Advantec

CON LA BMW K 1600 GT A LOS BMW MOTORRAD DAYS SABIÑÁNIGO ¡TODO UN LUJO!

Por José Mª Alegre
Los BMW Motorrad Days Sabiñánigo 2018 son una gran fiesta, la de los riders, y acudir a ella es eso, una fiesta. Este año, además, la alegría era doble. Por un lado, iba a la reunión pirenaica con mi primer ‘hijo literario’ recién salido de máquinas bajo el brazo, pues inicié el camino hacia la localidad oscense deteniéndome antes para que Juanma, el impresor, me lo entregara, ¡qué satisfacción! La segunda gozada era la moto con la que hacía el viaje, una espléndida BMW K 1600 GT, el buque insignia de la marca alemana, la reina de las gran turismo -posiblemente, la mejor GT del mundo-, y bien que gocé el viaje, sobre todo a la ida.

Y digo que disfruté más al ir que al volver (normalmente en los viajes suele ser así: la partida es ilusión por la ruta, los amigos que esperan, las ‘birras’ que aguardan; por el contrario, para el regreso no hay más tiempo que ése, le das al ‘mango’ y ‘pa’casa’), porque, además, no fui por la ruta habitual. Al navegador le dije que nada de autovías, generales como mucho y secundarias a ser posible.

Impacto visual y auditivo

El segundo impacto de la K 1600 GT (el primero es el visual, del que luego hablaré) es el maravilloso sonido de su motor de seis cilindros de 160 CV a 7.750 rpm y nada menos que 175 Nm de par a 5.250 rpm, que se traduce en que puedes ir en sexta a punta de gas y salir airoso en cuanto lo solicites desde el puño derecho porque siempre responde, ¡y de qué manera! El poderío de esta moto se muestra desde los mismos acelerones en parado que inevitablemente das para embriagarte con la acústica que emiten los dos escapes de tres salidas cada uno y que es una de sus señas de identidad, pues con sólo oírla ya la identificas antes de verla. Suave pero poderoso, este propulsor de tan sólo 100 kilos de peso y con dos cilindros más que la mayoría de motores de los coches que vemos por las calles, es una joya.

La estética de esta moto es, como digo antes, lo primero que llama la atención: su línea, formas y volumen dejan con la boca abierta. Pero esa presencia de la K 1600 GT que por su tamaño impresiona, resulta que luego, ya en marcha se olvida debido a su loable agilidad y dinamismo. Y vuelves a quedarte asombrado, pero esta vez por la suavidad de marcha y perfecto reparto de masas que hacen que los más de 300 kilos que pesa no se noten. De perfil afilado e imagen atlética, con maletas integradas y top-case (opcional) de enorme capacidad, frontal agresivo con doble faro y pantalla eléctrica ajustable para una mayor protección contra el viento, la estética deportiva y aerodinámica de esta moto es realmente impresionante. Como también lo es su completo equipamiento de serie y las muchas opciones que ofrece, una de ellas la llamada de emergencia inteligente Ecall y que BMW ya ofrece en sus modelos, siendo la primera marca de motos en ofrecerlo a sus clientes.

Luego, al subirte a ella, te das cuenta de que todos los mandos están a mano del conductor, que la ergonomía es total, también su comodidad y que viajar con la K 1600 GT es puro placer. Cierto que el peso no es baladí, pero su dinamismo permite desenvolverse con solvencia incluso por la ciudad, ya que los pies llegan bien al suelo, su anchura es comedida, permitiendo el paso entre coches y una vez la estacionas y vuelves a por ella y compruebas que te han taponado la salida, el asistente de marcha atrás te sacará del apuro.

El citado asistente de marcha atrás es un práctico invento que te salva de quedarte ‘varado’ en el sitio, pues mover en parado la K 1600 GT, sobre todo si hay algo de inclinación, no es tarea fácil. Para ello, basta con presionar el botón R que está en la parte izquierda del manillar y a continuación pulsar el botón de arranque con el pulgar derecho y la moto se mueve a baja velocidad, deteniéndose al soltar el botón. Una opción que permite maniobrar la moto para salir del apuro.

La reina de la carretera

Pero, donde más se disfruta esta moto es viajando, porque es la reina de la carretera. Así, cumpliendo mis órdenes, el navegador me saca de la A-2 y me mete por Jadraque, para seguir hasta Siguenza, Daroca, y llegar a Cariñena, enlazando entonces con la A-23, autovía que une Teruel con Zaragoza que tomo. Resulta que al llegar a esa capital vinícola está oscureciendo y aunque la iluminación de la BMW es soberbia, con doble faro halógeno las luces largas y de cruce con tecnología ‘bixenon’ las cortas, evitando además automáticamente el deslumbramiento a los demás vehículos, me hacen ser prudente. Los diferentes regueros de barro dejados por las ruedas de los tractores al incorporarse al asfalto tras arar en el campo que he tenido que sortear durante toda la ‘travesía comarcal’, me obligan a ello.

Antes de llegar a la estupenda autovía que une las dos capitales aragonesas, disfruto del buen equilibrio, magnífica estabilidad y potencia de la K 1600 GT por la ruta que tiene a bien llevarme la femenina voz que me ‘canta’ el camino. De los tres modos de conducción, ‘Road’, ‘Rain’ y ‘Dynamic’, utilizo el primero, pues el último, el más deportivo, es demasiado enérgico para los tramos tan bacheados por los que circulo.

Con control electrónico de tracción dinámico (DTC) de serie, junto con el sistema de ajuste electrónico de la suspensión (ESA), los tres modos de potencia citados ajustan la suspensión según elijamos, además de leer la carretera ajustando también los hidráulicos dependiendo del ritmo de conducción que llevemos, pudiendo cambiar de uno a otro presionando los controles situados en el manillar y todo ello con una eficacia que merece el sobresaliente, ¡fantástico! El único reglaje electrónico que se realiza en parado es el de la precarga de la suspensión, con varias posiciones según vayamos solos, con las maletas cargadas y/o con pasajero.

Una experiencia muy gratificante

En otro momento, la lluvia hace acto de presencia, poniendo sin detenerme el modo ‘Rain’, dejando que la electrónica suavice la potencia del motor y las suspensiones se adapten al pavimento mojado. Entonces, la moto sigue su camino con una finura exquisita. La temperatura baja a 16 grados y yo con los guantes de verano, por lo que conecto los puños calefactables con el ‘jockstick’ con el que se maneja la impresionante pantalla del cuadro de instrumentos con cerca de una docena de funciones.

‘Rutear’ por carreteras de “segunda” con esta supermoto es una experiencia muy gratificante. Su seguridad, confort y el sonido excitante que emiten los seis cilindros, abordando rectas de paisajes evocadores y tramos serpenteantes que esta virtuosa afronta con la agilidad de una bailarina, la efectividad de una SBK (casi) y el control DTC, fascina hasta la adicción. El placer aumenta con el opcional asistente de cambio Pro opcional de mi unidad, cambiando las marchas sin tocar el embrague ni cortar gas, sintiéndote entonces como Márquez; para reducir tampoco hay que presionar la maneta izquierda, aunque sí hay que desacelerar. Y para tanta moto, un sistema de frenos acorde y efectivo, con tres discos, ABS de serie y gestión electrónica Pro de frenado en curva y cuya efectividad es brutal.

La noche es para disfrutarla, así que hago parada y fonda en Zaragoza, que el debut literario de este periodista bien merece mojarlo, cosa que hice en la Taberna el Sardi, magnífico restaurante por calidad, precio y servicio.

Al día siguiente puse rumbo a Sabiñánigo, un paseo de poco más de cien kilómetros que la K 1600 GT devora sin casi enterarme y de llevar pasajero éste hubiera viajado incluso con mayor comodidad que el conductor. Y al final del trayecto, los BMW Motorrad Days, que este año han sido extraordinarios, con récord de asistentes, más actividades, buen tiempo y mejor rollo. La presentación de mi libro el sábado, con el orgullo de tener a mi lado en el escenario a tanto protagonista que me honraron con su presencia y afecto, fue una hemorragia de placer. Gracias a todos, los presentes y los ausentes.

Con la sonrisa en la cara por tanto amigo saludado, tanto abrazo, tantas palabras de afecto y tantos tragos de amistad (cerveza mayormente), encaré el camino de vuelta una vez que no quedó nadie en el recinto del evento, pues aproveché para fotografiar a la protagonista de este artículo, ¡todo un lujo! ¡Fascinante la BMW K 1600 GT!

Deja tu comentario