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BMW C 600 Sport. Diferente y apasionante

Las Husqvarna TR 650 Strada y TR 650 Terra, ágiles y dinámicas Por José Mª Alegre
Conducir el nuevo BMW C 600 Sport es una experiencia apasionante. Y lo es porque es diferente a todo lo que hay en el segmento del maxiscooter: deportivo, con la capacidad y practicidad de un scooter y comportamiento impresionante, tanto en ciudad como carretera. Manejarlo es disfrutar de una máquina única y exclusiva que engancha. Compruébalo en el espectacular vídeo.


Moderna y ligera

La espectacular estampa del BMW C 600 Sport impacta nada más verlo. Su aspecto es tremendamente juvenil, moderno y actual. Mientras escribo esta prueba, lo estoy contemplando (todavía no lo he devuelto, ¡qué suerte!) a través del ventanal de la redacción y admiro sus formas con un ¡qué bonito eres! Llama la atención sus contenidas hechuras, con 790 mm de ancho, sin sumar los espejos (877 mm con ellos), y 2.155 mm de largo, medidas en consonancia con la competencia. Sus formas recuerdan a una flecha, con la parte delantera más contundente y estilizado el resto, contribuyendo a ello el discreto pero llamativo escape Akrapovic (opcional), no mucho más pequeño que el de serie, y la rueda trasera al descubierto (la del lado derecho), sujeta por un basculante monobrazo que incluye la transmisión.

Un sinfín de detalles tecnológicos

Dos faros rasgados y oblicuos escoltados por las luces diurnas con tecnología Led destacan en el frontal. Sobre éstos, la pantalla, práctica y eficaz, con regulación mecánica en altura en tres posiciones mediante dos palomitas de fácil manejo. Detrás del escudo, en el que se han situado los intermitentes, hay dos prácticas guanteras. En este sentido, el Sport demuestra que no por ser un scooter deportivo debe carecer de practicidad, con espacios para guardar cosas pequeñas (llaves, mando del garaje, la alarma de casa, el antirrobo –si es pequeño-, incluso el móvil mientras conducimos, etc) y grandes (cascos, cazadora, guantes, incluso una pequeña compra de emergencia de vuelta a casa). Pero esto último, lo que hay bajo el asiento, lo comento aparte, porque bien merece un capítulo individual.

En el lado izquierdo, una premeditada abertura en el carenado deja ver el amortiguador trasero horizontal de color blanco, otro de los detalles de esta moto que demuestran lo mucho y bien que se ha trabajado sobre ella. El puente central es voluminoso, pero no muy alto, permitiendo acceder el pie por encima de él al iniciar el movimiento de acomodo en el asiento. ¿Y qué decir de éste? Pues que me gusta, tanto por su anchura en la parte inicial, permitiendo bajar las piernas para tocar perfectamente el suelo con los pies, como en confort, pues es mullido pero firme, como pude comprobar en los muchos kilómetros que hice, y tengo unas posaderas que enseguida se quejan y esta vez no lo hicieron, lo cual fue un alivio. Es, además, antideslizante, lo cual es de agradecer en una moto que acelera y frena con contundencia. También el pasajero viaja con gran comodidad, poniendo los pies en sendos estribos y agarrándose en las asas, muy generosas, situadas a ambos lados del asiento al final del carenado.

Otro detalle es la triple utilidad de la pata de cabra. Por un lado, la obvia, estacionar el C; la otra, el de frenarlo, pues al desplegarla bloquea el freno trasero, inmovilizándolo, impidiendo que avance o se deslice hacia atrás; y el tercer beneficio, cortar el encendido, parando el motor. De esta forma, podemos estacionarlo en una rampa o cuesta sin temor a que se dé un paseo no deseado. También dispone de caballete, en el que se han colocado dos avisadores, uno a cada lado al final del mismo, para que sepamos hasta dónde podemos tumbar en las curvas.

Máxima capacidad de carga con el FlexCase

Ya he mencionado que la rueda trasera, en su parte derecha, queda al descubierto debido a que el basculante es monobrazo, prolijidad que ensalza su estética. Es en el lado izquierdo, pues, donde se sitúa la transmisión secundaria, que es por cadena bañada en aceite y carente de mantenimiento, al estar encapsulada.

El colín, muy afilado en su parte final, acaba en punta, coronándolo el piloto de freno de tecnología Led, al igual que la luz de posición. Por encima de la matrícula, los intermitentes, que, opcionalmente, también pueden ser de Leds.

Capítulo aparte merece la capacidad de carga bajo el asiento que ofrece el C 600 Sport, lo nunca visto en un maxiscooter de corte deportivo. En la parte de delante, cabe un casco integral sin problemas, pero no así a continuación. Pero los ingenieros alemanes han dado con la tecla, creando algo sencillísimo, tanto que nadie lo pensó, salvo ellos. El invento se llama FlexCase y funciona con el scooter estacionado (ver el vídeo). Una tecla (la de la idea), al presionarla, libera un hueco al desplegarse el fondo del baúl hasta casi tocar la rueda trasera, permitiendo guardar un segundo casco integral. Te aseguro que cuando vas con tu chica y te pregunta ¿dónde guardo mi casco?, y ves la cara de asombro que pone cuando activas el artilugio, esbozas una sonrisa de satisfacción, añadiendo, “tranquila, que está todo controlado”. Luego, al reiniciar la marcha, hay que recoger el FlexCase, de lo contrario el C no se pondrá en marcha. ¡Sensacional!

En cuanto te sientas en el C te parece que lo han hecho para ti, pues te encuentras a gusto de inmediato. Todo te cae perfecto. El manillar es bajo, controlando la dirección de maravilla, que, por cierto, gira más que la de alguno de sus rivales. Con esta posición, muy activa, de dominio y mando, la sensación de control es total. Por otra parte, la distancia al suelo es buena, 810 mm, tocando el asfalto con los pies sin esfuerzos, base imprescindible para sortear los atascos con confianza. Por otra parte, las piernas encuentran acomodo holgadamente, ya sea recogidas en ángulo recto o estiradas.

Fuerza y potencia

Frente a nosotros, un moderno y eficaz cuadro de mandos. Está formado por un display LCD de fácil lectura que no refleja la luz del sol, con cuentarrevoluciones integrado y un velocímetro analógico, además de varios testigos luminosos. La iluminación es de color naranja, un tono agradable a la vista, que se desactiva al encenderse la luz de conducción diurna. Lo mejor es la amplia información que facilita, desde la temperatura exterior, hasta la presión de los neumáticos (opcional), pasando por el consumo medio y puntual. La instrumentación situada en el manillar es de fácil manejo y muy intuitiva, permitiendo su control sin levantar la mirada de la carretera.

Así pues, tan sólo tenemos que darle a la llave de contacto, que al presionarla a la derecha levantamos el asiento y a la izquierda libera la tapa del depósito de combustible, situada en el puente central, para disfrutar de una experiencia única.

El sonido del motor denota fuerza y potencia y ésta no falta en el bicilíndrico en línea refrigerado por líquido de 647 cc e inyección electrónica. Sus 60 CV a 7.500 rpm y par máximo de 66 Nm a 6.000 vueltas entregan la fuerza de forma progresiva, pero con decisión, al principio, para, a partir de las 5.000 vueltas, empujar hasta dejarte con la boca abierta. Su garra y empuje es excelente, permitiendo todo tipo de conducción. Con un propulsor como el del C, que tira desde abajo y consigue llegar a 180 km/h, su velocidad máxima, en poco más de veinte segundos, se puede afrontar con solvencia cualquier escenario. La ciudad, su hábitat principal, al menos en principio, porque bastará un acelerón para salir de cualquier situación comprometida. En autopistas, pues su excelente rendimiento nos permitirá realizar viajes con una sobrada velocidad de crucero. Y en carreteras de montaña, donde disfrutaremos lo indecible con su capacidad de aceleración.

Impresionante en curvas

Pero en cualquiera de los escenarios citados en los que el Sport se desenvuelve admirablemente, una máxima es su principal virtud, la suavidad. A ritmos tranquilos o a los de Marco Melandri (exagero un poco, pero es que hay que ver cómo va esta máquina), despacio o rápido, la ausencia de tirones, sacudidas o asperezas es total. Por el contrario, la sedosidad es completa. A ello contribuye, y de qué manera, la transmisión.

Con caja CVT por variador continuo, lo que significa que prescinde de marchas, como corresponde a un vehículo de su estirpe, tiene embrague automático en seco, con cadena secundaria de rodillos sellada en baño de aceite, careciendo de mantenimiento, lo que es de agradecer. Tanta tecnología se traduce en una respuesta inmediata al acelerar, sintiendo la garra del maxiscooter que, sin embargo, lo hace con suavidad, tal como destaco anteriormente. Como la fuerza de aceleración del C es tremenda, y para evitar deslizamientos indeseados de la rueda trasera en superficies de poco agarre, un control de tracción evita tales situaciones.

Me impresionó sobremanera el magnífico comportamiento del Sport en carreteras reviradas, tomando las curvas con decisión como si de una moto se tratara. En mi vida me había inclinado tanto y con tanta seguridad con un maxiscooter, y he llevado unos cuantos, ni había conducido con tanto dinamismo, disfrutando hasta el asombro. Esto se debe al excelente conjunto ciclístico del C, que se ha diseñado con parámetros geométricos similares a los de una moto. El bastidor es híbrido de tubos de acero de gran rigidez torsional que suele utilizarse, únicamente, en motos. Esta estructura se completa, por primera vez en la historia de la marca alemana, con un soporte atornillado del basculante monobrazo, que es de aluminio, con el que el chasis consigue una rigidez aún mayor. Además, el motor es autoportante, contribuyendo a la gran robustez del conjunto.

Maxiscooter asombroso

Por lo que respecta a la suspensión, la delantera la conforma una horquilla invertida de barras de 40 mm de diametro. La trasera se ha confiado a un amortiguador colocado en posición horizontal con un recorrido de 115 mm y en el que es posible regular la precarga del muelle en función del peso, ya vayamos solos o acompañados. El funcionamiento es perfecto. La suspensión es enérgica, pero efectiva, tanto que tumbando lo indecible, hasta limar los avisadores, el maxiscooter ni se mueve, ni cabecea, ni un quejido, ni una duda, ni un vaivén, ni un meneo. La seguridad es, repito, total, y también la efectividad, aumentando la confianza a medida que las curvas pasan y la satisfacción crece.

Como crece la tranquilidad cada vez que hay que detener este misil. El potente equipo de frenado cuenta con dos discos delanteros de 270 milímetros de diámetro y pinzas de dos pistones, y un tercero posterior, de iguales características. Los conductos por los que transita el líquido de ídem están trenzados en acero, consiguiendo una óptima dosificación en la frenada. Este completo equipo se combina de serie con el sistema antibloqueo ABS de dos canales Bosch 9M. El funcionamiento es perfecto, la efectividad magnífica y la detención del Sport, infalible.

Las ruedas delanteras de los C 600 Sport y C 650 GT están formadas por llantas de aleación, de 15 pulgadas y cinco radios, con neumáticos 120/70-15. Las traseras llevan llantas también de 15 pulgadas y gomas 160/60-15.

Poco más puedo añadir sobre el funcionamiento y comportamiento del BMW C 600 Sport que no sea surtir de mayores adjetivos este texto. Estéticamente, es un regalo para la vista. Su conducción es una delicia, con una posición cómoda y descansada, a pesar de su deportividad. En ciudad, serpentea entre los coches como si hubiera sido creado para hacer eslálom, huyendo de situaciones comprometidas con sólo acelerar. En autovías, mantiene una velocidad de crucero elevada. Y en curvas es mejor hacerlas sobre él que explicarlo, pues su efectividad es tal, su seguridad tan absoluta, así como su aplomo, que resulta asombroso comprobar cómo se mueve este maxiscooter. Así que pásate por un concesionario BMW Motorrad y solicita una prueba y ya me cuentas. Su precio, 10.900 euros, y la ventaja de BMW Financial Services.

Completo equipamiento BMW para personalizar el C a tu gusto

En el número anterior (el de julio) de BMW Modern Movement Newsletter, publicamos todas las posibilidades de personalización del C 600 Sport que ofrece BMW Motorrad. Un equipamiento con el que satisfacer las necesidades de los usuarios de este maxiscooter deportivo. Como el práctico topcase, de 35 litros de capacidad, el eficaz candado sujeto en el extremo del manillar, el deportivo escape Akrapovic fabricado en titanio y acero fino y la tapa final de carbono; asientos y puños calefactables para olvidarse del frío en invierno; la bolsa para el túnel central con una capacidad de 12 litros; parabrisas tintado; la manta térmica o el GPS BMW Motorrad Navigator IV.

Más información en www.bmw-motorrad.es y bmwmodernmovementnewsletter.es

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Una respuesta para “BMW C 600 Sport. Diferente y apasionante”

  • José Torredemer dice:

    “para evitar deslizamientos indeseados de la rueda trasera en superficies de poco agarre, un control de tracción ??? evita tales situaciones”

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