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Primavera y ¡rock and roll! en Úbeda y Baeza

Por Juan José González

El Club BMW Touring de España organizó una salida a Úbeda y Baeza, en la provincia de Jaén, en la que hubo mucho disfrute motero y gastrónomico, además de jolgorio con la divertida fiesta rockera organizada en la última noche.

Ciudades Patrimonio

El fin de semana del 22 al 24 de marzo, el Club BMW Touring de España celebró una de sus habituales salidas, visitando Úbeda y Baeza. Ambas ciudades, declaradas desde 2003 Patrimonio Cultural de la Humanidad, brillantes exponentes del Renacimiento español, ofrecían todas las condiciones para un perfecto fin de semana; más si venían acompañadas de la primavera, con el soplo de la vida nueva, la resurrección de cuerpos y almas, paisajes, olores y colores, que, como mágico elixir, dan siempre renovada energía a los incansables y lozanos cuerpos de los miembros del Club BMW Touring de España.

Y así fue, como era inevitable cuando se juntan entorno (histórico y monumental, natural y paisajístico), apetitosa y abundante gastronomía, ganas de disfrutar viajando en moto en compañía de amigos y la invencible voluntad de intentar siempre que cada momento de cada salida podamos recordarlo después con una sonrisa de satisfacción por haberlo vivido, ¡incluso si llueve!

Las actividades comenzaron bien. La tarde/noche del viernes recorrimos Úbeda con Pablo, un guía de esos (pocos) que tienen la virtud de hacer que calles, palacios y piedras cobren vida y se conviertan en protagonistas de una historia apasionante, divertida y amena, y, por añadidura, de gran rigor histórico, que hizo que las monumentales iglesias, palacios y plazas de la localidad nos contaran, como a unos amigos, las venturas y desventuras que han sufrido en tantos siglos de intensa y revuelta vida.

La mañana del sábado la dedicamos a perdernos en moto ‘por los cerros de Úbeda’, término que Pablo, por cierto, ya nos había explicado la noche anterior y que (como no podía ser de otra manera) parece que tiene que ver con un hombre, una mujer y una pasión compartida, antepuesta, incluso, a los deberes de la guerra.

Majestuosos paisajes

Desde Úbeda, la ruta transcurrió por el Puerto de Tíscar, con carretera para ir tranquilos, disfrutando de los preciosos paisajes que te van sorprendiendo a la salida de cada curva: Torreperojil, Quesada, Tiscar e Hinojares, hasta Huesa, donde ‘repostamos’ energía con un más que reparador tentempié en el bar Casa Esteban, en la plaza del pueblo (¡qué tortilla de patatas y qué lomo salteado!). Para mayor placer, lo hicimos ‘repantigados’ en la terraza, disfrutando del sol, que tanto se hizo hecho de rogar en esos días y que esa mañana nos acompañó amablemente. Continuamos por los aledaños de Sierra Mágina, contemplando los majestuosos paisajes de las elegantes cumbres jienenses, con agradables curvas y buen asfalto, hasta Jimena, donde tomamos directamente dirección Baeza. Ya con cierta prisa, por cierto, porque allí nos esperaba un más que interesante menú y habían pasado ya casi dos horas desde el último atracón, lo que para los hábitos del Club constituye una plazo prácticamente intolerable.

Para la posterior visita a Baeza, guiados de nuevo por Pablo, no fueron obstáculo ni la copiosa comida ni la lluvia, que se incorporó al grupo para acompañarnos, pertinaz, en el recorrido por la monumental e histórica ciudad. Otra vez vimos y entendimos el qué y el porqué de cada palacio, plaza e iglesia, las huellas de las pugnas con Úbeda, las evidencias de los enfrentamientos cainitas entre los poderosos de cada ciudad y, en definitiva, las historias de dos hermosas ciudades que fueron durante siglos más protagonistas en España de lo que parece.

Fiesta rockera

Todo ello, en realidad, fueron los agradables prolegómenos de lo que estaba por llegar: la inigualable, la incomparable, la inolvidable y la insuperable fiesta rockera de la noche del sábado, en la que quedó constancia imperecedera de que, efectivamente, los viejos rockeros/moteros nunca mueren, ni aunque vayan en BMW.

Amigos, ¡qué noche! Como escapados directamente de un concierto de Barricada, Extremoduro o Los Suaves, los severos atuendos de formales bemeuvistas fueron sustituidos por cuero, cadenas, tachuelas, tatuajes, piercings, camisetas de tirantes,  patillas, melenas (casi todas artificiales, la verdad) y demás signos distintivos de esa especie que tanto lustre (y mugre) ha dado a la historia del ‘moterismo’ universal. Y, como complemento a esa inolvidable fiesta,.. ¡rock, rock y más rock!

Otra vez se comprobó que el hábito no hace al monje, porque lo que aquella noche hubo en el salón de fiestas del Hotel Rosaleda de Don Pedro, de Úbeda (en donde tan a gusto estuvimos y tan bien nos atendieron), no fueron moteros vestidos de rockeros, sino rockeros renacidos, que necesitaban expresar su verdadera y auténtica naturaleza. Las mujeres abandonaron sus atuendos de modositas cenicientas para transformarse en espectaculares y deslumbrantes rockeras que causaron la admirada estupefacción de los varones, cargados de hierros, pelucas y tatuajes, y encantados con su aire macarra y provocador. Y como cumbre de todo ello, memorable expresión de uno de esos excepcionales momentos de comunión mística, en donde el grupo se hace un solo ser, el apasionado baile del imperecedero ‘I Can´t Get No (Satisfaction)’, de los míticos Rolling Stones, ese eterno grito de inconformista rebelión que, al menos en los miembros del Club BMW Touring de España que estuvimos esa noche en Úbeda, sigue tan vivo como al final de los años 60.

Y eso fue todo, amigos. La verdad es que no estuvo nada mal. Ni siquiera para un fin de semana en tiempos de crisis.

Más información en www.clubtouring.es y http://www.bmwriders.es/club_touring.html

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