“QUÉ POCO CUESTA SER FELIZ”. UN DÍA DE APRENDIZ EN EL PUNTAPUNTA

Por Alfonso Gordon
–¿Qué haces mañana? ¿Con quién vas?
–Voy solo, pero tengo que trabajar.
–Suena divertido, ¿te acompaño y te echo una mano?
Así empezó una de las jornadas más divertidas de moto que he tenido en todos los días de mi vida. El asunto era acompañar a José Mª Alegre en la segunda jornada del puntApunta y ayudarle en lo que pudiera mientras cubría la jornada. Lo que no me esperaba es que fuera a ser un día de grandes aprendizajes.

Era una oportunidad increíble para poder ver algo que siempre me había generado curiosidad. Cómo se hacían, qué es lo que había detrás de esos reportajes que tantas veces nos habían hecho soñar en las revistas o en la Newsletter de BMW, qué es lo que nosotros no vemos cuando leemos el artículo… Y como las ocasiones hay que aprovecharlas, me convertí en el asistente de José Mª durante un día. Y vaya día… Al amigo ya lo conocía, pero ese día me permitió conocer a otros dos Alegre’s que fueron nuevos para mí: al profesional y al motero.

Todo empieza muy temprano en el Parque Cerrado del puntApunta ubicado en la plaza Mayor de Palencia, donde se iniciará la segunda etapa de la travesía. “Tengo que mandar una crónica y diez fotos diarias para las RRSS”, cuenta Alegre, así que lo primero son las fotos y las fotos y las fotos. Fotos de todo el mundo, de motos, del arco de salida, barridos, desenfoques, expresiones… Fotos de todo. Y eso mientras saluda literalmente a docenas de personas: “¡Tú eres el del libro, me encantó leerlo!”, exclama alguien Y aquí es cuando empiezo a descubrir al periodista. Yo creo que puedo considerarme un buen fotógrafo, pero al lado de este figura empiezo a pensar que no tengo ni idea. José Mª es, sencillamente, un genio componiendo fotografías. Tiene un talento absolutamente genial para crear fotos que transmiten sentimientos, y creedme que eso no es nada fácil. Y si unes su pasión por el detallito, pues descubres que puede tirarse media hora para sacar la foto que él quiere sacar a base de “Un centímetro a la derecha… No, uno a la izquierda…, no, sube un poco el pulgar… Así”. Y clic.

Pero, bueno, que si yo pensaba que el madrugar era para salir pronto es porque no tenía ni idea de lo duro que es la vida del periodista. En realidad, salimos del Parque Cerrado de los últimos (ya pasadas las 10 de la mañana) y lo mejor es que tenía que parar en todos los controles de paso y llegar a tiempo al Parque Cerrado de final de etapa, así que…, ¡A las motos!

Y aquí descubrí al tercer JM, al motero. ¡Madre de Dios! Yo sé que yo voy fino con mi R 1200 GSA; lo veo cuando salgo con otros y me consta que tengo buen ritmo, pero ¡por Dios bendito, cómo va ese hombre con esa F 850 GS Adventure…! Pasados los primeros kilómetros de sorpresa, ir detrás de Alegre se convirtió en una auténtica delicia. Es increíble ver con qué suavidad traza, ¡y a qué ritmo lo hace! Las maletas de la GSA se quedaban a deditos de tocar con el suelo. Y es ahí cuando piensas… “Claaaro, éste lleva 30 años subido a la moto”. Pero, ¿sabes? Conozco otra mucha gente que lleva esos años subido a la moto y no va así. Y lo más divertido es cuando paras y le dices: “Nene, cómo vas…”, y te contesta: “¡Pues tendrías que ver a mi hermano!”. De cualquier modo, hay que reconocer que esa F 850 GSA nueva de BMW es un ‘motorrón’ para ir por carreteritas y curvas, pura vida. Al menos a mí me dejó temblando, pero de envidia.

Cuando menos se piensa, salta la foto

Y es ahí cuando en uno de los ‘waypoints’ de la ruta vemos un campo de amapolas precioso delante de nosotros. Se le ilumina la mirada y con una sonrisa de oreja a oreja, me dice: “El campo está increíble, yo creo que bien merece una foto”, y hala, más fotos. Pero no desde el arcén de la carretera, qué va; aquí, cuando se hacen las cosas se hacen bien. Así que metemos las BMWs por un caminito hasta que encontramos el encuadre adecuado y empezamos a hacer fotos a la moto, a los participantes que pasaban por ahí (a Paco Torres, por ejemplo, inconfundible con su R 1200 GSA naranja) y al ‘sursum corda’. Otra media hora inesperada de paradita y yo pensando que no llegábamos hoy al final de etapa ni de casualidad.

¡Allá vamos! Y a correr otra vez muriéndonos de risa en cada despiste del ‘road book’ o en cada stop. Así llegamos al primer Punto de Control, donde nuestros amigos de Km Solidarity estaban sellando los pasaportes. Avituallamiento, abrazos, más fotos, encuentro con grandes amigos y viajeros, charla con David Canosa y con el staff de BMW Motorrad… Y otra media hora de parada, tanto que literalmente cuando fuimos a salir quedaba la moto de Ángel Jubete y dos más. No llegamos al Parque Cerrado hoy ni de casualidad, pienso, ¡pero si van los 700 por delante!

De izq. a dcha: David Canosa, Marketing Manager de BMW Motorrad España, el autor de este artículo, Alfonso Gordon, y Gracia, la mujer de Ángel López Jubete que está junto a ella.

Más curvas, más risas y cuando llevábamos una hora o así, pantanito a la derecha con pueblo pequeño y puente. “¡Mira qué foto!” ¿Otra foto? ¿Pero este tío pretende llegar hoy al final de etapa o no? Pero si dice que hay que hacer una foto, hay que hacerla. De modo que desvío de la ruta, nos vamos a la orilla del pantano y sesión de fotos a la moto. “Ponla aquí, un poquito más a la derecha, espera que no pillo el reflejo…”. Clic. ¡Hala, toma fotón! Este tío es un genio. Y si, además de eso, coges su cámara y le dices: “Espera, que te saco yo a ti” y luego va y cuelga tu foto en Fbk, pues qué más quieres…. Otra media hora más y a las motos de nuevo.

Y no me dejo lo del banquito… Pasamos por un pueblo; vemos a unos lugareños sentados en un poyete viendo pasar las motos y se le encienden los ojos otra vez: “Eso tiene una foto”, y vaya si lo tiene. Así que, media vuelta, aparcamos las motos, me siento con los viejitos y a explicarles que necesito que miren al feo de la cámara y saluden cuando pasa una moto. Y encima luego nos damos cuenta que estábamos en la mismísima Avenida de Europa del pueblito. Y claro, otro fotón de uno de los participantes saludando a los viejitos al pasar y ellos devolviendo el saludo gorra en mano.

La vida es dura, pero feliz

Eso sí, o este tío para el reloj o que me explique cómo es capaz de llegar al punto final en hora. Y resulta que sí, que para el reloj. De hecho, le gana hora y media al resto del puntApunta, pero no os imagináis cómo… Pues, sencillamente, no comiendo. Aquí se tira y se tira, se come uno un bocadillito, se toma un café y se sigue tirando…, a no ser que haya una foto que tomar. Y así hasta estar cerca de Zaragoza.

-“¿Qué hacemos, nos saltamos el concesionario y tiramos derechos al Parque Cerrado?

-¡Ay Dios, la rubia! ¡Ni hablar!, responde el fotógrafo.

Así que tiramos para el concesionario BMW Goya Motorrad, que nos vamos a ver a ese angelito que es María Barbero. Y a fe mía que lo es: no se puede ser más motera, más dulce, más encantadora con todo el mundo; siempre sonriendo y ayudando a los 750 que pasaron por ahí ese día. Uno de mis regalos del día: la foto con María en Akipi. ¡Gracias!

Y así llegamos al Parque Cerrado. Más fotos, más abrazos, briefing de la organización…, hasta casi las 10 de la noche. Y de ahí, y esa tarea era sólo suya, a escribir la crónica y seleccionar las fotos que luego saldrían en las redes de BMW Motorrad España. Al final, sólo cinco horas de sueño.

Y al día siguiente, como por arte de magia, crónica de la segunda etapa del puntApunta en ‘Fbk’, etc… Con unas fotos increíbles y con un sentimiento de pertenencia al grupo, que es único en esta familia de BMW. Y todos nosotros orgullosos de haber sido parte de eso tan bonito que BMW acaba de publicar.

Si tengo que resumir, lo haría con una frase suya: “Qué poco cuesta ser feliz”. Fue un auténtico palizón. Horas de moto, más horas de foto, más horas de hablar con gente, sin comer casi nada en todo el día. Pero, ¿queréis saber algo? Pocos días en mi vida han sido más felices. Espontaneidad pura, entrega a los demás sin mirar a quién o cuándo, vocación de transmitir lo que allí estaba pasando y todo, absolutamente todo, disfrutando de cada detalle que nos regala el día.

Os voy a decir algo. Era y sigue siendo mi amigo antes de este día y seguro que mi opinión no es del todo imparcial, pero somos unos afortunados teniendo a este increíble profesional trabajando para nosotros. No nos damos cuenta de la cantidad de horas de trabajo, de talento y de pasión que hay detrás de cada artículo de la Newsletter. Y todo llevado por la única motivación de querer compartir algo que para él es único en su vida: la pasión por las motos…

José Mª, gracias de corazón por haberme dejado ser parte de tu vida durante un día. Gracias por haberme dejado conocer al motero y al profesional, que el amigo ya lo tenía. Gracias por todas las horas, días, años que nos has dedicado y siempre con esa sonrisa en la cara. Gracias por hacernos soñar, por hacernos viajar y, sobre todo, por enseñarnos lo “poco que cuesta ser feliz”.

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