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TRES ANÉCDOTAS CON TRES DISTINTAS MOTOS BMW

Por Willy Sole Gin
No es la ocasión esta de hablar, escribir sobre un nuevo viaje. Varado como ando en otros mundos, tan musicales como las motos, intentaré resumir en estas pocas letras tantos años “de allá para acá”, subido en alguna BMW. No serán tanto las distintas motos que me han acompañado sino las anécdotas que por ir con ‘Ellas’ vinieron pasando. Tres he elegido entre las muchas que ocurrieron y siguen ocurriendo. Todas, mezcla asombrosa de motos y gentes. Estas últimas arrimadas “a la vera” de las primeras, para llenar de magia cada viaje. Para agarrar amigos nuevos, aunque anden muy en la distancia.

Sé que mucho tiene que ver la publicación de tanta historia en esta Newsletter. Y como de bien nacido es ser agradecido, reconozco mi deuda con la ‘Familia BMW’ y con quien está a los mandos de esta publicación mensual.

Con especial cariño recuerdo una primera anécdota. Ocurrió esta en Tarifa durante el viaje que me llevó a visitar todas y cada una de las ciudades Patrimonio de la Humanidad repartidas por España. En esta ocasión con la nineT Urban G/S. Moto con un magnetismo especial como se demostró al poco de aparcarla en el centro de la capital del viento. Mientras acababa de escribir y mandar (como siempre tarde) el artículo que me tocó en suerte, observé pasmado un revuelo alrededor de la nineT. Algarabía que obedecía a una cola de no menos de quince personas que dándose y pidiendo “la vez” querían retratarse al lado de semejante belleza. No tuve por más que salir y arrancarla para que las ‘retratauras’ resultaran más verosímiles, más fidedignas. Y con todo el agradecimiento despachado por aquellas gentes y el artículo enviado continué rumbo a Ronda.

No fue menor mi encuentro con dos leoneses en el puerto de Plymouth. Sus dos GS y la mía. Dos bellísimas personas que venían de recorrer Escocia y que necesitaban una cama urgentemente. Veinticuatro horas de travesía y como decían Los Manolos, “Amigos para siempre”. Y cómo no, me conocían a través de esta Newsletter. Muchas veces he querido compartir motos y barcos con estos dos personajes.

Pero es quizá cuando no he estado, cuando me la han contado, la anécdota que más me ha movido las tripas. Hace unos días se llevó mi moto un gran amigo. Como quiera, que para eso es mía, que la moto lleva rotulado mi nombre amén del de algunos patrocinadores, aparecieron dos chicas simpatiquísimas, según me relató Enrique, por supuesto con dos BMWs y para regocijo de mi compinche le confundieron conmigo mismo. Y es que estuvieron un rato alrededor de Francisca, así se llama mi GS, a la espera de que apareciera Willy. Grandes alabanzas hicieron de distintos artículos encargando a Enrique que me lo trasmitiera. Y como mi amigo es muy peliculero se adornó mezclando prosa, aventura, música, romanticismo… Qué se yo…

Quizá las conozca algún día. Por todo esto, estas letras están dedicadas a ‘Ellas’, a los que hicieron cola para fotografiarse con la nineT y a mis amigos de Ponferrada.

Y a la ‘Familia  BMW’. Mucho queda por delante.

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