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MÁS ALLÁ DEL ASFALTO. BMW R 1200 GS

Por Willy Sloe Gin
Como otros tantos títulos, el presente pude inducir al equívoco. Cierto que ha sido un mes pleno de tierra. Cosa que no significa huida alguna, sino todo lo contrario. Porque es el asfalto el amigo cabal que nos espera paciente, ansioso por conducirnos sobre esa piel negra que sólo Él tiene. Con la que soñamos tantos…

Parece lógico que, embarcado en la polivalencia absoluta, BMW R 1200 GS, corazón y moto demanden, de cuando en vez, aventurarse por algunas de las mil pistas que dibujan España.

Viaje al revés. Que los enlaces los haces por asfalto y el grueso del viaje por caminos de arena y tierra.

Han habido, además, otros factores que me han empujado a recorrer tanto kilómetro evitando carreteras.

Seguramente para seguir buscando esa soledad que se me antoja incompatible con el mes de julio. No es el único motivo.

Me consta que muchos de los que viajamos en moto, somos amantes incondicionales de rodar en bicicleta. No deja de ser curioso que los ciclistas más respetuosos sean moteros a un tiempo. Vaya mi admiración por delante a todos ellos.

Pero no todos son una misma cosa; siendo lo mismo el peligro que muchos corren y que otros, sin maldad alguna, provocan.

Decían en tiempos de Heráclito que lo más difícil de tomar una decisión es el hecho, en sí mismo, de tomarla. En el Renacimiento cambió el discurso para decir más de lo mismo.

Para solucionar un problema es necesario ponerle nombre… No se me ocurre otro que el Respeto.

Respeto exigible a todo tipo de conductores para que adelanten como Dios manda. Guardando velocidad y distancia de seguridad. Todo para salvaguardar a los más vulnerables, a los más indefensos. Pero también a nosotros. Y a todos los que circulamos por estas carreteras nuestras.

Cómo no estar de acuerdo en el metro y medio mínimo necesario para poder adelantar a uno o a un grupo de ciclistas. Pero única y exclusivamente donde y cuando se pueda.

¡Qué cara se te pone al ver venir tras un cambio de rasante o una curva ciega a algún autobús, casi siempre verde, por tu carril y en sentido contrario! Y también pedir respeto a otros tantos ciclistas.

Ciclistas, no moteros, que pedalean en paralelo en grupos de a tres. Escuchando lo que no deben por unos auriculares preciosos que les aíslan de la realidad o “rajando como sacamuelas” con los que llevan a babor o a estribor. Ciclistas, no moteros, que ni siquiera llevan la luz roja que no es otra cosa que su salvaguarda.

Excuso hablar de cascos, seguros de responsabilidad civil, unos mínimos retrovisores y/o algo más de protección por si ocurre lo que nadie quiere.

Agravio comparativo, sin duda, para las motos. También, ciertamente vulnerables. Que a nosotros nos queda demostrar que vamos en regla en todos los sentidos. Así debe ser.

A ver si quiere Dios que todas esas mentes preclaras que atiborran la Carrera de San Jerónimo, entre desayunos y meriendas, empiecen a regular tanta sinrazón. Antes de que tanta tragedia que vemos a diario, se convierta en un verdadero drama.

Regular que no prohibir. Ordenar, en definitiva, sin más demora…

Así que teniendo en cuenta la “gymkana” en que se convierten nuestras carreteras en estos meses de calor infernal, decidí hace un mes adentrarme en el interior y buscar otras, amarillas en la medida de lo posible. Muchas son las que merecen la pena.

Recomiendo, como hice hace no tanto, las pistas que recorren el sur de Cádiz. Las que discurren por el Parque Natural del Estrecho, con África al frente.

El gran Antonio Díaz-Cañabate definió magistralmente en su libro, Historia de una Taberna, la diferencia entre valentía y atrevimiento. Quizá temeridad…

En las manos de todos los que recorremos los caminos de este país nuestro, está minimizar los riesgos, que siempre los hay, y así poder seguir viviendo de la forma que hemos elegido. Sobre dos ruedas.

Acabo esta nueva entrega con una cita que hace mucho tiempo hice mía:

“Montar en moto es lo más excitante que se puede hacer con la ropa puesta”, Kevin Schwantz.

Amén…

Fotos: Guillermo Ariza, Oscar Rominguera Salazar.

Gracias a BMW Ibérica, Movilnorte, Spidi, Rodando contra el cáncer, Fijet España, Turiscom, La Diez Radio y a los que me acompañan con sus versos…

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