CUANDO EL CALOR APRIETA

Por Eduard López Arcos
Menudo mes de junio de calor hemos pasado, ¿eh? Aunque, claro, dependerá de dónde hayamos estado para sufrir más o menos el aumento de las temperaturas. Después de volver de Tailandia, en donde convivía con temperaturas de más de cuarenta grados y un noventa por ciento de humedad relativa, no me apetecía volver a pasar calor.

Afortunadamente, cuando llegué a Galicia el clima era fabuloso. Estos días me he sentido un privilegiado cuando consultaba las temperaturas por Internet y el mapa pintaba Galicia de un color que escaseaba, no solamente en la península, sino también en su continente. Agradecido por el buen clima, he decidido alargar unos días más mi estancia en este punto del planeta antes de arrancar el motor de Tormenta en dirección a los Alpes.

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Hidratación

Si el calor nos sorprende debemos estar preparados para que nos afecte lo menos posible durante nuestro viaje en moto. Beber mucha agua por la mañana, antes de salir a dar gas con la moto, nos dará una buena base para que a mediodía no estemos ya deshidratándonos. Aun así, es recomendable ir bebiendo durante el camino, por lo que deberemos proveernos del líquido elemento antes de cada partida. Cuando paremos, aunque sea un momento para consultar el mapa, beber un poco, tomar un bocado, o lo que sea, mejor hacerlo bajo la sombra. Y si además llevamos muchos kilómetros seguidos, no nos irá mal descansar las posaderas y estirar las piernas.

Una buena solución para permanecer bien hidratados mientras disfrutamos de la carretera con nuestra BMW, es utilizando una bolsa de hidratación tipo Camelbak o Hydrapak. Para recorridos por carretera, con una bolsa de un litro o dos ya tenemos suficiente, pues encontraremos fácilmente algún lugar para reponer líquidos. Con ese volumen, además, iremos más cómodos ya que es un peso que prácticamente no notaremos en la espalda. Si andamos por pistas es recomendable llevar, como mínimo, tres litros de agua.

La seguridad, ante todo

A veces olvidamos que mantenernos bien hidratados hace que nos sea más difícil perder la concentración y, por supuesto, que notemos mucho menos el cansancio al final del día. Estamos hablando, entonces, de que es un plus importantísimo en nuestra seguridad, tanto en carretera como en pista.

Los trazados de montaña suelen ser más frescos y disfrutaremos mucho más de la conducción jugando con el equilibro en las curvas. En ese entorno más natural es también muy agradable parar para hacer fotos, hablar con los paisanos y descubrir las maravillas que suele ocultar cualquier lugar. Bueno, qué te voy a contar a ti, aunque no está de más recordarlo, ¿verdad?
Amigo rider, disfrutemos todo lo que podamos siempre al máximo y pensando que al día siguiente queremos subirnos de nuevo a nuestra moto para vivir la aventura de la vida de la manera que más nos gusta.

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