EL DESTINO DE SUPERNOVA

Por Agustín Ostos
Y se desveló el misterio.  Tras terminar en una carpa en la que no cabía ni un alfiler más la ponencia en la que compartí los mayores momentos de moto aventura de mis casi dos años de periplo por Sudamérica, llegó el día de esclarecer la muerte y resurrección de Supernova…

El año pasado por estas fechas me comunicaban de Brasil que había que trasplantar 57 piezas a mi compañera de viaje, casi todas del motor y las suspensiones. Al final, gracias a la ayuda de mis patrocinadores opté por recomenzar con una moto nueva a la que bauticé como Súper-Supernova, pero… ¿Cómo podría abandonar mi primera moto condenándola al más cruento olvido? ¡No!

Tras ser alentado por Pere y Alberto de O2Riders Adventures envié con ayuda de Jordi García Rivero y Gabriel Castro de IMTBIKE el amasijo de hierros desmontados desde Salvador de Bahía a Barcelona.

Entonces, Pere se hizo con una moto siniestrada que haría de donante para que el corazón de Supernova latiera de nuevo. Y así fue: tras el experimento de mezclar y arreglar piezas durante cuatro arduos días de quirófano, esa F 650 GS Dakar del año 2000 con la que recorrí 30.000 kilómetros en Sudamérica volvió a rugir con estruendo… ¡Lo conseguimos! Pero… ¿con qué fin armamos todo este pifostio?

Solo hay algo que podría justificar todos los dolores de cabeza y de bolsillo que nos dio: Lo hicimos con el fin de donarla a KM Solidarity, ONG motera que realiza actividades benéficas en motos. De esta manera, Supernova (rebautizada como Supernueva, pues su motor apenas tiene 14.000 kilómetros) gozará de una segunda vida sacando sonrisas en centros de discapacitados y de enfermos, participará en recolectas de comida y eventos solidarios y, quién sabe, tal vez un día vuelva a viajar hacia rutas salvajes…

Gracias a todos los que vinisteis a los BMW Motorrad Days. No sabéis cuánto disfruté compartiendo Soy Tribu con vosotros… sigo con los pelos como escarpias. ¡Sois la ostia! Y, sobre todo… Sois Tribu!

Fotos: José Mª Alegre & Alfonso Gordon

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