Solo les digo que propongan a su Ayuntamiento que les quiten el asfalto, las aceras y luces de su calle, para llegar cada día a su casa en su moto como un intrépido héroe. Pistas de tierra y senderos naturales por los que circular, sin molestar ni dañar nada el entorno, siempre quedarán en el mundo por millones de kilómetros.

El tiempo pasado no vuelve y ni yo conocí la China de Marco Polo, ni este el placer de hacer su viaje en motocicleta, a cada uno nos toca un tiempo y debemos aprovecharlo tal y como es.

Adiós a China, sí, pero a la China que ya pasó y no volverá. Ahora, hoy, estoy disfrutando con un grupo de amigos de otro viaje por Tíbet con comodidades inimaginables, pero los mismos paisajes, la misma sensación de aire lívido en altitud, la falta de oxígeno al superar las cotas de los 5.000 metros. Me siento un privilegiado al haber podido disfrutar de esta ruta con las primeras F 800 GS que se fabricaron y hoy con las últimas, seguro que el año próximo, ya con las F 850 GS, y dentro de diez años más, ¿con eléctricas?

Aprovecha tu día, tú momento, sin nostálgicas añoranzas. Lo mejor siempre está por venir. Como alcanzar el Campo Base del Everest, a 5.230 metros de metros de altitud, en Nepal (China), que mañana alcanzaré otra vez, el de la montaña de mayor altitud del planeta que seguro no habrá cambiado ¿Y pasado mañana?

www.gustavocuervo.es

Al cierre de la News, nos llega este comunicado sobre la llegada de la expedición que lidera Gustavo Cuervo en el Tibet donde se encontraba al redactar este blog, y que reproducimos íntegramente, felicitando al Embajador de BMW Motorrad por este nuevo éxito:

El equipo de Francisco Torres, integrado por diez personas, junto con Gustavo Cuervo, que lo lidera, alcanza con éxito, sobre sus BMW F 800 GS y R 1200 GS, el Campo Base del Everest (Tíbet. China) de 5.230 metros de altura, haciéndolo a las 10:20 horas.

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