CLUB BMW TOURING DE ESPAÑA: DEL ODIEL AL TINTO

Del Odiel al Tinto no es solamente una ruta, es la ilusión de una mujer que quiere mostrar a sus amigos una tierra que no es la suya de origen, pero sí de corazón. Compartir con su gente sus playas, su sierra, su luz, su alegría y su quietud. Ese sitio donde encuentra la paz y se siente refugiada, y de esa necesidad de compartirlo con los demás es de donde surge la idea de organizar una ruta tan lejos de casa.

Y comenzamos la andadura motera de este año 2017 desde el Rompido de Huelva, donde la luz del atardecer y sus gambas hacen que nunca quieras volver a casa, con un tiempo de perros, lluvioso y ventoso, pero con un montón de amigos valientes que se atrevieron a llegar allí a pesar de las ráfagas de más de 70 km/h que hubo el viernes. Cerca de 60 motos y 110 moteros nos juntamos a cenar en el chiringuito Doña Gamba y Moisés nos compensó con creces de todas las penurias pasadas. Si la luz y el buen tiempo, típico de la zona nos fueron negados, no fue así con las viandas propias de la región, que resultaron magnificas. Gambas, chocos, ensaladilla de gambas, coquinas y presa de esos cerdos negros maravillosos de la zona de Jabugo bien regados con vinos del condado, hicieron que todos olvidáramos la dureza del viaje y disfrutáramos de una espléndida velada.

La mañana del sábado nos deparó peores condiciones, si cabe. La lluvia y el viento, con fortísimas ráfagas, hicieron aconsejable la suspensión de la ruta planeada. Queríamos haber llegado por la sierra hasta minas de Rio Tinto y recorrer en su tren minero esta histórica comarca salpicada de aguas rojas y montañas de residuo minero, una zona con una historia industrial y humana muy grande.  El recorrido de hora y media del tren permite ver un paisaje explotado por el ser humano hace más de un siglo, mezclado con algunos parajes originales que han pervivido al paso de la industrialización generando unos contrastes espectaculares. Durante el trayecto se narra la historia de la zona y sus gentes, pudiendo percibir el auge y posterior declive de esta zona y, sobre todo, el esfuerzo ingente de sus hombres y mujeres por salir adelante.

Pero como la prudencia no es mala consejera, decidimos quedarnos en el hotel tomando un café hasta el mediodía, cuando el pronóstico hablaba de una mejoría sensible, como así fue. Cogimos las motos sobre las 12:30 y dimos un tranquilo paseo hasta Valverde del Camino, desde donde, tras hacernos una foto de grupo con sus famosos botos, nos dirigimos a comer a Trigueros, al mesón los Arcos. Comida típica de la sierra, jamón, patés y carnes a la brasa.

La tarde fue mucho más benigna, climatológicamente, y mientras unos volvieron al hotel, otros nos dirigimos a hacer la ruta planeada en sentido inverso. La tarde soleada y las curvas amplias de las buenas carreteras onubenses, nos permitieron llevar un ritmo alegre sumamente divertido, llegando al Rompido justamente al atardecer. Una terracita sobre el puerto deportivo y frente a la desembocadura del rio Piedras en el océano, nos deparo una puesta de sol inolvidable que compartimos con unos gin tonics bien ganados. Ya no había que coger la moto más por ese día.

Cena de gala en el hotel El Fuerte, donde nos trataron con cariño y profesionalidad, con una fiesta amenizada por un grupo de música de la zona liderado por Mariví, una fantástica cantante que nos hizo bailar y disfrutar durante unas horas.

Con esto había terminado nuestra misión de organizar la primera ruta del año, la tensión de los días anteriores y las decisiones tomadas se transformaron en satisfacción. Todo había salido bien.

A pesar del mal tiempo, de tener que suspender la ruta, de no poder realizar el paseo en el tren minero, nos fuimos a casa muy a gusto por lo vivido. El poder compartir nuestro tiempo con nuestros amigos del Club BMW Touring, compensa todos estos sinsabores. Todo fue apoyo, comprensión y cariño frente a la adversidad de no poder realizar el programa como estaba pensado y gracias a estos amigos maravillosos, la ruta había sido un completo éxito.

El domingo por la mañana el desayuno precedió a las despedidas, emplazándonos para la próxima ruta. Viaje de vuelta y todos en casa sin un sólo percance y deseando que llegue la próxima para volver a ponernos en la carretera y disfrutar de los amigos y de las motos.

¿Qué más se puede pedir?

Por Michel Boronat

Fotos: Rafael Moreno Esteso y Jose María Guerra Rubiales

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