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FAROS DE ESPAÑA Y PORTUGAL EN BMW. EL FINAL DE UN SUEÑO

Por Willy Sloe Gin
Siempre igual. Difícil resulta definir un Sueño. Quizá porque nos agarra con la guardia baja, porque con el paso cambiado nos atrapa a contratiempo. Así crece la aventura a su antojo. Dará lo mismo el comienzo. Ella misma ha puesto fin al Misterio.

Empezó como todo, en Tierras de Cádiz. Necesidades venidas a más, exclusivamente mías. Quise mostrar en imágenes y letras tanto que me ha acompañado estos años. Contado todo desde la soledad inmensa que acompaña a los que andan a merced de la Mar, del Oscuro, como lo llaman en mi Tierra.

Desde Punta del Perro hasta Punta Mala, los faros de Cádiz, comenzó hace no mucho esta historia. Recorridos y faros que, soñados, necesité seguir buscando. Y así intentar entender cómo se hablan entre Ellos. Con la Luz, siempre la Luz.

Aquel principio me empujó sin saberlo, a seguir caminos, rutas paralelas a lindes ciertamente inciertas. Fronteras Imperfectas sin duda. Siempre con Trafalgar como referente. Cabo, Faro bellísimo empapado en cuentos y realidades mágicas, dramáticas… Todo aprendido, sentido desde niño.

Faros de Poniente. BMW R 1200 R (aire).

Tan perfecto como la moto fue el viaje. Algo que sin saberlo me empujaría primero a recorrer España y Portugal, para no pudiendo con tanto, llevarme más tarde a Levante. Pero fue Poniente la madre de Las Fronteras Imperfectas. Primera singladura en la que descubrí esa linde absurda y cierta que distingue la realidad del Sueño, el precipicio de la calma, el asfalto del salitre.

A mi vuelta, apareció BMW vestida en personajes de antes. Gentes, mucho más importantes que yo mismo, hicieron suyos mis desvaríos. Los que estaban por venir. Los que dejaron de ser míos porque otros los hicieron suyos. Nunca les importó el riesgo… Y así, de esta forma, empezó la complicidad que sigue arropándome.

Faros de Levante. BMW R 1200 R (LC).

Necesario era cerrar el círculo. Acabar de dibujar las Costas de Oriente. De Cabo de Creus a Trafalgar. Otra vez mi Tierra, otra vez mi Casa. Y en este viaje me topé con más luces, con más complicidades. Día a día, faro a faro, me acompañó una voz sabia. Voz llegada desde Canarias. Voz que me acompañó en tanto kilómetro. Periodista cabal. Tachi Izquierdo.

Comprendí entonces emplazamientos perfectos. Creus, Rosas, Tossa de Mar, Alcosebre…

Una carretera absurda fue la que me llevó al faro del Viaje. Mesa de Roldán. Luz y lucero a un tiempo, faro y farero. Personaje único, comparte conmigo desde entonces mil historias vistas desde aquella atalaya que fue testigo de nuestra amistad, nunca entendió cómo es posible que viva tan lejos de lo que amo y nunca he sabido responderle. Pero cada vez que puedo regreso a su faro, mi casa, para con la moto aparcada seguir aprendiendo de tanta sabiduría asomada al Mediterráneo.

Faros de Portugal y Norte de Marruecos. BMW R 1200 RS.

Seguramente fue este el viaje más singular. Por lo incierto, porque nunca estuvo previsto.

Fue mi intención recorrer la costa atlántica de Francia y llegado a Bretaña y Normandía, mirar sus faros en la distancia.

Como en tantas otras ocasiones, el Viaje, actor principal, mostró a los de reparto la realidad del drama. Se rompieron así mil planes a base de huelgas, generales o no, de mil barricadas y millones de neumáticos ardiendo en cada gasolinera. Ante la imposibilidad de repostar, puse rumbo a Portugal para acabar nuevamente en Trafalgar y en su faro gemelo Espartel, ya en África.

Fue entonces cuando escribí aquel artículo cuyo título rezaba “De cómo yendo a Normandía acabé tomando té en Tánger”. Otros tantos miles de kilómetros con la R 1200 RS. Misma moto con la que tuve la oportunidad de recorrer Marruecos y pasar el fin de año en El Sáhara.

Pero mi búsqueda de todas estas luces andaba incompleta…

Faros de las Islas Baleares. BMW F 750 GS.

Si mi intento por alcanzar Normadía fue imposible, mi llegada a Formentera y demás islas Baleares no fue menos compleja.

Vientos constantes de fuerza entre 5 y 8. O lo que es lo mismo, que más valía amarrarse a cualquier butaca de la cafetería del barco y que mejor amarrada estuviera la moto en la bodega.

Faros de las Islas Canarias. BMW R 1200 GS.

Podría decirse que acabo de desembarcar de esta última parte del Viaje. Se cierra así el círculo. Han sido, fueron, sus siete islas, las que se me han quedado grabadas seguramente para siempre. Difícil hubiese sido acabar esta aventura sin contar con Ellas.

Empezó todo hace años. Y todo ha terminado hace poco más de un mes.

Hubiera sido imposible sin el apoyo y concurso de tantos que desde el principio han creído en estos desvaríos míos.

Mi agradecimiento, como siempre, a BMW, Movilnorte, Trimotos, Fred Olsen, y tantos más…

Mi gratitud y homenaje a David, José Mª, Tachi y a quien siempre me espera en Tierra.

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