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POR EL REINO DE LEÓN CON LA BMW R NINET

Por Willy Sloe Gin
Ha sido este, quizá, el viaje más cercano y lejano a un tiempo. Que no por andar mucho o poco kilómetro, tanta legua, amarramos más lejos. Me esperaba mi nueva compañera, la BMW R nineT Motorrad Spezial. Y ya juntos no supimos, no tuvimos la certeza a donde iríamos.

Nos llamaron tierras salmantinas requiriendo nuestra presencia. Y lo hicieron queriendo compartir con nosotros fríos, vientos, nieblas. Alumbramientos y misterios viejos. Poco nos importó a los dos tanta inclemencia.

Así, arribamos en la tierra de Fray Luís. Singladura ardiente, gélida… Nos aguardaba en Salamanca mucha más magia. Más de la esperada.

Aparcada, descasando ‘Nineta’ entre tanta calle oscura me esperaba la Poesía. Versos pacientes, los que ansiamos los viajeros. Casi siempre incapaces de entenderlos. Pero allí me esperaron, vestidos en blancos y negros. Hasta que la mañana desparramara tantísima luz por esta tierra.

He recorrido calles desconocidas para muchos, heladas. Acompañado por tanta sabiduría. Sí, de tanto verso. Y cada calle, cada esquina, cada rincón, te roba, te muestra sentimientos que no se te alcanzan, desconocidos.

Todo magistralmente contado. Como sólo unos pocos son capaces de compartir cuentos con los niños. Como sólo está al alcance de poetas… Aquellos que se mueren de a poco, cada vez que respiran, cada vez que escriben, cada vez que cuentan… Catedrales, muertes, conchas… Mil sitios.

Pero anda más cercano el Duende. Es en la plaza del Corrillo donde se respira la autenticidad de lo de antes, de quien te acompaña. Lugar tan silente como la Catedral que lo vigila. Tan pleno de misterio como ‘Ella’; que diría Fulcanelli…

Allá, entre mil columnas, siete se levantan. Siete. Número mágico que ha manejado la Historia y Cultura Cristiana. Pero no es eso…

Siete columnas. Recuerdos, que de derecha a izquierda, te escupen la mística de los días. Cada columna con su símbolo. De lunes a domingo…

Pero esta plaza, del Corrillo, no sería nada sin quien la pisó tantas veces. Allí anda varada su efigie. Allá largó mil poesías Remigio González “Adares”.

Y como quien me lo cuenta, aquí, se fue dejando la vida.

Y es que los poetas no saben, desconocen que se mueren minuto a minuto, segundo a segundo. Terreno prohibido para el resto de los mortales…

Y ‘Nineta’ esperándome en la nieve. La Felicidad hecha poema…

Como siempre, mi agradecimiento a BMW Ibérica, a BMW Riders, a Movilnorte, a Trimotos…Y a quién ha querido compartir tanta maravilla con ‘Nineta’ y conmigo.

Imágenes: Aída Acosta, Guillermo Ariza

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