QUIQUE ARENAS, DIRECTOR DE MOTOVIAJEROS: “QUIERO A MI BMW POR LO QUE ME DA Y ME SIENTO MUY UNIDO A ELLA”

Por José Mª Alegre
¿Quién mejor que un motoviajero para dirigir la revista digital de igual nombre? Quique Arenas (Toledo, 1974), que así se llama nuestro protagonista, es un impenitente viajero que ama la moto con la que surca los caminos, una BMW R 1150 GS Adventure, “porque tengo una relación muy especial con ella. La quiero por lo que me da y me siento muy unido con esta moto”, confiesa.

La revista digital motoviajeros.net que dirige Arenas “es la primera publicación en español dedicada íntegramente al mototurismo, tiene cuatro años, que fue cuando inicié este proyecto, y cada vez estoy más contento porque la gente valora lo que se está haciendo, ha cogido cariño a esta publicación y yo creo que al final hemos creado una especie de referente para la comunidad de los amantes a los viajes en moto”, aclara su director.

Todo tiene un inicio, un por qué, una guía que nos marca el camino, pero no es el caso de Quique, que no sabe muy bien de qué le viene la afición por la moto. “Mi padre tenía un concesionario oficial de coches y en casa las motos nunca estuvieron bien vistas. Sin embargo, sí había un ciclomotor de mamá y con él empecé a hacer alguna que otra diablura que me llevaron a competir en trial. Y ello a pesar del rechazo familiar, que no vieron con buenos ojos que me dedicara a la moto. Luego, una lesión de rodilla me obligó a pasar del trial al trail y en cuanto cumplí los 18 años, me saqué el carnet de motos y empecé a viajar con ellas”, explica.

“Doy gracias a los ingenieros de BMW por haber creado esta máquina”

Desde entonces, para Quique, “la moto es parte fundamental de mi vida. Y mi vida está compuesta por muchas cosas, tiene grandes bloques, pero es que la moto ocupa una parcela importantísima de muchos de esos bloques, porque están intercomunicados unos con otros. Hay como una especie de ósmosis, no puedo separar prácticamente ninguna etapa de mi vida de la moto”, recalca.

Y si la moto en general es vital en la existencia de este periodista, su moto particular, una BMW R 1150 GS Adventure, “es mucho más que eso”, apostilla. Muy similar a las BMW empleadas por Charley Boorman y Ewan McGregor en ‘Long Way Round’ (documental protagonizado por los dos actores en su recorrido de más de 30.000 kilómetros a lomos de las BMW, con salida en Londres y final en Nueva York, que emitieron en TV en siete capítulos de gran éxito, en 2004, y que todo motoviajero lleva grabado en la retina), la moto de Quique “simboliza demasiadas cosas, tantas que en algunos momentos la llego a humanizar. Tengo una relación muy especial con esta moto. Doy gracias a los ingenieros de BMW Motorrad por haber creado esta máquina, que es noble, siempre me ha ayudado, me ha hecho confiar en ella y formamos un todo. Yo trato de cuidarla todo lo posible, y a fe que lo hago, y ella hace lo mismo conmigo. Es pues una moto muy especial. He tenido muchas motos, pero esta vino para quedarse”, cuenta su propietario.

Con relación tan especial con su BMW, Quique la quiere “por lo que me da, que me lo regala, sin pedírselo, y quiero a mi moto porque representa la figura de un amigo que se quedó por el camino, Óscar Horacio Díaz, un grandísimo motoviajero argentino al que yo tuve la inmensa suerte de conocer en 2011, en Ushuaia, en un encuentro internacional de motoviajeros y Óscar era uno de ellos. Reconocido y reputado en Sudamérica, había recorrido buena parte de los países del cono sur y tenía esta misma moto, una BMW R 1150 GS Adventure, y cuando volví de aquel viaje por Argentina y Chile, que duró prácticamente 40 días, que me cambió la vida, marcando un antes y un después, lo primero que hice fue vender la moto que tenía, que estaba nueva, y ponerme a buscar una igual a la de mi amigo Óscar. Cuando la encontré, nos escribimos un mensaje y nos prometimos que algún día rodaríamos juntos con nuestras BMW, pero él falleció, con lo cual, mi moto no es sólo mi moto, es un amigo, es aquel tiempo que pasamos juntos en América, es la representación de la amistad y es la prolongación de algo que me mantiene unido a él cada vez que me subo a ella”, concluye Quique.

Viendo lo perfecta que está la BMW de este viajero, compruebas que, efectivamente, la cuida como si de un amigo se tratara, una moto que “va a cumplir 17 años y está saliendo del rodaje, porque tiene 180.000 kilómetros”, dice con convicción el director y comprobando su increíble estado, nadie afirmaría lo contrario.

Cuando Quique conduce su R 1150 GS Adventure, no hay nada que interrumpa el acompasado sonido del motor bóxer, porque “me gusta escucharla -asegura- y yo creo que tenemos tal simbiosis que sabemos lo que nos tenemos que decir en cada momento. Llevo intercomunicadores en el casco, pero no los utilizó, nunca pongo música, en todo caso canto, cuando tengo momentos de euforia, y canto porque voy con ella. Es cierto que llega un momento que sabes cómo suena, percibes cada sonido, cada matiz. Se ha portado tan bien que apenas me ha dado problemas en todos estos años y en todos estos kilómetros y la única vez que tuvo una pequeña incidencia, me avisó antes y me evitó un accidente, con lo cual sólo puedo estar agradecido a esta máquina. Por eso es más que una moto y me siento muy unido a ella”, apostilla.

Quique y el arriba firmante nos hemos encontrado en ‘La Leyenda Continúa’, donde hace un frío de mil demonios, pero el ambiente es cálido. Ambos estamos en su stand que se encuentra en la carpa social. A nuestra vera, la moto, la compañera, el amor de este motoviajero que se deshace en elogios hacia ella y que parece escucharnos. Hace un rato ha recibido a la ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto, que se ha subido en lo alto de la BMW cumplimentado la invitación de Quique para hacerlo. Ahora, aguarda tranquila los elogios de su amo, y sin embargo amigo, que, por el tiempo que llevan juntos, debe saberse de memoria.

Quique describe las virtudes de la BMW, siendo la mayor de ellas “la confianza que te da, es una moto que te ayuda a estar tranquilo, te perdona los fallos, de cometerlos, e incluso te los corrige. Tiene un aplomo en carretera impresionante, que yo no he encontrado en ninguna otra moto; el Telelever lo cambia todo, sistema que ha marcado un antes y un después en el mundo de la conducción de la moto y tiene unos bajos interminables. Es una moto perfecta para ‘rutear’, para hacer grandes tandas de kilómetros, es perfecta para hacer carreteras ratoneras, puertos de montaña, yo no la encuentro ni un solo fallo, solamente que es muy pesada, pero no hay nada que el buen jamón y una tortilla de patatas no solucione”, apunta sonriendo.

“Esta moto, cada vez que se pone en marcha, es para llevarme a sitios muy especiales”

Quique dice no saber cuántos kilómetros lleva hechos en moto, “a veces he tratado de echar una pequeña cuenta, pero tampoco son muchos, no sabría decir si son medio millón de kilómetros, no lo sé muy bien. Lo que sí sé es que a cada sitio que he ido he intentado impregnarme de cuanto me rodeaba, porque recuerdo que cuando entrevistamos a Ted Simón (el motoviajero británico, que dio la vuelta al mundo en moto dos veces, la segunda de ellas con una BMW cuando tenía 70 años de edad, nos recibió en una calurosa tarde de verano, primero fui yo quien tuvo el honor de charlar con él, entrevista que figura en mi libro ‘El mundo sobre dos ruedas. Historias de BMW Motorrad España’, y Quique lo hizo a continuación), él decía con buen criterio que hay que viajar despacio. Y yo creo que, en la actualidad, vivimos en una sociedad donde la velocidad y la inmediatez lo ha fagocitado todo, pero hay que tratar de preservar la esencia del viaje y para mí esa esencia no está ligada a la velocidad, tal vez al contrario, está ligada a la pausa. Es muy importante darle a cada viaje su tiempo, el tiempo que merece; yo he tratado de hacer eso siempre que me he subido a esta moto, porque todos los kilómetros que tiene son, si se me permite la licencia, kilómetros buenos, no tiene ni un kilómetro malo; yo no la he usado para ir a trabajar, para ir a una reunión a Madrid…, no, para eso tengo otra BMW, una R 1200 GS, de la cual también estoy encantado, que es como mi coche. Pero esta moto, cada vez que se pone en marcha, es para vestirse de gala y llevarme a sitios muy especiales, como aquí en Cantalejo”, subraya Arenas.

De gesto franco y agradable, el director de Motoviajeros, socio de honor de la Asociación Española de Mototurismo y embajador de Ruralka on Road, es un tipo con el que te irías de viaje teniendo la seguridad de que todo va a salir redondo, regresando con la amistad cimentada como mejor regalo. Gran conversador, de descripciones intensas y reflexiones sesudas por la sencillez de las mismas y sin apenas levantar la voz, Quique siente pasión por lo que hace, por el saludo a los amigos y también a quienes no lo son.

Le pido que me señale ese viaje maravilloso y cautivador que haya hecho, el que recuerde con más cariño. Pero para un viajero de largo recorrido como él, uno es poco, del todo insuficiente para lo mucho que ha visto, tanto que me remite a los cuatro puntos cardinales, que son infinitos.

Por un lado, “hacia el norte, a pesar de que he regresado de Cabo Norte y de Noruega, que es un viaje espectacular, para mí uno de los más bellos del mundo, pero ya que ‘estamos’ en el norte, tengo un rincón al que siempre trato de volver y procuro ir cada verano, que es Grindelwald, en Suiza. Me apasionan las montañas y el Valle de Grindelwald contiene tres grandes picos, el Eiger (el ogro), el Mönch (el monje) y el Jungfrau (la doncella). Están al lado de las cascadas de Lauterbrunnen, son unos paisajes que parecen diseñados por ordenador y son perfectos para perderse con la moto. Si a eso le sumas que estamos muy cerca de algunos escenarios que son míticos, como el Furka Pass, el Susten Pass, Grimsel Pass, Nufenen Pass, el paso de San Gotardo…, son nombres muy ligados a la atmósfera motard europea, los grandes puertos, un rincón para mí preferido”.

“Hacia el sur -prosigue-, Marruecos, porque un viaje al desierto también te cambia todos los registros y termina tocándote un resorte oculto. Del primer viaje al Sáhara salió un libro, fue el embrión para que, posteriormente, naciera ‘Amazigh, en moto hasta el desierto’ (Ediciones Celia, 2016), que es mi primer libro y que me ha dado muchas alegrías y muchas satisfacciones a nivel humano”.

“Hacia el este -continua el rider, emocionado por los recuerdos-, me quedo en los Dolomitas, que es otro enorme, inmenso decorado para disfrutar del mototurismo, un escenario sublime para la moto. Y, cruzo el ‘charco’, y por supuesto tengo que irme a Patagonia. He estado dos veces. La primera vez que llegué a Ushuaia fue tan sumamente especial aquel viaje que no lo olvidaré nunca. Fueron cerca de cuarenta días, como he dicho anteriormente, creo que atravesé once veces la cordillera de los Andes y el hecho de estar frente a picos como el Aconcagua, que ronda los 7.000 metros, frente al Fitz Roy, cerro Torre, Torres del Paine, los grandes parques nacionales, los glaciares, Punta Arenas, nombres tan míticos como la Antártida… La presencia de Shackletonde Magallanes, los grandes nombres de la exploración, es un viaje que también lo tengo guardado en la retina”.

“Y por supuesto -prosigue Quique, que “regresa” allende los mares -, haciendo un poco de chovinismo, quedándonos en casa, no puedo evitar quedarme con Asturias. Yo creo que habré estado unas 14 o 15 veces allí, que no es mucho si vives en León, pero si eres toledano y estás en el centro peninsular, pues sí lo es. La primera vez que estuve en el Principado, en moto, por supuesto, fue en el 96, y desde entonces he vuelto muy a menudo, porque Asturias es un paraíso para rodar en moto y tenemos una suerte inmensa de tenerlo aquí, en nuestro país”, concluye.

“Me emociona encontrarme con gente buena, porque para mí es imprescindible crear un mundo mejor”

De un rider como este, tranquilo y pausado, que hace suyas las palabras de Ted Simon de que hay que viajar despacio, me intriga saber cómo conduce, cómo lleva la moto en sus viajes, si va deprisa como el guepardo o sosegado como el buey, que mira antes de dar el siguiente paso, y me sorprende con la respuesta: “Como tu apellido”. -Alegre?, le inquiero. “Efectivamente”, me responde. “Yo voy disfrutando, porque estas motos se han hecho para eso, para disfrutar, manteniendo siempre unos márgenes de absoluta prudencia y conociendo nuestros límites. Me gustan mucho las carreteras secundarias, los puertos de montaña, pero no me gustan nada las carreteras rápidas ni las altas velocidades, yo creo que nunca he pasado de 120 km/h, 130 km/h, ¡nunca jamás!, pero posiblemente, en una carretera de montaña, con curvas con visibilidad, buen asfalto con un buen grip y con un buen día, disfruto de la moto y me divierto mucho”, reitera.

Una persona tan sensible como Quique, tiene que sentir un cúmulo de sensaciones contemplando los paisajes, los pueblos y horizontes que su trabajo le “obliga” a ver. A un privilegiado como él, en cuya retina se almacenan tantos escenarios y tan especiales, espectáculos visuales que le proporcionan sus múltiples viajes, le emociona (tarda once segundos en responder, tal debe ser la cantidad de recuerdos que guarda en su ‘disco duro’) “ver las puestas de sol conduciendo; me emociona fijarme en los cielos que me acompañan, las nubes que me siguen; me emociona descubrir que no hay ni una sola nube que sea igual a otra y ni un solo día igual a otro; me emociona saber que estoy unido por un hilo invisible a un grupo de gente que en ocasiones sé quiénes son, pero en otras no, pero sé que están ahí y qué me entienden, que nos entendemos porque compartimos una esencia común; me emociona encontrarme siempre con gente buena, porque para mí es imprescindible crear un mundo mejor; me emociona ver que el gran referente que tenemos en la actualidad los motoviajeros, y no sólo los nacionales, sino en todo el mundo, que es Charly Sinewan, continúa siendo un tipo absolutamente adorable que impregna todo de mensajes positivos y que nos hace pensar de verdad, predicando con el ejemplo, que un mundo mejor es posible, eso me emociona y le agradezco infinitamente que él siga manteniendo esa trayectoria, ese compromiso, esa filosofía y esa forma de vida, porque lo bueno de todo esto es que Charly no finje”, señala.

Estamos a principios de año, con poco más de 15 días de estreno de este ejercicio, el último antes de que cambiemos de década, es tiempo pues de proyectos, que, en el caso de este motoviajero, son de nuevas rutas, nuevos destinos. El viaje por hacer que Quique tiene apuntado en la agenda de 2019, “si todo sale bien”, es el de “una carretera mítica catalogada como la más espectacular del mundo, estoy hablando de la Transfagarasán, en los Cárpatos rumanos”.

Porque para que la revista digital que lidera Arenas tenga contenidos que llamen la atención, que agraden al lector, debe alimentarla con “relatos honestos, crónicas de gente anónima, grandes reportajes, sueños, secciones de actualidad y un contenido que cada vez interesa a más gente: el de la aventura, el de descubrir el mundo sobre nuestras motos y creo que esa es la clave del éxito. Hacer algo de una manera honesta, con muchísimo cariño y con muchas horas de trabajo, hecho por un tipo al que le apasiona lo que hace y complementada por mucha otra gente que está a mi alrededor y que quiere formar parte de Motoviajeros”.

Pregunta. Qué es un buen rider para ti.

R. Alguien que se sube a su moto, gira la llave de contacto sin más pretensiones que disfrutar a su manera y su manera no tiene por qué ser la del vecino. Si hay algo que he aprendido es a respetar a todo el mundo y hay una frase que dice “sé feliz a tu manera, porque si eres a la manera de los demás, los felices serán el resto”. Y a mí no me importa que un rider se sienta como tal subiéndose a su fantástica BMW R 1250 GS recién salida de fábrica para irse a Ávila a comer un chuletón, ¿quién soy yo para juzgar eso? Es absolutamente respetable, y como este ejemplo muchos más. La gente que viaja por el placer gastronómico; la que lo hace por encontrar una colina sobre la que el ejército español venció a lo tercios de Flandes y recorre media Europa en una BMW R 1200 RT para buscar ese punto; la gente que viaja para superar un drama personal, una separación, un fracaso profesional y es super respetable; hay quien viaja en memoria de un amigo que ha caído o simplemente por divertirse. Todos ellos son buenos riders, están haciendo aquello que desean hacer.

P. Antes decías que para ti es imprescindible crear un mundo mejor. ¿Desde una moto se puede hacer realidad esa utopía de conseguir un planeta más ‘vivible’?

R. Absolutamente sí. Para los que tenemos la enorme fortuna de ser un pequeño escaparate desde el cual podemos proyectar mensajes hacia el exterior, por supuesto que sí. Y yo me siento obligado en tener ese compromiso personal pensando que es posible crear un mundo mejor y los viajes nos ayudan a soñar, nos ayudan a ser mejores personas, nos invitan a descubrir culturas, gentes, países diferentes al nuestro. Eso, en muchos casos, equivale a mejorarnos porque nos amplía la mente y nos enseña que mucha gente del mundo, millones de personas viven de manera diferente a nosotros y que lo normal no es lo que nosotros tenemos, que es algo absolutamente excepcional, lo normal son otras condiciones de vida y cuando viajas lo descubres y le das valor a pequeñas cosas. Entonces te das cuenta de que la gente que menos tiene es la que más te da y si ellos, que no tienen, son generosos, cómo no serlo nosotros que sí tenemos. Debemos crear un mundo mejor y para ello la moto nos ayuda. No hay más que ver la cantidad de gente implicada en proyectos solidarios que nacen de la moto y vinculados a ella en miles de cosas. Yo participo y colaboro en todo lo que puedo. Cuando viajamos, también podemos sembrar semillas, a veces dando un bombón o un bolígrafo si estamos en lo alto del Atlas, en Marruecos, en una pequeña aldea donde salen a recibirte 15 niños y sólo quieren un lápiz o un caramelo. Ese detalle les hace a esos niños un poquito más felices y es de lo que se trata. También de generar riqueza. La gente que viaja en moto contribuye al fomento y a esa riqueza de muchos sitios del mundo rural, porque nos gusta perdernos, adentrarnos en carreteras aisladas, en pueblecitos recónditos, y esas personas nos necesitan. Las ciudades que son Patrimonio de la Humanidad, como Toledo, de donde vengo, no lo necesita, pero un pueblecito perdido en Soria, en Guadalajara, en Teruel, en Cuenca, sí nos necesita. El motorista va, se aloja, y le gusta disfrutar de la gastronomía, valora el patrimonio monumental que hay y es una fuente de riqueza y de progreso, es una manera de dinamizar algo que se está cayendo. Porque el mundo rural se cae, los municipios se están despoblando y las instituciones y las entidades lo han comprendido y están empezando a crear programas de ayuda al mototurismo.

“La gente de la moto está comprometida con el progreso y con el bienestar y es necesaria”

P. Cuéntame una de esas iniciativas de la Administración en favor del turismo en moto y de esas zonas deprimidas.

R. La guía de ‘La Ruta Vía de La Plata’ en moto que hoy he presentado (en ‘La Leyenda Continúa’) y en la que he participado con mis textos, mis fotografías y mis itinerarios, que ha sido editada por la asociación que integra a 28 municipios de cuatro Comunidades Autónomas, más la Diputación de Cáceres, estamos hablando de Andalucía, Extremadura, Castilla y León y Asturias, que es un eje vertebrador de la península. Otras entidades también están apostando por la moto, como la Diputación de Lleida, en un programa llamado ‘Mototurisme hará Lleida’. Por fortuna, hay gente que no nos ve como demonios, porque no lo somos. La gente de la moto es gente comprometida con el progreso y con el bienestar y es necesaria.

P. ¿Tú crees que los ayuntamientos deberían hacer más para fomentar el uso de la motocicleta?

R. Sin duda que sí. Yo no sé qué clase de estudios manejan allá donde se nos está estigmatizando, probablemente el ejemplo más sangrante es Madrid, y es posible que detrás de Madrid vengan otras muchas ciudades, y lo hacen en base a estudios que desconozco y que desde luego no comparto. Yo creo que la moto, más que un problema es una solución y no lo pienso yo solo, lo pensamos miles de usuarios de la moto y esos miles de usuarios no podemos estar equivocados.

La entrevista acaba, Quique y yo llevamos un buen rato enfrascados en nuestra agradable charla, y podríamos seguir retando a las manecillas del reloj, porque Arenas es de frase larga que huye de los monosílabos, desarrollando mis interrogantes con extensas y profundas reflexiones adornadas de un rico verbo. Antes pues de poner el punto y final a esta conversación, es preceptivo pedir el consejo a este experto de largas distancias para los riders que quieran adentrarse en el apasionante mundo de los viajes en moto. Quique, tipo cabal a la vez que enamorado de lo que hace, de su moto y de los periplos, por cortos que sean, invita a los enamorados de las dos ruedas a que “disfruten de sus BMWs, hagan buenos kilómetros y descubran el mundo, que es un regalo que nos ofrece la vida”.

7 Respuestas para “QUIQUE ARENAS, DIRECTOR DE MOTOVIAJEROS: “QUIERO A MI BMW POR LO QUE ME DA Y ME SIENTO MUY UNIDO A ELLA””

  • Suki dice:

    Fantástica entrevista!

  • Constantino Suárez dice:

    Enhorabuena por este magnifico reportaje.

  • MARIO MONTORO dice:

    Tengo la inmensa suerte de haberle hecho el prólogo de su libro, y esta entrevista refleja lo INMENSO que es Quique en todos los sentidos. Especialmente el humano!! Felicidades por todo lo que llevas disfrutado en esos miles de kilómetros encima de tu BMW, y los que te quedan por disfrutar!! 😉

  • Quique dice:

    Muchas gracias por los comentarios! Nos vemos en la carretera!?

  • Quique Arenas dice:

    Muchísimas gracias por los comentarios! Es un placer compartir la pasión por los viajes en moto, y hablar de la relación tan especial que siento por mi BMW! Enormemente agradecido también al entrevistador, el mejor posible, por extraer de mí siempre el sentimiento adecuado, y crear un retrato con el que me identifico y sobre el que mucha gente me ha dicho que me describe tal cual soy. Todo el mérito tuyo, José María. Un saludo riders!!!

  • jose carlos garcia dice:

    Tendré EL GRAN PLACER de conocerte en el ENCUENTRO BMW BOXER DE BENASQUE, en los 100 años de historia del motor Boxer.

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