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BRASIL SOÑADO

Por Agustín Ostos
Brasil soñado. Bien podría ser el título del paquete turístico de una agencia de viajes que te lleva a hoteles de muchas estrellas en resorts todo incluido si tu muñeca goza de pulsera. Sin embargo, para un rider ese “Brasil soñado” bien podría ser como esa mala siesta de la que uno se levanta como atontado.

Para mí el Brasil soñado es el Brasil salvaje donde caminos de barro con socavones en vez de baches te llevan a destinos fantásticos llenos de color, naturaleza, autenticidad y buenas personas. Ese Brasil en el que no importa si te pierdes porque el Brasil rural es infinitamente más agradecido que el urbano, aunque esto es una regla que se suele dar en casi todo el mundo. ¿Qué tendrá la ciudad que a menudo encabrona a la gente? Bueno, creo que todos los sabemos.

Entré en Brasil con la idea de atravesarlo de arriba abajo, literalmente. De Rio Grande do Sul hasta las Guyanas, descender por el Amazonas, Mato Grosso, Gran Pantanal y descansar un poquito en un lugar llamado Bonito que, como su propio nombre indica, parece que es bonito de narices.

A día de hoy, llevo 8.000 kilómetros del itinerario y salvo un asalto callejero que me despertó mi primera mañana en el país, todo lo que tengo para decir es que es una joya que muy probablemente no se aprecia en una primera visita, tal y como me sucedió a mí. Aparqué a Supernova en el concesionario BMW Haus para realizar la revisión de los 100.000 kilómetros con un fallo en el motor que provoca que se bajen las marchas solas y, como no podía ser menos, la solidaridad del pueblo brasileño se volvió a manifestar implacablemente: tras hablar con el gerente, accedieron a realizar todo gratuitamente a cambio de que diera una charla sobre el periplo en Supernova. Fue toda una experiencia ver a cincuenta motociclistas emocionados y con ganas de lanzarse a la carretera, además de servirme como práctica para la que daré durante los BMW Motorrad Days 2018 en Sabiñánigo. ¡Viva Brasil! ¡Y viva España! Allí nos vemos.

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