¿Y LAS MOTOS HÍBRIDAS?

Por Carlos Permuy
Elisabeth Kübler-Ross fue una psiquiatra suiza-estadounidense que estudió las fases por las que pasamos los seres humanos ante una pérdida, creando para ello una serie de etapas. Más tarde, estas etapas se adaptaron al mundo empresarial y a todas las cosas de la vida cotidiana que implican grandes cambios.

Os cuento esto porque en las dos últimas generaciones de modelos, las motos BMW han sufrido un cambio tecnológico sin precedentes y me atrevo a aventurar que esto es sólo el principio.

Pues bien, volviendo a la buena de Elisabeth Kübler-Ross, cada vez que BMW lanza un nuevo modelo de motocicleta con electrónica revolucionaria, como las nuevas pantallas TFT o los nuevos motores de distribución variable, pasamos por varias fases.

  1. Negación: No, no y no. ¡Si esto no hace falta! ¡Yo me quedo con mi actual moto y no quiero para nada la nueva y todo lo que lleva! ¡Sólo meten complicaciones!
  2. La resistencia: Pero esta pantalla TFT, ¿la sabré emparejar con el móvil y el intercomunicador? ¿Y las suspensiones electrónicas tan automatizadas? ¿No sería mejor haberlas dejado como estaban?
  3. La exploración: ¿A ver, cómo va la música del móvil a través de la pantalla TFT y el intercomunicador? ¡Mm, mm! La suspensión en Auto no va tan mal como yo pensaba y no he de estar todo el rato toqueteando y cambiando el hidráulico si cambia el firme. Hay que ver cómo se comporta el nuevo motor en bajos… Uh, en altos tampoco va mal, no.
  4. El compromiso: ¡Esta moto es una pasada! ¡Y yo que no quería cambiar la otra! ¡Esta es la mía!

¡El problema que tenemos los moteros es que pasamos por las etapas Kübler-Ross cada vez que cambiamos de modelo!

He de decir que, personalmente, soy una “rara avis”, ya que soy un tecnófilo, “palabro” que sirve para definir a la persona a la que le apasiona la tecnología. Por lo tanto, yo paso directamente al paso 4 de la curva de Kübler-Ross.

Pero, ¿a qué viene todo este rollo de psiquiatras y nuevos modelos? Bueno, los que me seguís sabéis que soy un poco “Rappel” en esto de las motos. Hace muchos años ya aventuré que la evolución natural del bóxer sería refrigerarlo por agua o que BMW tenía que lanzar una moto tipo “retro” en honor a la R90S. Y así fueron las cosas, una década después teníamos el motor LC y las NineT. Entonces, últimamente se habla mucho del fin de los motores de combustión en las motos y todos aventuran en el foro de BMWMOTOS.COM y en el grupo de facebook que el futuro es eléctrico.

A muy, muy largo plazo, puede ser, pero a corto y medio plazo creo que la viabilidad de las motos pasa por las motos híbridas. Mi lógica se basa en que las baterías son muy pesadas y tardan mucho en cargar y, si bien es cierto que su tecnología va avanzando a buen ritmo, también lo es que aún queda mucho para poder ir de viaje a Marruecos, por ejemplo, o bien realizar cualquier otro ya sea por carretera o por off-road y no ya sólo encontrar puntos de recarga, sino recargar con rapidez. Sencillamente, es inviable.

Pero, ¿qué pasaría si en lugar de totalmente eléctrica fuera híbrida? No hace falta ir muy lejos para ver algunos resultados, dentro de la propia marca tenemos al BMW i8, un superdeportivo con un motor de explosión de sólo 3 cilindros y 1.500 cc de “sólo” 170 CV y un par máximo de 320 Nm.

El quid de la cuestión estriba en el motor eléctrico adicional que lleva, el cual ofrece 105 KW (140 CV) y un par de 250 Nm.

Todo ello nos da un total de 374 CV o 275 KW, una autonomía de 600 kilómetros y un irrisorio consumo de ¡2,1 litros a los 100 kilómetros! Además, es capaz de recorrer 120 kilómetros por ciudad con sólo el motor eléctrico.

Extrapolándolo a la motocicleta, no sería descabellado tener en una GS 1250 Adventure como la mía, por ejemplo, un motor de explosión de 600 cc de 70 CV y uno eléctrico de unos 50 KW que serían otros 70 CV, aproximadamente, capaz de andar unos 100 kilómetros en modo totalmente eléctrico y con un consumo de ¡1 litro cada 100 kilómetros!

Pensadlo bien, no es tan descabellado, las baterías eléctricas serían mucho más pequeñas y no pesarían demasiado, no contaminaríamos por ciudad y apenas lo haríamos fuera de ella. Además, en situaciones complicadas siempre nos quedaría uno de los dos motores para poder volver o seguir el viaje, aunque fuera a mitad de potencia.

Creo que el futuro sí es eléctrico, pero antes creo que tendremos muchos años de motores híbridos.

¡Hasta el mes que viene!

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