EL TECHO DEL MUNDO

Por Gustavo Cuervo
Tras los BMW Motorrad Days Sabiñánigo 2019, iremos a rodar con nuestras BMW por el “Techo del Mundo”, el Tibet. Hace ya más de un año que Paco Torres y un par de sus amigos me llamaron para decirme que querían ir a China en moto. Bueno, eso lo quieren muchos motoristas y aventureros de todo el mundo, pero no lo consigue casi ninguno. “No es fácil”, le dije, “pero no es imposible -añadí-. Requiere tiempo, muchos esfuerzos logísticos y, por supuesto, no es nada barato”.

Lo normal es abrir un mapa y trazarse la ruta desde Asia Central, atravesar el Xinjiang chino con Kashgar (Kanshi para los chinos) y luego viajar siempre en dirección Este, al igual que Marco Polo, rodeando el desierto de Taklamakan (si entras, no saldrás) hasta alcanzar la costa del Mar de la China, Shanghai o alguna otra ciudad costera. Esto es lo normal mirando un mapa, pero esas sutiles líneas que ves en el papel que marcan la frontera entre China y el resto de sus países limítrofes nunca son fáciles de pasar. Si además quieres hacerlo con tu propia moto, la cosa se complica aún más. Ya no sólo hay que sacarse el carnet de conducir chino, también hay que importar la motocicleta y China no reconoce ningún documento tipo carnet de pasaje de aduanas, o cuaderno ATA para vehículos y no contempla la importación temporal en ninguna parte del territorio. Sólo hay una excepción que se suele utilizar por los que realmente desean pisar el Imperio del Centro. La entrada desde Kyrguistán y la salida por Pakistán, siguiendo la KKH (Karakorum High Way). Tampoco es que sea fácil ni barato, pero las autoridades del Xinjiang permiten hacerlo, por supuesto en grupo y con los correspondientes “guías oficiales”. Este “pellizco” a China, sólo en su parte más occidental, permite conocer la que fuera la perla de la Ruta de la Seda. Se trata de Kashgar, que tuvo el mayor mercado de camellos del mundo y que fuera Patrimonio de la Humanidad (digo fuera por que el modernismo chino acabó con la ciudad vieja de adobe, levantándose rascacielos en su lugar). El lago Karakuli y luego la KKH en Pakistán (sólo algo menos problemático, logísticamente, pero bastante más peligroso por el radicalismo), justifican los esfuerzos, pero, ya digo, no es nada sencillo y sólo permite conocer una parte del Xinjianj, la región musulmana de China, antes denominada el Turkestán chino, cuyos habitantes, los Uigures, nada tienen que ver étnicamente con la mayoría de la población del país de etnia Han. Hay más de cien etnias diferentes en el país denominadas minorías.

Durante más de un año he trabajado casi a diario en este proyecto. Mas de 600 correos electrónicos con China y centenares de documentos, así lo demuestran, y en varias ocasiones todo ha estado a punto de irse al traste. Las dificultades que pone la Administración China para cualquier tipo de viaje por su territorio se incrementan cuando se trata del Tibet.

Tuve la fortuna y el privilegio de vivir en China (Xining) durante varias temporadas consecutivas gracias al emprendimiento de Ricard Tomas, español residente en Shanghai que se empeñó en montar una empresa de viajes en moto y aventuras en China.  Costó muchísimos esfuerzos, pero conseguimos llegar a tener 15 motos BMW F 800 GS en Xining, capital de la provincia de Qinghai, un punto de operaciones situado relativamente cerca de Tibet (cerca, quiere decir a más de mil kilometros) y pude viajar tres veces a lo largo de la ruta que va entre Lhasa y Kashgar, paralelo a la cordillera del Himalaya, y alcanzar las tres veces el Campo Base del Everest, entre otras muchas rutas por el desierto del Gobi, Mongolia interior y todo el centro y oeste de China. Entonces, todo eran caminos de tierra, bueno, aún mucho peor que una pista, ya que había largos (centenares de kilómetros) de tramos en obras.  Esto me permitió conocer el terreno, “El Techo del Mundo” y muchas de sus poblaciones y montañas. Así que me puse manos a la obra y… ahí vamos.

Por si todo esto no fuera suficiente, hay otro inconveniente muy importante. La altitud. Lhasa está a 3.800 metros de altura sobre el nivel del mar, es decir, casi tan alto como la cima del pico más alto de España, el Teide, pero esto es sólo el principio, es decir, la capital del Tibet está en la parte más baja del viaje. En la ruta hacia el Campo Base del Everest se superan varios puertos de más de 5.000 metros de altura hasta llegar a la cota de los 5.300 del CB. Aclimatarse a esta altitud requiere una buena forma física de entrada y luego realizar las ascensiones poco a poco, unos 500 metros de desnivel al día. Lo normal, como hacen los alpinistas, es subir y bajar, volver a subir y volver a bajar y de esta forma ir ganando altura progresivamente para dar al cuerpo la posibilidad de aclimatarse. Esto tampoco garantiza que seamos capaces de adaptarnos a las alturas tan elevadas. El riesgo de no aclimatarse es grave, y puede resultar muy grave, por lo que decidí contar con los servicios de mi amigo y como se decía antes, “eminencia”, el doctor Ángel Villamor. Ángel nos acompañará en este viaje también en moto, para cuidar de nuestra salud y tener la decisión de quien sube y quien no hasta el CB.

Paco Torres, (el “Jefe”) Evandro Heusi y Jesús Martínez son los promotores de este difícil viaje, con algunos amigos suyos más formamos un equipo de doce personas que, con la ayuda de un buen número de tibetanos y chinos, intentaremos hacer realidad los sueños de tocar el cielo con nuestras BMW’s. Ójalá nos acompañen los dioses de las alturas y nos permitan alcanzar el objetivo, por nuestra parte pondremos todo nuestro empeño en conseguirlo.

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