LA PACIENCIA DEL VIAJERO

Por Elsi Rider
Iniciando mi viaje hacia la Península Arábiga, aquí tirada en el puerto de Bari (Italia), para cruzar a Grecia, no se me ocurre mejor cosa sobre la que escribir que sobre la paciencia del viajero.

En esta ocasión son sólo diez horas de espera, lejos, muy lejos de aquellos tres días y diez horas tirada en el famoso puerto de Alat, al sur de Baku, (Azerbaiyán), en espera de aquel destartalado barco al que denominé el “Maybe Tomorrow”, porque, como recordareis, una vez sacado el billete la respuesta a tu pregunta sobre cuándo salía el barco era cada día la misma: “Maybe Tomorrow”, y así día tras día, hasta que de repente aparece.

Hoy son sólo diez horas, que además me vienen bien para reposar este lumbago que viaja de copiloto conmigo. Creo que antes de quitarme el casco todos piensan que llega una ‘abuelilla’ en moto por mi forma de subirme y bajarme de Lusi. Voy literalmente “pisando huevos con mi BMW F 700 GS”, con sensación de inseguridad, porque voy esquivando cada bache y eso hace que mi conducción parezca como si llevara una “L” de novel, ¡jejeje! ¡El dolor de cada pequeño movimiento es como un puñetazo, pero de los fuertes!, así, que esquivo hasta a los mosquitos, si puedo, ¡jejeje!

Pero, seguimos con el tema de la paciencia, que creo imprescindible para que el viaje fluya con calma. Todos sabemos que ésta sí que es una herramienta que debemos de llevar siempre a mano.

Las esperas, ese tiempo que creemos perdido, pero que en realidad nos sirve para, como es el caso, sentarme rodeada de italianos mirando mi moto para ver todos los países por los que he pasado, para escribir esta crónica de una aventura, que tengo la sensación de no haber empezado y es que ahora Europa es maravillosa para eso, porque siempre te sientes en casa.

Estas esperas también son usadas para poner a punto la moto, limpieza y engrase de la cadena, fundamental. Los que me conocéis sabéis lo meticulosa que soy con este tema.

Y bueno, las esperas también sirven para soltaros este rollo, y sentarse tranquilamente a observar el movimiento en el puerto.

En definitiva, los que viajamos, lo sabemos: paciencia, madre de la ciencia y de los motoviajeros.

Un saludo desde Bari y esta foto, aquí y ahora.

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