GADGETS Y MÁS GADGETS

Por Carlos Permuy
Es innegable que en la última década hemos asistido a la aparición de diversos dispositivos que nos han ayudado a disfrutar aún más, si cabe, de nuestra afición y forma de vida.

Yo, personalmente, tengo un problema de orientación serio. Creo que mi brújula interna vino rota de serie y aunque con mapas siempre me había orientado perfectamente me pareció maravilloso el primer GPS que le puse a la moto, un Garmin eMap, hace ya casi 15 años. En esa época, no eran autorruta, la pantalla tenía una resolución de risa y era monocroma, pero era fantástico el saber dónde estabas y cuál era la ruta a seguir, ya que se marcaba sobre la carretera en color negro. Como he dicho, no era autorruta pero no tenías más que rectificar la dirección y volver sobre tus pasos para ‘engancharla’ de nuevo. ¿Los contras?, que iba ‘a pilas’ normales y no se podía mojar. El problema es que si llovía y lo metías en la funda para mapas de la bolsa sobre depósito, se recalentaba y se apagaba, así que de poco servía con mal tiempo.

Algunos años después salió el primer navegador de BMW, el Street Pilot. Aquello ya era otra cosa, pantalla en color, autorrutable, detalles a nivel de callejero y se podía mojar, pero era excesivamente lento a la hora de recalcular. Si te equivocabas de camino estaba tanto tiempo recalculando que lo mejor era pararte y esperar a que acabara, porque, sino, corrías el peligro de haber alcanzado el siguiente pueblo para cuando el pobre tenía los nuevos cálculos hechos.

Aun así, era innegable que la ciencia avanzaba y que el GPS cada vez era más útil para viajar. Actualmente, los GPS para moto son casi instantáneos en sus cálculos y te permiten incluso tareas multimedia como escuchar música o almacenar fotografías.

El único problema que había era que debías mirar las indicaciones constantemente y allí sí que podía haber un punto de peligro al apartar la vista de la carretera, hasta que aparecieron los intercomunicadores.

Recuerdo los primeros que aparecieron, con los que era una tortura comunicarte. También hará unos 15 años encontré una web finlandesa que tenía unos de los primeros intercomunicadores moto a moto mediante un pequeño ‘walkie’. Los compramos junto con un grupo de amigos y la verdad es que mal no iban hasta que alcanzabas los 60 km/h. A partir de esa velocidad eran prácticamente inaudibles. Todo ello, junto con la maraña de cables que llevaban, que el modo de activación por voz funcionaba fatal y que tenías que colocar un pulsador en el manillar para que funcionara medio bien a baja velocidad, hicieron que los dejáramos de usar al poco de haberlos comprado. Pero ya habíamos sentado un precedente y vimos el potencial de los intercomunicadores.

Con el tiempo, han ido saliendo intercomunicadores por Bluetooth mediante los cuales no sólo puedes oír las indicaciones del GPS, sino que, además, puedes hablar con el pasajero y con varias motos al mismo tiempo.

La verdad es que son dos dispositivos utilísimos, aunque a veces hagan cosas extrañas. Como dice un amigo mío “creo que la chica del GPS quiere algo conmigo, hoy es la segunda vez que me lleva a un descampado”.

Nos vemos el mes que viene.

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