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Garmisch, la fiesta motera que reviviremos en Formigal en septiembre

Garmisch, la fiesta motera que podemos revivir en Formigal en septiembrePor JMA
Fui a Garmisch y me gustó. Los BMW Motorrad Days son una gran fiesta que en septiembre podemos repetir, y mucho más cerca, en el Encuentro BMWRIDERS 2012 de Formigal. Y también me gustó Alemania, un país en el que la velocidad es ilimitada y las ‘cañas’ son de un litro.

Los BMW Motorrad Days es la gran fiesta bemeuvera internacional, pero, también, motera en general, pues siendo mayoría los que acuden con las máquinas de la marca de la hélice, otros muchos, lo hacen sobre monturas de diferentes fabricantes, lo cual no es óbice para que sean recibidos con total cordialidad y hospitalidad. En los Days nadie te pregunta que moto calzas, salvo que trabes amistad con otro motero –algo harto probable- y entonces saberlo es de obligado cumplimiento, pero más como curiosidad que como elemento diferenciador.

Tenía ganas de ir a Garmisch, primero, por estrenarme, pues no había tenido la oportunidad de ir todavía a los BMW Motorrad Days (¡Ay, cuántas cosas nos faltan por conocer y qué poco el tiempo para hacerlo!). Segundo, por saber cómo se lo montan los colegas alemanes. Y, tercero, por comparar con nuestros ‘Days’, el Encuentro BMWRIDERS 2012, que se celebra en Formigal los días 7 al 9 del próximo mes de septiembre. Y me gusto todo lo que vi en Garmisch, primero, porque resulta muy agradable estar en un lugar en el que impera el buen rollo. Lo siguiente, porque todo está pensado para que el motero se encuentre a gusto. Y, por último, porque creo que nuestro Encuentro de Formigal está a la altura del alemán.

La coqueta ciudad alemana de Garmisch, que este año celebraba la undécima edición de los Days, tiene cerca de 30.000 habitantes. Perteneciente al estado de Baviera, a pocos kilómetros de la frontera con Austria, su ubicación, en los Alpes, la hacen lugar de encuentro para los amantes de los deportes blancos, pues cuenta con 60 kilómetros de pistas esquiables y la cima más alta del país, el Zugspitze, con 2.962 metros. No es de extrañar, pues, que BMW haya escogido tan precioso enclave para celebrar su reunión motera, que cuenta con todo lo que busca un rider: entorno con el que recrear la vista, carreteras de montaña para disfrutar de las curvas, buena oferta hotelera y de restauración y magnífico ambiente. Además, su buena situación geográfica respecto a las principales capitales europeas, idealizan Garmisch.

La oferta que ofrece BMW Motorrad a todos los que acuden a su reunión internacional, que este año superaron los 35.000 inscritos, es magnífica, variopinta y multicolor. Acotada en un parque situado a los pies de los Alpes, la zona del encuentro tiene de todo. La área de los expositores, con 80 firmas comerciales que mostraban sus creaciones, muchas de ellas preparaciones de locura para personalizar o potenciar cualquiera de los modelos del constructor alemán, era, sin duda, de obligada visita para todos los asistentes.

BMW Motorrad España también estuvo presente en la fiesta con un stand atendido por dos simpáticas azafatas vestidas de gitanas que no paraban de servir ese producto tan nuestro como es el exquisito jamón ibérico.

Pero, sin duda, el más grande espacio pertenecía a la propia BMW, en el que mostraba toda su producción, tanto de motos, como de ropa, equipación, cascos, etc, aprovechando tan ideal ambiente para presentar las dos nuevas F, la 700 GS y 800 GS.

Los nostálgicos también tenían mucho de que disfrutar, regodeándose con joyas como la R 80 G/S de Gaston Rahier, con la que el francés ganó el París Dakar en 1984 y 1985, la admirada R 90, incluso una preciosa R 32 de 1926.

El Event Arena era el lugar para las exhibiciones de freestyle, a cargo de tres malabaristas de las motos que dejaron con la boca abierta a Marco Melandri y Leo Haslam, pilotos de BMW Motorrad en Superbikes y que tantos éxitos, sobre todo el italiano, están cosechando en el Campeonato. Pero con quien más disfrutaron los dos pilotos, al igual que Manuela Raffaeta, la espectacular novia del primero, fue con las acrobacias de Michel Pfeiffer, campeón del mundo de stuntman, ‘virguero’ de la moto que hace con ella lo que quiere, incluso se atrevió con la imponente K 1600 GTL, que la manejó como si la ley de la gravedad fuera ajena a él.

La oferta no finalizaba ahí. Los Days es como una pequeña ciudad en la que se encuentra todo lo que un motero puede necesitar durante tres días para pasarlo magníficamente bien. Por haber, había hasta peluquería.

Otro de los atractivos era la de probar toda la gama del constructor alemán, una oportunidad que aprovecharon más de 2.200 personas, que no malograron la ocasión para conducir la BMW deseada, incluyendo los dos esperados maxiscooters o la S 1000 RR.

La oferta gastronómica era magnífica, con multitud de puestos que servían la típica comida alemana, regada toda ella con las ‘contenidas cañas’ germanas, o lo que es lo mismo, jarras de un litro del dorado líquido, medida usual en aquel país que hace imposible la eficacia de cualquier dieta.

Y por la noche, la Oktoberfest, fiesta por todo lo alto en un recinto con cerca de dos mil personas que cenaban y bailaban, jarra en mano, al son de grupos musicales en una demostración de civismo ejemplar. Además del Party Tent, había otros lugares de diferentes ambientes para seguir con las cervezas, todos ellos con actuaciones de conjuntos de diferentes tipos.

Y a la hora de recogerse (algo que se podía hacer bien entrada la madrugada) o al hotel o bien al camping de verde pradera instalado por la organización.

Ya he dicho anteriormente que me gustó todo lo que vi en Garmisch, una fiesta, los Days, a la que debe ir todo motero, sea o no bemeuvero, una vez al menos, que no será la última, pues el recuerdo es tan grato que las posibilidades de volver son enormes.

Pero me gustó también Alemania, un país en el que rige el civismo, la educación y el respeto. Sólo así se puede explicar que sea el único lugar en Europa en el que no hay límite de velocidad en muchos tramos de las autopistas –gratis, por cierto- y su índice de siniestralidad sea menor al de España. Como ejemplo, el adelantamiento que hice a un automóvil con la BMW F 800 GS que conducía (magnífica, y eso que era la antigua, ¡cómo irá la nueva! que se pone a la venta el mes que viene).

Puse el intermitente, miré por el espejo retrovisor y vi a lo lejos un punto amarillo que me pareció un Lamborghini. Me puse en el carril izquierdo de la autopista y antes de que me diera tiempo a realizar la maniobra, el Gallardo ya estaba detrás de mí (calculo que se acercó al menos a 200 km/h). Date prisa, me dije, que este empezará con las ráfagas para que me aparte. Pero nada de eso ocurrió. Esperó pacientemente a que acabara el adelantamiento, respetándome, y siguiendo la marcha en cuanto retorné a mi carril. ¡Igual que en España!, pensé.

Alemania es un país limpio, cuidado, con una masa forestal frondosa y espesa a la que nadie osa meter una cerilla y me dio envidia, ciertamente, entendiendo porque está a la cabeza de Europa y nosotros en la punta contraria.

Suerte que el mes que viene tenemos el Encuentro BMWRIDERS 2012, del 7 al 9 en Formigal, y ahí estamos a la par. Porque la fiesta motera que se celebra en los Pirineos, como la de Garmisch, tiene de todo para pasarlo bien, para disfrutar y este año, que se conmemora el décimo aniversario, más todavía. Así pues, todos a Formigal a olvidar los agobios del día a día, a gozar y divertirse con lo mucho y bueno, y alguna sorpresa más, que ha preparado BMW Motorrad. ¡Nos vemos en Formigal!

Más información en www.bmwriders.es

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