EL DESIERTO Y EL AGUA

Por Eduard López Arcos
Después de un corto pero intenso viaje por el noreste de Tailandia en bicicleta, ya estoy de vuelta a mi base, en Chiang Mai, para poder centrarme en terminar la nueva web de Ride To Roots (http://www.ridetoroots.com) y acabar de planificar las actividades en Marruecos para el último trimestre de este año.

Han sido un total de unos 1.200 kilómetros, la mayor parte de los cuales los he hecho a temperaturas que superaban los 40 grados. Hace dos años supe por primera vez lo que era rodar con este calor tan húmedo en moto. En bicicleta no tiene nada que ver. Había momentos que no me llegaba el aire. Acostumbrado a viajar en moto, en ocasiones me he llegado a desesperar. Aun así, el viaje ha sido muy gratificante. Poco a poco se fue convirtiendo en un viaje hacia la introspección. Me ha gustado mucho esta experiencia.

El desierto y el agua

Como motociclista, el hecho de viajar en bici me ha permitido ver las cosas desde otra distancia, otra perspectiva, al mismo tiempo que he tonificado el cuerpo y aumentado mi resistencia, no solamente física, también mental. Cuando estoy solo en el desierto con mi moto durante varios días, debo controlar bien el desgaste físico, la alimentación y, sobre todo, la hidratación para mantener la concentración y poder rodar con la máxima seguridad. Me imagino cómo debe ser una travesía en bici, en la que todo es más lento y no puedes cargar con toda el agua necesaria para recomponer el cuerpo durante varios días. En el desierto es fundamental saber localizar los pozos de agua y en bicicleta supone la barrera entre la vida y la muerte. Admiro a esos aventureros ciclistas capaces de gestionar sus recursos para pedalear en la soledad, día tras día. Es algo que también quiero experimentar.

Las raíces del desierto

Recuerdo mis primeras incursiones solo por el desierto. Echando la vista hacia atrás me doy cuenta de que en el desierto siempre me he encontrado cómodo, sin miedos, absorbiendo el sabor del silencio al apagar el motor de mi moto y apreciando el fantástico paisaje. Beber un poco de agua y sentarme en una piedra, o estirarme sobre la tierra, es un ritual que repito varias veces durante la ruta. Miro a mi alrededor y no veo a nadie, tampoco oigo nada. Respiro hondo y en ese momento me siento muy feliz. Sentir ese contacto con el lugar es algo mágico.

Hace unos días escribía un post en mi perfil de Facebook, en el que intentaba expresar que no me veo capaz de arraigar en ningún lugar, simplemente porque no lo he encontrado. Pero, si ahora mismo estuviera obligado a elegir, probablemente sería cerca de las dunas del Erg Chebbi, a pesar de que su entorno está cambiando muy rápidamente. Demasiado rápido.

Marruecos Nomad Trail 2019

Del 17 al 21 (o 22) de noviembre serán las fechas de la tercera edición del Nomad Trail, la travesía que comienza desde el noreste de Marruecos y termina en las dunas del Erg Chebbi, al sudeste del país. Estoy terminando la nueva web de Ride To Roots y cuando la publique, podrás encontrar toda la información relacionada con esta magnífica ruta y otras actividades para este 2019. La ruta es para un grupo reducido de participantes, dispuestos a acampar bajo las estrellas, conocer las entrañas del desierto, los mercados de las pequeñas aldeas y otras muchas más cosas interesantes de la cultura Amazigh. Si te cuadran las fechas, no dudes en contactar conmigo por email (eduard@ridetoroots.com) y te daré más información.

 

Deja tu comentario