¡ALGÚN DÍA IRÉ! EN TI ESTÁ LA VOLUNTAD DE CONSEGUIR TU SUEÑO

Por Carlos Permuy
Llevas soñando con ello toda la vida. De adolescente, comprabas todas las revistas que tu escasa paga semanal te permitía y devorabas la vuelta al mundo de Emilio Scotto en una época donde no había móviles, GPS o geolocalizadores o alucinabas con los ‘Dakares’ de Juan Porcar, Carlos Mas o Jordi Arcarons. O quizás lo hacías con los de Nani Roma, Isidre Esteve y Marc Coma si eres más joven.

Leías alucinado esos rallyes que te trasladaban a lugares de ensueño, como el de Los Faraones, y estudiabas con todo detalle ese reportaje de la Ruta 66 americana, el de aquel loco que fue a Cabo Norte con una moto pequeña y un anorak o el que había llegado a la India con su scooter. Y siempre, absolutamente siempre, te decías a ti mismo cuando acababas de leerlo, “algún día iré”.

Ese “algún día” se convirtió en semanas, después en meses y luego en años. Has ido creciendo como persona y como motero y tienes una moto que te puede llevar sin problemas a cualquiera de los lugares con los que soñaste de adolescente… pero sigues aferrado a tu rutina diaria pensando “algún día iré”. Como válvula de escape a veces abres Google Maps y trazas tu ruta de ensueño, mirando por dónde pasarás y buscando qué puntos interesantes hay en la ruta que merezca la pena visitar. Y de nuevo piensas, “algún un día iré”.

Y sigue pasando el tiempo y continúas mirando en el foro descubriendo que aquél tipo que conociste en una concentración y que era tan majo, ha cogido los trastos y se ha plantado en Cabo Norte; o aquél otro cuyas publicaciones te gusta leer, se ha recorrido África; o uno que no conoces de nada, porque se acaba de presentar, ya sube las fotos del viaje que hizo la semana pasada a Ucrania, Rusia o Mongolia… y de nuevo piensas, “algún un día iré”.

Y pasa otro año. Cambias tu moto por una mayor, quizás una gran turismo o una maxi-trail, aún más capaz de llevarte no sólo donde te gustaría ir, si no de dar la vuelta al mundo sin problemas y piensas “con esta sí, con esta iré”. Pero siguen pasando los días, las semanas, los meses y los años y tu sueño sigue ahí pero siempre pasa algo que te impide realizarlo: un hijo, la economía, la pareja, el trabajo… y tú sigues pensando, “algún día iré” y sigues entrando en el foro y sigues disfrutando de los viajes de los demás, y entras de vez en cuando en Google Maps para mejorar aún más la ruta del viaje de tus sueños, y piensas de nuevo, “algún día iré”.

Hasta que un día, de repente, ya no puedes más y dices: “De este año no pasa” y te metes en faena empezando por la ruta. Y la defines completamente, decides esos lugares que debes ver, dónde vas a dormir, qué te vas a llevar y en qué época lo harás. Pero de nuevo algo pasa y lo pospones. De nuevo piensas, “algún día iré”.

Hasta que, por fin, un año cuadran todos los astros y rescatas esa ruta de tu ordenador y esos lugares a visitar y cierras presupuesto y días de vacaciones y te vas. Y cuando vuelves te das cuenta de lo tonto que has sido posponiendo el viaje de tu vida tantos años, que no había para tanto, que el tema económico se soluciona y el del tiempo, de una manera u otra, también. Que en tu trabajo todo sigue igual, que encuentras los mismos problemas que cuando te fuiste y que los estás arreglando de la misma manera que lo hacías antes, pero lo más importante es que has cumplido tu sueño y lo que no sabes es que vas a revivir ese viaje en tu cabeza una y otra vez el resto de tu vida, porque ese viaje no sólo dura el tiempo en que lo recorres, si no que empieza en el momento de diseñarlo, soñando en esos lugares que verás, y no termina nunca porque cada día del resto de tu vida habrá algún momento en el que tengas un ‘flashback’ y aparezca en tu memoria ese motero que conociste en algún recóndito lugar del mundo, esos lugareños que tan bien se portaron contigo o cuando sacaste la moto de aquella poza de barro. Y aparecerá una sonrisa en la comisura de tus labios, una sonrisa que a veces será de alegría y otras de nostalgia, pero, en cualquier caso, siempre será positiva.

Al final, habrás cumplido el sueño y eso es lo más importante a lo que puede aspirar un ser humano por la sencilla razón de que los sueños, si no se cumplen, se transforman en frustraciones y vivir frustrado debe ser la peor cadena perpetua que le puede pasar a alguien.

No dejes que ese “algún día iré” se convierta en un “debería haber ido”. En tus manos está el convertirlo en un “¡lo hice”. Ni es tan caro, ni el tiempo es tanto problema, ni tu trabajo quebrará si no estás tú, ni tu pareja te dejará si no viene contigo porque no le gusta la moto. En ti está la voluntad paraconseguir tu sueño, en nadie más.

Así que ¡coge tus cosas y márchate ya!

Feliz Año 2019 y os deseo que se os cumplan todos vuestros sueños.

Hasta el mes que viene.

6 Respuestas para “¡ALGÚN DÍA IRÉ! EN TI ESTÁ LA VOLUNTAD DE CONSEGUIR TU SUEÑO”

  • Jose Miguel Abad Barragan dice:

    Hola Carlos. Tienes toda la razon en tu articulo: hay que luchar para que tus sueños se hagan realidad. Me ha traido grandes recuerdos cuando has hablado de ese argentino viajero que es Scotto (aquellos Motociclismos…), o de Juan Porcar (mi primer Solo Moto 30, leido con avidez en el metro de Madrid, atestado de trabajadores que iban a trabajar). Recuerdo hasta el kiosko donde lo compré… todo ello me ha llevado a hoy, con 55 años y espiritu de chaval a seguir subiendome en mi BMW con la misma ilusión que el primer día, hace ya unos 37 años, de cuando ni el casco era obligatorio… Gracias por el recuerdo que me has traido de vuelta. Un abrazo y nos vemos por la carretera.

  • Amigo, cuan identificado me siento con tu escrito. Siempre soñando en realizar un gran viaje y aplazandolo por distintos motivos: hijos, trabajo, etc. Hasta que le pones una fecha y empiezas la cuenta atrás. Mis hijos son autónomos y la jubilación me liberó de mi trabajo, por lo que en poco tiempo ya estaba en la carretera con mi GS 1200. Tengo cierta experiencia en viajes por el mundo, pero siempre organizados y con fecha de vuelta. Ahora escribo estas lineas desde Kathmandú, llevo desde mi salida de Girona, el uno de Setiembre de 2018, cuatro meses y 24 días sobre mi moto. LLevo 25000 kilómetros y con la vista puesta para adelante: “go ahead”.
    Saludos!

  • Jose Jesus Arenzana dice:

    Jajaja no vale leer en la mente de los demas

  • Ignacio Bonilla Sánchez dice:

    Hola Carlos. Creo, sin temor a equivocarme, que en tus palabras nos identificamos muchos de nosotros. Cada uno tenemos ese viaje guardado que lo vamos dejando sin realizar y el paso inexorable del tiempo ya va haciendo mella. Es alentador leer tu reflexión para tener ese “empujón” que a muchos nos va haciendo falta. Muchas gracias y un abrazo.

  • Alfonso Gordon dice:

    No puedes tener mas razón, amigo mío…… Y eso que tu viviste y me ayudaste en el mío. Precioso artículo, enhorabuena!

  • spauser dice:

    Pues tal cual lo describes es lo que me pasa a mí: que si las circunstancias y evolución personal me permiten tener mejor montura y equipamiento, pero tiempo no saco; que si el dinero ya comienza a no ser tan obstáculo, pero tiempo sigo sin encontrar; la pareja y posterior familia, que me “quita” (bendita ella) dinero y sobretodo tiempo… total, que ese momento se está postergando y postergando.

    Pero el túnel va abriéndose, ya comienzo a ver la luz. Los niños ya no son tan pequeños, sí como para dejarlos solitos pero suficientemente mayores como para dejarlos con los abuelos una temporadita, y la verdad es que sin tener un viaje grabado a fuego en el cuerpo sí que tengo varios que siempre han sido mi ilusión motera: Carreras en ASsen (cumplido), viaje por los Alpes (cumplido), Elefantentreffen (aún no), IOMTT (aún no), y Nordkapp (tampoco).

    Es este último el que parece que en un par de años se cumplirá, todo indica que el esfuerzo económico estará amortizado ya que llevo tiempo ahorrando, el tiempo necesario creo que me lo podré permitir, y la mujer es tan motera como yo así que antes de decirle nada ya estará encima de la moto.

    Conclusión: la ilusión no se debe de perder nunca, y aún diría más: en la medida de lo posible hay que hacer en pro de cumplir esa ilusión o ilusiones. Quizás sin grandes expectativas, posiblemente con la sapiencia de que en corto o incluso medio plazo no se cumplirá el/los objetivo/s, pero sin renunciar a ellos. La perseverancia y la paciencia es esa gran ciencia que conforme he crecido he ido aprendiendo, y es una de las mejores lecciones que se pueden aprender.

    Así que, a seguir así y que quien lea estas palabras tenga claro que todo llega… hay que currárselo, pero siendo así al final “toca la flauta” que se dice por ahí.

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