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DEL LAGO CONSTANZA A GIBRALTAR CON EL BMW C EVOLUTION, 6.000 KM EN 6 SEMANAS SIN NINGÚN PROBLEMA

¿La electromovilidad es sólo para la ciudad? No, también para viajar. Eso es lo que pensó Reimar Hellwig, que ha hecho una hazaña vanguardista recorriendo unos 6.000 kilómetros con el BMW C Evolution, nuestro scooter totalmente eléctrico, en sólo seis semanas, sin un solo problema. Del lago Constanza a Gibraltar, ida y vuelta. Con “cuentos” sobre enchufes de energía y otros encuentros viajeros.

Tranquilo pero espectacular.

Silencioso y libre de emisiones: Reimar Hellwig establece el tono. Contra los humos de escape y ruidos estrepitosos. Ésta no es la primera vez que se pone en camino de una manera “respetuosa con el clima y el medio ambiente”. Tras viajar a Cabo Norte en 2016 usando energía eléctrica, se puso en camino, a los 76 años, al punto más meridional de Europa. Y como su montura es casi silenciosa y no produce gases de escape, atrae mucha atención: donde quiera que Reimar fuera en su gira por Francia y España, siempre se encontraba personas interesadas, curiosas y asombradas que se motivaban con él y su C Evolution: “Mi caballo eléctrico”, como denomina cariñosamente a su moto eléctrica.

De otra manera

En efecto, Reimar deja poco al azar. Planea meticulosamente su ruta a Gibraltar. Esto es, por supuesto, importante para no correr el riesgo de que se le pare el scooter, pues las instalaciones de carga en Francia y España distan se ser satisfactorias: “En España en particular, son muy pocas y lejanas entre sí”, dice Reimar. Y en Francia, usualmente te cobran basándose en cuánto tiempo las usas. Esto supone, a menudo, 30 céntimos por minuto. “Con un tiempo de carga de tres horas, ascendería a 50 euros por seis o siete kilovatios hora”, calcula. Reimar siempre busca otra manera y usa una estrategia diferente: planea su ruta para que pase por concesionarios de autos, talleres, gasolineras y restaurantes, donde a veces puede recargar desde una toma de corriente normal.

En caso de duda, seis amperios

Primero, Reimar selecciona sus objetivos en un mapa: por ejemplo, Merville cerca de Toulouse, Andorra, Extremadura con el parque natural de Monfragüe, Sevilla, Gibraltar, Costa del sol, Sierra Nevada, Andalucía y La Mancha en Castilla y Albacete son hitos importantes en su viaje. Después de esbozar aproximadamente la ruta, entra en la fase de planificación detallada. Fija las distancias en 200 a 250 kilómetros diarios y si, inicialmente, podrían no parecer demasiados, “tuve en cuenta que en España sólo se pueden cargar seis amperios. También quería llegar a destino por la tarde, para ver lugares de interés, recargar completamente la moto antes de la noche y realizar algunas compras”. Esta estrategia le ha dado buenos resultados en España, donde sus tardes son insoportablemente calurosas.

Reimar dividió sus rutas diarias en etapas de 100 a 120 kilómetros, buscando ciudades grandes y ‘googleando’ el nombre de la ciudad con el añadido “garaje”. Tomó nota de las direcciones convenientemente situadas en la ruta, junto con sus números de teléfono, y los insertó en su documento de planificación de ruta: “Para poder dirigirme a ellos más tarde con ayuda del navegador SAT”. Como se enteró más tarde, los concesionarios de automóviles y talleres de reparación más grandes tenían una gran ventaja: por lo general tienen tomas de corriente integradas.

El domingo, descanso.

Reimar también buscó los 27 hoteles en los respectivos destinos diarios para los 5.700 kilómetros. Desde el principio, planeó un día libre durante la semana: “El domingo era el día de descanso para mí, porque los garajes estarían cerrados y recargar en los restaurantes sería bastante difícil”.

Buenos tiempos, malos momentos

Tanto en Francia como en España, hay algunas peculiaridades en lo que se refiere al tema de la electricidad: la pausa para almorzar es indefectible, ya que sólo los restaurantes están abiertos. En Francia, los talleres suelen cerrarse de 12 a 14h y en España de 13 a 16h (para la siesta). En el sur, incluso dura de 13,30 a 17h. De ahí que Reimar ya estuviera rodando con su C Evolution a las 8 de la mañana. En Francia, recargaba el scooter entre las 10.00 y el mediodía, para llegar al siguiente hotel. “Mientras que en Francia las tomas de corriente están generalmente a 16 amperios y la batería se puede cargar a 13 amperios, en España era más difícil, ya que por lo general sólo se instalan de 10 amperios”. Y cuando hay otras personas utilizando el suministro, la corriente de carga se puede reducir a ocho o seis amperios, lo que prolonga el tiempo de carga.

No importaba donde se detuviera Reimar a cargar su scooter C Evolution, siempre ofrecía pagar la electricidad. “En la mayoría de los casos, lo rechazaban”. En su equipaje, llevaba 25 encendedores en forma de pequeñas barras de oro, que los ofrecía como regalo. “Para la mayoría, fue un placer y les parecía una cosa muy natural ayudar a un viajero errante “, cuenta Reimar.

Búsquedas de enchufes y malentendidos

El hotel de Reimar en Rodez se encuentra en la franja de e-Mobility: los huéspedes pueden utilizar e-bikes. “En ese sentido, la comprensión de mis necesidades era inmediata, aunque seguían asombrándose de mi vehículo”. Como no había garaje, tuvo que empujar el scooter hasta la puerta y, a través del vestíbulo, al gimnasio: finalmente, algo de “comida” para el corcel eléctrico. En Toledo, consiguió una habitación en el quinto piso. En la recepción, hizo la pregunta obligada sobre la electricidad. Le dijeron que había varios enchufes en su habitación. Obviamente, un malentendido. Reimar no creía que hubiese enchufes en el aparcamiento subterráneo, pero inmediatamente se convenció: “En el muy espacioso aparcamiento subterráneo, encontré cuatro enchufes adecuados para mi C Evolution”.

No hay tensión

En Jerez, al sur de Sevilla, Reimar tuvo que cargar su moto un sábado y le preguntó a un proveedor de servicios telefónicos que opera una gran flota de vehículos dónde podría hacerlo. Son increíblemente serviciales. Pero dondequiera que Reimar conectaba su cargador, las baterías no cargaban: “O el voltaje no estaba bien o el cable probablemente no estaba correctamente conectado a tierra”. Tras una larga búsqueda, Reimar encontró una red de trabajo en una oficina.

También conoció a los corteses y serviciales empleados del concesionario de BMW en Granada. Le dieron café, galletas y un espacio confortable al “jinete” y conectaron la montura en un lugar favorecido en el taller. Por supuesto, estaban familiarizados con el C Evolution; probablemente, los empleados ya habían vendido algunas unidades. Sin embargo, estaban asombrados: “El hecho de viajar desde tan lejos con el C Evolution, realmente los sorprendió y encantó a todos”, dice Reimar. A pesar de la experiencia generalmente buena, fue bruscamente despedido en un concesionario de coches, pues a pesar de que Reimar ofreció a pagar por la electricidad, como siempre, en tono antipático y grosero le dijeron que fuera a una estación pública de carga.

Autonomía de gran alcance

Desde una estación de carga, su ruta le llevó sobre una autopista montañosa a Lyon y a Bourg en Bresse. Una vez allí, llevaba 152 kilómetros recorridos, pero la pantalla le garantizaba todavía energía para otros 54 kilómetros, lo que hacía un total de 206. El fabricante especifica un margen de 160 kilómetros. Algunos factores externos influyeron en el consumo de energía y trabajaron a favor de Reimar: “El destino estaba unos 400 metros más bajo que el punto de partida; hubo un ligero viento de cola en la mayor parte de la ruta; la temperatura fue entre 32 y 34 grados centígrados y, debido al denso tráfico, la velocidad media fue de sólo 60 km/h”.

Desaceleración y preocupación injustificada

Reimar recuerda que antes, cuando viajaba de manera convencional, por la mañana, después de levantarse, generalmente tenía en mente una cierta idea de la agenda diaria, parte de la cual abordaba inmediatamente después del desayuno. Con e-Travel, es diferente: Reimar se pone en marcha inmediatamente y viaja alrededor de 100 a 130 kilómetros, sabiendo que después, en el receso de carga, hará lo que no hizo al principio del día. Reimar no considera la interrupción de la carga de dos a tres horas como una pérdida de tiempo, pues pasa el tiempo almorzando, escribiendo mensajes, usando su teléfono, estudiando la ruta, estableciendo el SAT NAV y yendo de compras. O habla con otros ciclistas y con sus “donantes” de electricidad.

Cuando la Guardia Civil se quitó la máscara

Dondequiera que fuera Reimar, su scooter era inmediatamente motivo de conversación. Incluso con la Guardia Civil, que con frecuencia realiza controles de carretera en los cruces de tráfico. “Ya que sus motos suelen ser motocicletas BMW, a veces me detuve al lado de la policía ostensiblemente indefenso, como pedir direcciones, antes de apuntar a mi e-scooter, con lo que les indicaba que nuestras motos las fabrican en la misma empresa, BMW Motorrad”. En ese punto, los policías serios y estrictos bajaban la guardia de repente, miraban el scooter de Reimar con interés y formulaban las preguntas habituales sobre los datos técnicos y su viaje. Un apretón de mano amistoso para decir adiós y desearle todo lo mejor para su viaje. Su C Evolution había vencido sus reservas. Reimar también ha tomado nota de este punto.

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