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LA CUARTA ESTACIÓN

Por Gustavo Cuervo
Suele ser normal pensar entre los no afines a nuestro mundo que el verano es la mejor estación de año para disfrutar de la moto. Aunque en Europa, cuanto más al norte mejor es el verano, en el sur, y en especial en España, no es el estío la mejor época precisamente por el exceso de calor en la mayoría del territorio nacional.

A continuación, y en esto si hay unanimidad entre los usuarios, es la primavera la considerada como mejor estación del año para viajar y disfrutar de la moto en todas sus vertientes. Los días se aprovechan mejor debido a la mayor duración de la luz natural, los paisajes se pintan de colores y las temperaturas templadas resultan ideales tanto para la moto de campo como para la de carretera. A esto hay que sumar las ganas de montar acumuladas tras el invierno, cuando la utilización suele ser mucho menor. Muchas veces he pensado cual es la temperatura perfecta para disfrutar de la moto y hago dos distinciones importantes. En moto de carretera y para mí, entre 19 y 24 grados centígrados es lo ideal. Menos es frío, más es calor. Siempre he sido bastante friolero y aunque los equipamientos de vestuario modernos con fibras sintéticas y diferentes capas permiten mantener la temperatura corporal mucho mejor que con la chaqueta de cuero y el periódico bajo la misma, sigo pensando que este pequeño rango de solo 5º centígrados es lo perfecto. En la moto de campo se amplía más el intervalo térmico para el disfrute, sobre todo por la parte inferior de la escala termométrica, ya que al hacer ejercicio físico el frío se combate mucho mejor que en una moto en la que apenas te mueves, como es el caso de las de carretera.

El invierno es para la mayoría la peor estación, pero aquí viene lo bueno, es para los que se consideran “auténticos moteros” la verdadera época en la que se demuestra la pasión por la moto. En invierno, con escasa horas de luz diurna, bajas o muy bajas temperaturas con sus riesgos de hielos y nieves, es verdad que hay que ser mucho más pasional para montar, con excepción de la moto de campo y en especial las de enduro, que aprovechan éste como su mejor momento. La nieve, el barro, los charcos y la posibilidad de transitar por entornos naturales que están vetados al tránsito de vehículos en verano, por el supuesto peligro de incendios, es lo que esperan con ansiedad los aficionados con ruedas de tacos.

Una muestra de cómo la pasión por montar, aun en las peores condiciones, es la proliferación de concentraciones invernales. Las más veteranas comenzaron sus convocatorias en los años 70 y 80 del pasado siglo XX, en plena crisis de la moto en España, tanto industrial como social, ya que el desarrollo económico arrinconó a la motocicleta como vehículo de transporte personal a favor del llamado utilitario. Algunos de estos encuentros veteranos aún permanecen, como por ejemplo, y sólo por citar algunas, Arguís, Pingüinos o La Leyenda Continúa. Aunque la evolución ha situado a una como un sucedáneo macro-botellón con mayor interés económico que verdadera pasión por la moto, otras insisten en su carácter de autenticidad y pasión motociclista, seguro que por esto su número de asistentes es menor.

¿Y el otoño? Pues es la cuarta estación, casi como el olvidado de la familia. Es, sin embargo, por lo menos para mí, una estación mágica. Claro que en primavera hay mucho colorido en el campo, pero en el otoño, especialmente en las zonas boscosas, donde abundan los árboles de hoja caduca, el cromatismo natural es mucho más atractivo, los atardeceres y amaneceres, aunque mucho más rápidos que durante el verano y la primavera, son espectaculares y las temperaturas se mantienen, sobre todo a principios del otoño, en márgenes aceptables. Eso sí, en España suele llover en otoño, pero esto es también parte del aliciente. En otoño siempre debes ir preparado a vivir las cuatro estaciones en una sola jornada.

En todo caso, disfrutar de cada estación climática es un privilegio del que no pueden presumir la inmensa mayoría de los países del planeta. Cuatro periodos largos y bien diferenciados en los que disfrutar de la moto. Lo dicho, todo un privilegio.

www.gustavocuervo.es

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