CON LA NUEVA BMW R 1250 RT POR LA GADITANA SIERRA DE GRAZALEMA, DONDE LLUEVE MÁS DE ESPAÑA

Por José Mª Alegre
Llego a El Bosque, en la Sierra de Cádiz, que a decir verdad es la de Grazalema, aunque también se la conoce por la anterior, con mi flamante BMW R 1250 RT, y en la primera rotonda, girando a la derecha, hay un zócalo con un párrafo del poema “Preciosa y el aire” de Federico García Lorca que encabeza la calle que tiene a bien llevar su nombre y que reza así:

“¡Preciosa, corre, preciosa, que te coge el viento verde!

¡Preciosa, corre, preciosa! ¡Míralo por donde viene!

Sátiro de estrellas bajas con sus lenguas relucientes”.

Yo también quiero homenajear al gran poeta granadino y sitúo la moto junto al pedestal para hacerle una foto. Me subo de nuevo a ella y le susurro:

¡Preciosa, corre, preciosa, que ‘nos’ coge el viento verde…!

Viajo a la Sierra de Cádiz por dos motivos, uno, para probar la nueva R 1250 RT con el boxer más potente de la historia (que también lleva la R 1250 GS), 136 CV de pura potencia y suavidad, ganando, sobre todo, en bajos y medios. Y me desplazo a lugar tan pluvioso con una moto rutera donde las haya, tanto es así que el 63% de los usuarios que escogieron una tourer de más de 900 ccse decidieron por este modelo.

BMW R 1200 RT, una moto imponente de bajo consumo

El segundo motivo, es que para hacer kilómetros el sur de la península es ideal en estas fechas, pues el frío es menos riguroso y lo que cae del cielo, de caer, son gotas y no copos (salvo excepciones, que siempre haylas). Pero hay un motivo mayor que me lleva a la sierra de Grazalema, a sólo 80 kilómetros de Cádiz capital en línea recta, y es que resulta ser el punto más lluvioso de España. Sin embargo, no todo el mundo repara en ello; es más, a todo aquel que le preguntes donde llueve más en nuestro país te remitirá al norte…, cuando resulta que es el sur el lugar con más precipitaciones, por increíble que parezca. Pero, basta que vayas a hacer un reportaje en el que necesitas la lluvia para reforzar fotográficamente cuanto dices, haciéndote cerca de dos mil kilómetros (entre la ida, ‘rutear’ por la zona, y la vuelta), como es mi caso, para que aparezca Murphy, el de la ley de ídem, y la lluvia brille por su ausencia, como así sucedió.

Resulta que la orientación de Grazalema es favorable a la lluvia porque encauza el viento húmedo de Poniente. Así, las borrascas del golfo de Cádiz se adentran a la península por el Corredor del Boyar, delimitado por las sierras del Pinar y del Endrinal, en dirección a Grazalema, y al chocar con la primera de ellas descargan la lluvia en esta área, con una media anual de 2.200 l/m2. El corredor antes citado tiene su punto más alto en el puerto del Boyar, de 1.103 metros, al que se llega por una preciosa carretera que une los pueblos de El Bosque y Grazalema, donde hay un mirador con un paisaje espectacular y una puesta de sol que no permite que móvil alguno descanse en el bolsillo.

Sitúo el cuartel general en el pequeño pero acogedor hotelito Del Carmen, en la localidad de Prado del Rey (no llega a los seis mil habitantes). Allí llego justo en el descanso del partido R. Madrid-Barça de la Copa del Rey, encuentro que iba escuchando por la radio de la R 1250 RT, no perdiéndome ni un segundo de cuanto sucedía. No hace mucho me parecía una horterada eso de ir escuchando música en la moto a todo volumen y luego, a medida que vas probando las opciones que BMW ofrece, entre ellas el sistema de audio con función de radio y reproductor de MP3, iPod y memoria USB, compruebas que es una gozada hacerlo, sobre cuando tu equipo va ganando.

Partiendo de Madrid, me he metido en el cuerpo cerca de 650 kilómetros, llegando al destino en perfecto estado. La BMW, que para mayor admiración de propios y extraños lleva el equipamiento Spezial de la Opción 719, con el acabado Classic que luce mí RT, con llamativas llantas y asiento de cuero marrón, que contrasta -¡y de qué manera!- con el color Blueplanet metalizado (Opción 719), que le da un aspecto imponente, me ha traído de una pieza. He venido por la autovía para llegar rápido; mañana habrá tiempo de ‘curvear’ por los muchos puertos de montaña de la zona. Me ha sorprendido el parco consumo de la R 1250 RT, lo que, unido a los 25 litros de capacidad del depósito de combustible, te da una autonomía que supera los 400 kilómetros. Además, este nuevo boxer, a pesar del aumento de potencia, gasta un 4% menos de gasolina, estando listo para superar con éxito la normativa Euro 5 que se impondrá próximamente.

También el confort de marcha es magnífico, pues llego al destino sin que se quejen las ‘bisagras’ de mi cuerpo. A ello contribuye el cómodo asiento y la pantalla con regulación eléctrica, que protege del viento, permitiendo ir con los brazos relajados y el tronco recto, sin tener que curvarlo para vencer la resistencia de Eolo.

136 CV con tecnología ShiftCam, pura adrenalina

Es cierto que la autovía es cansina para circular sobre dos ruedas, pero compensa la rapidez con la que caen los kilómetros, la seguridad que ofrece, la música, que amena el tedio, y los pensamientos que fluyen ante tanto silencio, ante tanto recogimiento. Además, en la moto nada pasa desapercibido, eres un observador, porque todo lo ves, todo lo miras, todo lo escrutas y nada se escapa a la vista del piloto. La moto es una atalaya perfecta para apreciar cuanto recorremos.

Aparco la imponente R 1250 RT y entro en el hotel. Mañana será un día divertido, de moto, de mucha curva, de pueblos hermosos y lugares insólitos.

Recién levantado, listo y preparado, con la ilusión de un chaval ante la divertida jornada que me espera, paso primero por el bar para el consabido desayuno, que no suelo perdonar. El día apenas ha amanecido, pero los tímidos rayos de sol prometen una jornada de temperatura motera. Una agradable conversación con el propietario del hotel, Juan Carlos Tamayo, persona de gran conocimiento de la zona y mejor talante, me ilustra sobre el recorrido que debo hacer para visitar los principales puntos de la sierra.

Sentado sobre la R 1250 RT, le doy al botón de arranque sin necesidad de llave alguna, pues este sistema opcional reconoce el mando que mantengo siempre en el bolsillo, desbloqueando la moto al acercarme a ella. De repente, el sonido ronco, profundo y potente del boxer se hace presente, mostrando otra de las diferencias de este motor respecto al anterior.

“¡Preciosa, corre, preciosa, que ‘nos’ coge el viento verde!”

Emprendemos la marcha en dirección a El Bosque por la A-373, son 8 kilómetros de carretera impecable. La R 1250 RT va equipada de serie con ABS BMW Motorrad, ASC (control de tracción), Multicontrolador, el parabrisas eléctrico ya mencionado, ABS Pro (permite frenar en curvas adaptando la potencia de frenado con el ángulo de inclinación), HSC (sistema de asistencia de arranque en cuesta)y los modos de conducción ‘Rain’, ‘Road’, más el opcional Dynamic Pro junto con el control dinámico de tracción (DTC), que evita los sustos en las aceleraciones en curva en caso de piso deslizante y que equipa la unidad de prueba que llevo. El Dynamic Pro es el modo más deportivo de los tres; junto con el sistema ESA, que también lleva como opción, regula la suspensión según la velocidad que llevemos y el estado del piso, por lo que con Dynamic salí de casa y con él arribaré a Madrid. Bueno, en alguna ocasión cambio a Road, que es el ideal cuando el asfalto está más bacheado, notándose entonces el confort de las suspensiones.

Bajando un poco la vista, el espectacular cuadro de mandos con numerosos parámetros cuya información vas cambiando con el Multicontrolador situado en el puño izquierdo. Con él pones la radio, los puños y el asiento calefactable, los modos de conducción, presiones, etc.

Con una cilindrada de 1.254 cc, 136 CV a 7.750 rpm y par máximo de 143 Nm a 6.250 vueltas, un 10% de potencia más que antes y un 14% de par, el boxer de la nueva R 1250 RT utiliza por primera vez en la producción de serie de motores BMW la tecnología ShiftCam, que aumenta la potencia en toda la gama de regímenes del motor, reduce las emisiones, así como el consumo de combustible y optimiza la suavidad de marcha y el refinamiento del boxer.

El Bosque es el primer pueblo blanco situado en el interior del Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Con poco más de dos mil habitantes, tranquilo y apacible, la localidad tiene una atractiva oferta gastronómica, además de estar rodeada por un entorno natural de gran belleza donde se pueden practicar muchos deportes, como el senderismo, el parapente, la caza o el ciclismo. Hago algunas fotografías y me subo de nuevo en la R 1250 RT.

Vuelvo a tomar la A-373 para dirigirme a Ubrique, que se encuentra a 14 kilómetros, localidad donde la piel es patrimonio de este pueblo famoso por ser el apodo de un no menos conocido torero. Con cerca de 20.000 habitantes, Ubrique es el más grande de la Sierra de Grazalema. Darse una vuelta por él resulta gratificante por lo mucho que encierra, como el convento de los Capuchinos, la ermita de San Antonio, la plaza de la Verdura, o la Ruta de los Miradores, distintos enclaves donde se contempla la preciosa construcción de esta localidad emplazada en la ladera de las montañas que la rodean.

El espectáculo de la Sierra de Grazalema y de la R 1250 RT

De nuevo a lomos de la BMW, tomo la A-2302 para dirigirme a Grazalema, donde más llueve de España, si bien hoy será difícil mojarse, pues el sol luce radiante y no parece que el cielo esté por la labor de dejar caer ni si quiera una gota de agua. Lo que si empieza es el baile de curvas, pues la carretera es la típica de alta montaña, estrecha y serpenteante. Exprimo la R 1250 RT y lo primero que me asombra es la magnífica agilidad que tiene. A pesar de su gran peso, se mueve como una gacela, pues toma las curvas con igual diligencia como el cuadrúpedo se mueve por su hábitat. Suave y efectiva, la BMW sale de un giro para meterse en un tramo de curvas enlazadas con aplomo y precisión. El cambio asistido es rápido, ayudándome a engranar marchas sin tocar el embrague. El motor suena rotundo, fuerte y potente. Me gusta escucharlo sobre todo al acelerar tras la salida de cada giro. Por supuesto, la radio está muda, pues no hay mejor melodía que la de un motor completo y redondo como este boxer.

Llego a Grazalema, preciosa localidad cercana a los 2.500 habitantes enclavada en el corazón de la sierra que lleva su nombre y cuyo casco urbano está declarado Conjunto Histórico. En él se encuentra la joya patrimonial de la villa, la Iglesia barroca de Nuestra Señora de la Aurora, merecedora de una visita que exige tiempo, lo contrario sería una desconsideración. Grazalema es famosa por sus tradicionales mantas y ¡por ser el punto más lluvioso de España! Hago una parada de obligado cumplimiento para alimentar el cuerpo, pues el espíritu está repleto de sensaciones y emociones con el pilotaje de la BMW. Mientras me tomo un poco de queso de leche de cabra payoya y oveja merina producido en Villaluenga del Rosario, municipio a escasos kilómetros de donde me encuentro, repaso con la mirada mi montura y concluyo que es realmente formidable. Me pregunto cómo se puede hacer una moto tan cómoda, con semejante capacidad de carga, versátil tanto para viajar por autovías bien protegido, como para afrontar tramos de montaña con una conducción deportiva de total solvencia y divirtiéndote como la R 1250 RT. Me termino el queso y vuelvo con la protagonista de mis reflexiones.

“¡Preciosa, corre, preciosa, que ‘nos’coge el viento verde!

¡Preciosa, corre, preciosa! ¡Míralo por donde viene!

Sátiro de estrellas bajas con sus lenguas relucientes”.

Y corre la preciosa BMW esta vez por la A-9104, carretera incluso más retorcida que la última, que trepa por detrás de la pedanía que abandono para dirigirme al puerto de Las Palomas (1.357 m), desde donde se contempla un paisaje asombroso, con el embalse de Zahara al fondo y algún pinsapo en primer término. De hecho, bajando hasta Zahara de la Sierra por un trazado con más curvas que un circuito de karting, encontramos el bosque de pinsapos, especie singular de abeto que sólo crece en esa sierra y en la Serranía de Ronda, en Málaga.

Tiro para abajo con la melodía del escape de la R 1250 RT meciendo mis oídos y también el cuerpo, disfrutando otra vez con esta moto que sólo produce satisfacción, aumentando la sensación de libertad y de no quererte bajar de ella, sentimientos que bien conocemos los riders.

Queda poco tiempo para la puesta de sol, así que hago una foto de la moto en el embalse para llegar antes del ocaso al puerto del Boyar, donde el propietario del hotel donde me alojo me recomendó por la mañana no perderme ese espectáculo de tarde. Pero no quiero volver por donde he venido, prefiero descubrir una nueva carretera, tal es el grado de confianza con la RT, porque en esta zona todas las rutas tienen un trazado flipante. Así que cojo la A-374 de curvas rápidas e inclinadas hasta la A-372, que me llevará de nuevo a Grazalema, donde vuelvo a tomar la ruta de hace un par de horas, hasta llegar a lo alto del puerto de El Boyar, el punto por donde entran y descargan las borrascas que vienen desde Cádiz.

Preparo la cámara y espero a que el sol caiga y desaparezca por la bahía de Cádiz, esperando que en su despedida una nube inoportuna no lo haga desaparecer antes de hora. La R 1250 RT aguarda y yo también hasta que el precioso decorado del fondo desaparece al apagarse la luz principal, la del sol, y aunque la nube extemporánea se presentó privándonos de función más apoteósica, consigo hacer unas fotos dignas, cuando menos.

El día se acabó por hoy; hay que volver al ‘cuartel general’, así que de nuevo me deleito con la conducción de la BMW, esta vez de noche, comprobando que la efectiva iluminación me permite curvear a buen ritmo hasta llegar a Prado del Rey. Mañana estaré de vuelta. No está todo perdido, todavía me quedan 600 kilómetros para disfrutar la BMW R 1250 RT, haciéndolo hasta Córdoba por carreteras secundarias, ¡que gozada de moto!

“¡Preciosa, corre, preciosa, que ‘nos’ coge el viento verde!

¡Preciosa, corre, preciosa! ¡Míralo por donde viene!

Sátiro de estrellas bajas con sus lenguas relucientes”.

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