FINAL DE VIAJE EN BMW, COMPAÑERA PERFECTA

Por Willy Sloe Gin
Hace mucho que empezó este desvarío que me ha llevado a recorrer las costas de España, Portugal y sus islas. Pero en toda locura, aparece sin remedio un horizonte cuerdo.

Faros y miles de kilómetros para intentar comprenderlos. Son estas luces principio y fin de todo, sombra y luz, mareas llenas y vacías, fiesta y drama, vida y muerte, lo cercano y lo infinito.

Todo me alumbró desde niño en Zahara. Allá te dormían cantándote nanas por Alegrías… (En nada se parece mi aldea a lo que es hoy día…).

Sus luces son las mismas. Olvidadas por tanto turista, invisibles para cómicos de medio pelo, tristes e incomprendidas para tanto portador de sombrillas infectas. Paraguas de verano que hieren la arena que profanan.

Allá empezó toda esta Historia. Necesaria como es, o era, como es necesario el Levante para dar vida a un brasero de cobre. Nada sería lo mismo si las ‘Luces’, sin los ‘Faros’.

Sin saber empezó todo, recorriendo los faros del Estrecho. Y quedó corta la cosa. Que habían muchas más luces esperándome. Faros de Poniente, de Levante, Portugal, Baleares, Canarias… Siempre empezando o acabando en Trafalgar, en mi Casa.

Apareció de pronto BMW para que pudiera cumplir mi ‘Sueño’. Muchas motos, muchos faros, todos distintos, todos únicos, todos mágicos.

Y tanta Punta me enseñó a mirarlos. A escuchar el silencio con el que se hablan. A aceptar la frustración de no poder acariciarlos, a disfrutar de los cientos de lugares en los que se esconden. Y aun así, sin llegar a muchos, supe que seguían largando haces de luz a tanto barco que andaba allá en “el Oscuro”.

No acaba aquí tanta vuelta, tanto viaje. Porque no es un final, que es un principio.

Volveré a salir con la moto que me toque en suerte para recorrer otros tantos faros olvidados, hermanos de los míos. Mientras, varado en tierra, añoro la mar de mis ‘Padres’ y las mil estrellas que me durmieron como lo hacía mi ‘Abuela’, por ‘Alegrías’…

Zahara de los Atunes. 1965

No había luz eléctrica en Zahara.

Entre sus diez casas mal contadas, jugábamos los niños con faroles, candiles y quinqués. La única norma que nos imponían nuestros abuelos era la de no acercarnos a la playa, distante unos cien metros de nuestras casas.

Pensaban y no sin razón, que, en tierra de contrabandistas, un farolillo pudiera ser el mejor aliado del estraperlo. Así que jugábamos escondiéndonos de nuestros miedos, de los de nuestros abuelos y de la Guardia Civil.

Ancestral y profundo

Con el tiempo descubrí el significado de una luz, por pequeña que fuera, enfocada hacia la mar y entendí lo peligroso que podía llegar a ser un candil en las manos de un niño alumbrando hacia allá afuera.

El peligro de confundir a los barcos que navegaban por el Estrecho. Nadie me lo explicó. Quizá nadie lo supiera… Recordando aquello me enamoré de los faros.

Fragmento de ‘Las Fronteras Imperfectas’.

Han sido mis compañeras (perfectas), en estos viajes:

  • BMW R 1200 R
  • BMW R 1200 R
  • BMW R 1200 RS
  • BMW C 650 GT
  • BMW K 1600 Bagger
  • BMW R NineT Urban G/S
  • BMW R 1200 GS
  • BMW R 750 GS
  • BMW R 1250 GS
  • BMW R 1250 RT
  • BMW 310 R
  • BMW R NineT Scrambler
  • BMW S 1000 XR
  • BMW S 1000 R
  • BMW R 800 GS

Todas perfectas, todas mágicas. Como las luces que me ayudaron a perseguir…

Mi agradecimiento a BMW Ibérica, BMW Riders, Movilnorte Motorrad, Autoservicio del Motorista, TRImotos y a todos los que se han subido en tanta moto…

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