DOS MESES CON LA BMW F 850 GS

Por Charly Sinewan
A final de agosto de 2018 llegué a Kirguistán después de algo más de dos meses de viaje desde España. Mi idea inicial era llegar hasta Mongolia, pero las circunstancias de la ruta fueron retrasándome como nunca antes en mis viajes y finalmente no pude, o no quise, hacer la machada de llegar hasta Ullan Bator por, simplemente, decir que había llegado.


Un viaje en moto es disfrutar del camino sin obsesionarse por el destino, al menos bajo mi punto de vista. Total, que en Kirguistán decidí meter la moto en un camión y mandarla de vuelta para casa. Ya habrá otro momento para terminar ese viaje.

El caso es que, al llegar a mi destino y después de doce mil kilómetros sobre la BMW F 850 GS y por todo tipo de terrenos, decidí hacer un vídeo con mis valoraciones, además de reflexionar sobre cuál es la moto ideal para un gran viaje.

Ya lo he dicho muchas veces, pero lo voy a repetir. No soy un entendido en motos y nunca lo seré, soy viajero en moto desde hace veinticinco años y, por tanto, mis valoraciones son desde ese punto de vista. También es cierto que la mayoría de la gente que opina en redes, e incluso en algunos medios, tampoco lo es, pero que conste que lo que yo cuento en el vídeo que acompaño no son más que las sensaciones de un usuario con muchos kilómetros a su espalda, pero que no se ha leído la ficha técnica de la moto.

Deja tu comentario