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MI EXPERIENCIA COMO PARTICIPANTE EN ‘NAVARIDER DAY 2018’

Por Javier Salillas
En ‘NavaRider day 2017’, como representante de Motos Javier, Concesionario Oficial BMW Motorrad en Navarra, formé parte de la organización por la presencia de BMW en este evento, que, en su quinta edición, está consolidado como uno de los mejor organizados del tipo rider; pero, la ‘NavaRider day 2018’ decidí vivirla desde el lado del participante, ser un motero más y disfrutar de la experiencia.

Y no sólo eso, sino que convencí a Javier, mi padre, para que me acompañara, a pesar de que él, más que motero de largas distancias, es de velocidad en circuitos clásicos. Poca distancia y mucha adrenalina. Es el mejor mecánico de motos que conozco, y la persona que ha sabido inculcarme el amor por las máquinas de dos ruedas, en especial por las BMW. Mi padre duda de que sus posaderas le aguanten en una ruta como esta, de 460 km, pero una de las cosas buenas del trazado de este año es que hay varias posibilidades de acortar y todas son ideales para la moto.

Así que nos decidimos a hacer la ruta tres ‘bemeuveros’: Javier, que me ha “robado” para esta ocasión a la niña de mis ojos: mi BMW R nineT Scrambler.Yo elijo una BMW R 1200 GS, de las que tenemos para probar en el concesionario y el tercer mosquetero es Edu, un primo que desde hace tres semanas monta en una BMW R 1200 GS Adventure.

Viernes, 5 de octubre de 2018

Tras encargarme de la logística de BMW (arco de meta, banderas, etc), me presento en el parque de Antoniutti sobre las cinco de la tarde. Me acompaña Javier, que ha venido a ver la presencia de la marca, a recoger la acreditación y a traer a ‘Dita’, una BMW S 1000 XR, la primera moto en recorrer ‘La Ruta 47’,diseñada por Gérard Mediavilla, que además es el principal promotor de ‘Navarider day’. ‘Dita’ estará expuesta en un stand junto a los neumáticos que completaron el reto de recorrer los 10.000 kilómetros de ‘La Ruta 47’ con un solo juego de gomas, desafío que Gérard consiguió al rodar por todas las provincias españolas peninsulares -47- con esa maravilla tecnológica que es la S 1000 XR, llegando a Almería, final del reto, con diez mil kilómetros más en la BMW y los neumáticos, apurados, pero dentro de los límites de utilización que marca la Ley.

Nos tomamos una cerveza Ambar, que la organización ofrece de forma gratuita en la barra, y saludamos a varios clientes y amigos que han venido también a acreditarse. Ya se respira el ambiente motero, ruido de motores, conversaciones acerca de las máquinas, sobre la ruta… Es una gozada ver a toda esta gente reunida en torno a una pasión.

Suena música ‘rock and roll’ por los altavoces mientras nos acercamos a la carpa de las acreditaciones y tras identificarnos, nos entregan la mochila en menos de medio minuto. El contenido es sencillo pero funcional y está compuesto por la citada mochila, que es reflectante y está serigrafiada con ‘NavaRider’ y Motos Javier -nuestro Concesionario BMW-, una camiseta muy chula, de las que luego te puedes poner, diversa documentación turística sobre Navarra, publicidad de los patrocinadores, la acreditación para llevar colgada, pulsera, una pegatina identificativa para la moto, el mapa de la ruta, anuario, pasaporte y vales para comida y bebida. Todo el material es nominativo.

A las 20:30 finalizan las acreditaciones y los motoristas que lo desean dejan sus motos aparcadas bajo vigilancia nocturna contratada para la ocasión. Nosotros volvemos a casa.

Sábado, 6 de octubre

No somos de los primeros en salir y como nuestra condición de patrocinadores nos otorga el derecho de elegir hora ‘in situ’, decidimos ponernos en marcha sobre las 8 de la mañana.

Víctor (BMW K 1600 GT), nos da la salida con gran desparpajo y cruzamos el arco de meta BMW, saliendo de Pamplona dirección a Berriozar, donde poco después comenzamos a rodar por secundarias.

El cielo está despejado, pero hace poco que ha amanecido y a estas horas hace ‘fresquete’, así que enciendo los puños calefactables, que con los guantes de verano siempre se nota.

Para llegar hasta Elgorriaga (segundo punto de control), circulamos por el valle la Ultzama. El trazado es rápido, con curvas abiertas, que disfrutamos mientras se van calentando los neumáticos.

Llevamos unos 30 kilómetros recorridos cuando comenzamos a ascender el curveado puerto de Egozkue entre árboles y buen asfalto. Estamos en plena naturaleza, esto no se siente en una autovía y tampoco cuesta tanto sortear las abundantes cagadas de caballo y vaca que aparecen de vez en cuando tras una curva, ¡jajaja! Una vez arriba, comienza el descenso que nos llevará hasta Urtasun. Vamos tranquilos, así que me abro la pantalla del casco para disfrutar del aire puro y el olor a amanecer.

Tras un ‘Stop’ en la parte baja del puerto, giramos a la izquierda dirección a Eugi, pasamos esta localidad adornada con un embalse y continuamos ascendiendo el maravilloso puerto de Artesiaga. Los verdes, marrones y granates de las hojas de árbol caducifolio, adornan este encantador paisaje con olor a río y otoño a lo largo de las curvas que nos llevan a la cima del puerto. Aquí los ojos se recrean con las bonitas vistas del valle del Baztán. No podemos evitar hacer una parada de cinco minutos para disfrutar de esta panorámica, mientras nos pasan dos de los grupos que han salido tras nosotros. En todo el camino se siente el ambiente motero, no hay aglomeraciones en la carretera, pero estás acompañado de tus iguales.

El descenso, también curveado nos lleva hasta Irurita, donde un giro a la izquierda nos conduce hasta Elgorriaga por la N-121. Tras una curva, un enorme muñeco de Michelín anuncia el segundo punto de control, situado en el Balneario de Elgorriaga. Tras sellar el pasaporte, degustamos un sabroso bocadillo de jamón con tomate y un caldo para calentar el cuerpo que, en este primer tramo de amanecer, resulta perfecto.

Javier va muy bien en estos primeros cien kilómetros, y tras la parada de media hora recomendada por la organización, nos decidimos a continuar por el lado ‘Largo’que nos acerca casi hasta la costa gipuzkoana cruzando el Parque Natural Peñas de Aia y disfrutando de un paisaje espectacular. La entrada en Navarra la hacemos en compañía del río Urumea, que en su curveado ascenso nos lleva a atravesar el encantador pueblo de Goizueta por un estrecho paso.

En la cima llegamos a un cruce donde nos encontramos con varios ‘navariders’ que han elegido el trazado corto para llegar al siguiente punto de control establecido en la localidad de Lekunberri, concretamente en el Camping Aralar.

Aparcamos las tres BMW en el parking y nos quitamos los cascos. Veo la sonrisa de Javier, que, siendo un tipo sonriente como es, hoy lo hace más de lo habitual. Entramos a sellar el pasaporte y comer el segundo pincho que da la organización. Esta vez toca chorizo a la sidra. Está muy bueno.

Comienza ahora el tramo más largo de la ruta ascendiendo a San Miguel de Aralar por una carretera curveada y bien asfaltada. Poco antes de la cima, un fotógrafo de la organización, apostado en una curva, nos “caza” con su teleobjetivo. Estoy deseando ver esa foto.

En el alto, un desvío a la derecha nos conduce hasta Huarte Arakil descendiendo por una pista de cemento a lo largo de la cual se puede observar un paisaje abierto y montañoso. Los coches que circulan por la autovía parecen hormiguitas desde esta altura.

Una vez en Huarte Arakil, continuamos hacia Arbizu por la antigua nacional, hasta que cogemos un desvío para entrar nuevamente en Gipuzkoa por el puerto de Lizarrusti, que en su cara gipuzkoana nos acerca hasta Lazkao, donde comenzamos nuevamente el retorno hacia Navarra ascendiendo esta vez al alto de Otsaurte.

Ya en Altsasua, rodamos en paralelo a la N-I atravesando diversas localidades y circulando en ocasiones por vías de servicio, solitarias y bien asfaltadas hasta llegar a Salvatierra (Álava), donde un nuevo giro a la izquierda nos conduce para subir el motero puerto de Opakua. El descenso por la parte navarra nos acerca hasta Ayegui, cuarto punto de control por un trazado compuesto principalmente por curvas abiertas zigzagueantes y asfalto impecable. El paisaje de la sierra de Urbasa, que en todo momento acompaña por la parte izquierda, adorna este trazado rápido y divertido. Creo que aquí es donde más va a disfrutar Javier.

En Ayegui, los participantes se reparten en dos restaurantes donde degustan una comida compuesta por menestra de verdura, cordero al chilindrón o ajoarriero, a elegir, y helado. El café se toma en la barra para agilizar la comida. Nosotros elegimos el restaurante. Irache.

Al llegar nos encontramos con Víctor y Gérard, que hoy monta una BMW F 800 R. Ambos van acortando la ruta para visitar todos los puntos de control y verificar que todo funciona como un motor engrasado.

Gérard, que conoce la historia de mi padre, le pregunta: “¡Qué!, ¿cómo vas?”. “De PM”, contesta Javier. Le veo muy feliz, ¡yo estoy igual! Motos, curvas y ambientazo.

La comida es perfecta y tras hora y media de parada, nos dirigimos hacia el quinto punto de control situado en Puente la Reina, dando un rodeo por carreteras secundarias donde pasamos por el Embalse de Alloz.

Accedemos a la plaza del pueblo situada en el casco histórico de la ciudad a través de un estrecho túnel. Un concierto al aire libre, en La Torreta, uno de los bares donde tenemos incluida otra consumición, ameniza el ir y venir de las motos que poco a poco van aparcando para sellar este punto de control.

A eso de las siete de la tarde, cruzamos el arco de meta BMW en parque de Antoniutti, plasmando el último sello del pasaporte. La organización nos hace pasar por un pasillo preparado con vallas y cintas que evita las aglomeraciones y finaliza con una instantánea sobre un ‘photocall’ con logotipos de BMW y otros patrocinadores del evento. Vemos a Gérard nuevamente y brindamos con una cerveza para celebrar el final de ruta, que no de fiesta.

Una continua lluvia de felicitaciones, a la organización, nos impide brindar con Gérard en una segunda cerveza y nos retiramos pronto para, tras una ducha, continuar con la cena, otra sorpresa de ‘NavaRider day’.

Nos esperan tres ‘cazuelicas’ y tres vinos en tres de los establecimientos participantes en la semana de la ‘Cazuelica y el vino’, organizada por la Asociación de Hostelería Navarra. Para evitar colas, la organización ha distribuido a los asistentes de forma equitativa entre los 25 establecimientos participantes. Una vez más nuestro privilegio de patrocinador, nos permite elegir Cazuela y nos decidimos por tres bares situados en La Estafeta.

Como colofón de la fiesta y tras la cena, nos desplazamos hasta la Sala Indara, donde la organización ha dispuesto un concierto a cargo de la banda ‘De dos en blues band’. A medio concierto Gérard y Elena, su mujer, se suben al escenario para agradecer a organizadores, patrocinadores y colaboradores la realización de ‘NavaRider day’, sin olvidar a los propios asistentes, efectuándose un sorteo de varios productos donados por los patrocinadores, compuestos principalmente por equipamiento para moto, productos gastronómicos y noches de hotel. ¡No nos toca nada!

A las 24:00 horas termina la fiesta y varios de los participantes, cansados pero muy satisfechos, abandonan la sala, entre ellos, nosotros. Ha sido un día intenso y divertido.

Como participantes, volveremos el año que viene, y como colaboradores, BMW estará allí, “Al lado de los que proporcionan esta sensación de felicidad que es rodar en moto”.

¡A por ‘NavaRider day 2019’!

Vídeo: https://vimeo.com/299970588

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