TÚ DECIDES

Por Gustavo Cuervo
Con la llegada de la primavera hay muchas mas motos en las carreteras y eso se aprecia claramente en ruta y desgraciadamente también en las noticias. Con la llegada del buen tiempo se multiplican los desplazamientos en moto y también los accidentes.

En todo accidente concurren múltiples factores y no solo la velocidad, como algunos se empeñan en demostrar. No hace falta dar muchas explicaciones para saber que a menos velocidad las consecuencias de una caída suelen ser menores, pero ni esto es absoluta verdad. A solo 20 kilómetros por hora un guardarraíl sin proteger puede causar lesiones gravísimas, incluso fatales.

Sin ningún morbo y solo con el ánimo de aprender, a veces visiono videos de caídas de motoristas y en la mayoría de los casos (no en todos) compruebo que se podían evitar si el motero actuara de forma correcta. “La experiencia es la madre de la ciencia” y las probabilidades de que un experto motociclista tenga un accidente son mucho menores (nunca 0) que en un novel. La experiencia te enseña a anticiparte, clave en la mayoría de los incidentes. Si anticipas el peligro lo evitas; esto sí es de cajón. Pero, claro, no se trata de inflarse a hacer kilómetros y aprender a base de golpes. No hay mejor manera de aprender rápido y bien que asistiendo a alguno de los múltiples cursos de conducción segura que afortunadamente cada vez son mas frecuentes en España. Personalmente asisto a uno, o varios cada año y siempre aprendo algo. Sí, siempre aprendo de los demás y si puedo, también transmito mi experiencia. Si nunca has asistido a un curso, ni te imaginas la cantidad de cosas que se aprenden para mejorar, no solo tu control de la moto si no, aún más importante, tu nivel de seguridad. En un blog anterior hablábamos de “mirar lejos y dónde mires es a dónde vas”, pero eso no es todo.

Anticipar el peligro es una de las actitudes que más te ayuda y eso implica muchas cosas. La mayoría de ellas si las conviertes en hábito no te cuestan ningún esfuerzo y te ahorran no solo caídas, también sustos. Conducción preventiva; es en lo que insistirán en todos los cursos. Prevenir, anticipar, analizar rápidamente la situación de todo el tráfico y entorno que te rodea y reaccionar de modo automático y de la forma mas segura. Hábitos tan sencillos como mirar en los cruces a ambos lados sin importar que uno de ellos sea dirección prohibida, no cerrar el viraje antes de ver la salida, mirar a ambos lados aunque el semáforo este verde antes de arrancar,  mirar la carga de los camiones o entre las ruedas gemelas por si hubiera alguna piedra incrustada que pueda salir disparada por la fuerza centrifuga, pensar que el automóvil que se asoma a la carretera por un cruce no te ha visto y planificar tu trayectoria de escape para el caso de que se decida a salir… Hay decenas de cosas tan sencillas como estas que te ayudaran mucho a evitar accidentes.  Se que esto al principio cuesta mucho esfuerzo, pues requiere estar pensando siempre alternativas de trayectorias seguras, pero con el tiempo las haces de forma tan automática como mantener el equilibrio.

Siempre he pensado que yo no quiero tener la razón en un accidente, prefiero no tener un percance,  aunque tenga toda la razón. De poco me servirá que un juicio, meses o años después, se resuelva con todos los pronunciamientos a mi favor y condenando al contrario. Prefiero que no me indemnicen, no metan a nadie en la cárcel y todo se quede como mucho en un susto, del que aprender para la próxima.

Tú decides en la mayoría de los casos, así que conducción preventiva y anticípate.

Salud, kilómetros y amistad

www.gustavocuervo.es

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