BATALLITAS DE ABUELO

Por Gustavo Cuervo
Por casualidad veo una de mis primeras fotos en moto y me veo en otra de hoy mismo. Claramente me doy cuenta de que ya puedo estar en el grupo de los abuelos que cuentan batallitas.

Contar batallitas de motos, de moteros, de bar, de encuentro de amigos. Pues hoy os voy a contar un pensamiento que ya está más en la mentalidad de los abuelos que en la de los adolescentes.

Lo confieso, tengo el ‘Síndrome de MACI’. ‘Motitis Aguda’, ‘Crónica Irreversible’. El síntoma principal es que cada vez me gustan más todas las motos. Las grandes, pequeñas, medianas, custom, gordas y flacas de transporte, ocio campo o circuito. Es una enfermedad fácil de detectar, cuando te gustan todas, es que estas infectado y además tienes una edad. No desprestigias ninguna clase de moto. A todas las encuentras algo. Con los años a mi lo que me ha pasado es que evolucioné de querer mucho a solo algunas a quererlas un poco a todas y a ninguna en especial.

Esto viene a cuento por que como cada primavera procuro probar todo tipo de motos. Me muevo en scooter por la ciudad, hago curvas con naked, me divierto con superdeportivas. y hago todo el campo que puedo con motos de enduro o trail. Todas me gustan. Cada una tiene algo exclusivo y diferente que te hace sentirte feliz sobre ella.

Gracias a mis múltiples viajes por todo el mundo he tenido ocasión de compartir vida con usuarios de motos de todo tipo de culturas, etnias, religiones e ideologías y puedo afirmar que la pasión hacia la motocicleta es universal. Digo pasión porque no resulta fácil explicarlo de modo lógico. Un vehículo incomodo, en el que te mojas, te asas de calor o te congelas de frío y además siempre estás en un equilibrio, que en cuanto se rompe te puedes hacer daño físico. Sólo la pasión por la sensación de libertad que trasmite una motocicleta es capaz de hacer un mérito de cada uno de los inconvenientes.

Ahora que en España la moto ha entrado por primera vez en la campaña electoral con las propuestas o silencios de los partidos políticos se ha levantado una gran polvareda entre los aficionados. Juzgar y condenar a los que prometen mejoras en la seguridad vial sólo por su color político creo que es un error. Dentro de 50 años, quizás menos, a todos, sí, a ti también, nos acusarán de ser “planeticidas” por utilizar vehículos de combustión interna, plásticos, baterías y hasta agua potable en el retrete. Seremos juzgados y condenados, incluso seguramente se retirarán estatuas y honores a los que vivieron esta época en la ahora que son considerados héroes o próceres. La evolución de la Humanidad, con sus éxitos y fracasos es lo que nos ha permitido llegar hasta donde estamos y disfrutar de nuestras motos. Las mejores de la historia hasta hoy, las que muy probablemente serán calificadas como “armas terroristas” por algunos dentro de unos años.

“Vehículos de placer que se mueven al antojo de su piloto consumiendo los recursos naturales e incluso provocando víctimas. ¡Qué horror!”

Yo pienso, que suerte vivir una época en la que la libertad emocional que ofrece una moto aún se puede disfrutar sin ser considerado un malhechor. Sal a disfrutar de tu moto y en el futuro podrás contar batallitas de abuelo.

Deja tu comentario