FILOSOFANDO SOBRE PROPULSORES

Por Carlos Permuy
El otro día recibí un ‘mail’ del departamento de prensa de BMW con la presentación de una motocicleta ‘Concept’ propulsada por un motor eléctrico. Se trataba de la BMW DC Roadster, la cual podéis ver en acción en este video de la propia marca.
Bien, como es natural, tanto el foro como las redes sociales hirvieron con comentarios a favor y en contra de la DC Roadster, por lo que quería aprovechar esta columna mensual para intentar aportar mi punto de vista sobre el tema.

En primer lugar, la estética. Ha habido muchos detractores sobre la estética de este modelo, pero lo que no se tiene en cuenta es que es un ‘Concept’ y un ‘Concept’ es, ante todo y valga la redundancia, conceptual. Esto quiere decir que es una visión libre e idealizada del diseñador para hacer algo único y diferente. Obviamente no me la compraría si fuera una versión definitiva de calle ya que su postura de conducción muy forzada, nula protección aerodinámica y esos huecos en la parte superior no la hacen “usable” en el día a día, pero como concepto de moto he de decir que me encanta.

Algo que me parece realmente genial es haber usado el espacio donde estarían los cilindros de un bóxer para instalar los conductos de refrigeración de la batería, la cual está colocada de forma transversal a la marcha. Me parece una idea genial digna de los diseñadores “top” de la marca como Edgar Heinrich, el cual tuve el placer de conocer y entrevistar en persona y pude comprobar el porqué del éxito de los diseños de nuestras BMW. Simplemente, es un genio.

En cuanto a que el propulsor sea eléctrico hay una cierta reticencia al cambio, como es natural. Hemos nacido, crecido y conducido en el mundo de los motores de explosión. Para nosotros, el sonido que produce un tubo de escape de una moto es música celestial y el silbido de un motor eléctrico nos evoca el de un electrodoméstico, pero ¿y si hubiera sido al revés?

Imaginemos por un momento que el motor “dominante” hubiera sido el eléctrico desde principios del siglo XX y que en la actualidad alguien inventara un motor que generara gases tóxicos, que necesitara un líquido altamente inflamable para funcionar y que fuera imperfecto en cuanto al número óptimo de revoluciones para ofrecer su potencia máxima, a causa de lo cual hubiera que instalarle otro dispositivo (embrague) que nos permitiera mantener ese número de revoluciones óptimo para que ofreciera la potencia correcta para poder avanzar y encima ¡ruidoso!

Estoy convencido de que nadie lo querría. No sólo eso, sino que tacharíamos de loco al inventor del mismo relegándole al ostracismo.

El problema está en que para el ser humano todos los cambios, aunque sean para bien, son traumáticos y eso tiene también una explicación fisiológica. Nuestro cerebro consume un 80% de nuestra energía diaria con lo cual hace que los adultos seamos vagos ante las novedades puesto que el aprendizaje de algo nuevo consume aún más energía y, claro, nuestro organismo se resiste a ello.

Creo que nos ha tocado vivir en una época apasionante puesto que los motores que conocemos (los de explosión) están en su punto álgido en cuanto a tecnología y estamos en los albores de una transición hacia un nuevo mundo que no sé si será eléctrico, híbrido o utilizará otra fuente de propulsión, pero lo que está claro es que las cosas cambiarán y creo que debemos tener la mente abierta y disfrutar todo lo nuevo que está por venir.
¡Hasta el mes que viene!

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