DE MOTOS, DE AVIONES Y DE MOTOS… BMW, CLARO

Por Guillermo Ariza
No deja de ser curioso, chocante, que escriba por primera vez acerca de aviones. Aviones de antaño, del primer cuarto del siglo pasado. Aeroplanos propulsados con motores “boxer”. Y escribo cuando recorro tanto kilómetro con una BMW con cuatro cilindros en línea. S 1000 R. Nada más lejano a lo que tenemos tan próximo.

Muchos andamos prendados de aquellos y de estos motores transversales, de los que nos bailan de derecha a izquierda en cada curva, en cada recta… Por eso, necesitamos de cuando en vez, recordar su origen, su misterio. Recalar un mínimo en su historia, en su romanticismo. No tanto en sus complejidades técnicas.

Empezó todo allá por 1916. Y en Baviera empezaron a desarrollar y construir lo que entonces se consideró el futuro.  Motores para aviones. Aparatos recién nacidos…  Tal fue la demanda, que no tuvieron más remedio, ingenieros y directivos, que cambiar nombre y logo a aquello ya nacido.

Bayerische Motoren Werke. (Fábrica bávara de motores). BMW.  No fue menos su logo. Hélice blanca y azul, los colores de Baviera. Innumerables fueron los aviones equipados con estos propulsores, aviones pertenecientes a diversas “marcas”.

Acabada la Primera Guerra Mundial y mediante la aplicación del Tratado de Versalles, se prohibió a la citada fábrica la producción de motores para aeroplanos. De esta forma BMW dedicó esfuerzo y tiempo al desarrollo e implante de estos propulsores en motocicletas. La eliminación de algunos cilindros y así dejar únicamente dos, da lugar al nacimiento del motor bóxer refrigerado por aire primero y agua más adelante.

Aquello tantas veces repetido: “…si has conducido un bóxer no querrás otra cosa”, no puede ser más cierto, al menos en mi caso. Fácil resulta querer ese “mecerse” de lado a lado cada vez que aceleras.

Y aquí estoy subido en otro avión. BMW S 1000 R. Mil centímetros cúbicos y casi 170 CV. Sensaciones completamente distintas, sentimientos perfectos. Resulta una moto infinita, imposible, al menos para mí, exprimirla incluso en circuito. Pero eso no es óbice para disfrutarla al máximo. Es noble y bestial, compleja y facilísima, radical y bella, agresiva y cómoda. Muchos miles de kilómetros llevo recorridos con estas maravillas y todas me han sorprendido de alguna u otra forma. Siempre que agarro una nueva pienso en las sorpresas que esconderá en su interior. Esta moto, tengo que decir, que en todo. Sin ser bóxer. Siendo BMW.

Y es que el que se inventó el slogan “Te gusta conducir…”. parece que anduvo pensando en la perfección del bóxer, del tetracilíndrico, de hélices y sueños. De motos y aviones.

Eso es BMW.

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