COLISIÓN EN EL CARIBE

Por Charly Sinewan
No me he cruzado con ningún otro vehículo en toda la mañana, pero eso no es excusa. El camino es muy estrecho y las ramas de las palmeras se meten por medio e impiden tener buena visibilidad. Tampoco es excusa. Vengo pasándomelo como un niño, de pie sobre la moto, esquivando obstáculos como si estuviera en un videojuego y bastante rápido teniendo en cuenta el tipo de camino. En definitiva, que me he flipado. Y eso, que tampoco es excusa, es una explicación a lo que va a suceder en unos segundos, porque de una curva cerrada acaba de aparecer un vehículo que viene en dirección contraria y que, debido a que voy flipado, no tenemos espacio físico suficiente para frenar antes de la colisión.

Esta mañana he amanecido en Punta Herrero, un pequeño pueblo pesquero en el Caribe mexicano dentro de la Reserva de Sian Ka´an, uno de los últimos rincones de esta costa donde aún no ha llegado el turismo masivo. Y digo aún porque la inercia del sistema parece que acabará con todo y que dentro de unos años no quedará un metro cuadrado costero sin edificar. Por eso, quería conocer esta costa entera, antes de que estos caminos estrechos desaparezcan y llegue el asfalto.

La idea es recorrer la costa desde Punta Herrero hasta Xcalak, el último pueblo caribeño mexicano, unos cientos cincuenta kilómetros de pista costera, sin asfaltar salvo los kilómetros que atraviesan Mahahual, y con varios tramos todavía vírgenes. Lo que sea, lo veremos en el capítulo de hoy, o eso espero, porque lo cierto es que quedan tres metros para colisionar con el coche y no parece que haya escapatoria…

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