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ALFONSO GORDON, PRECURSOR DE ‘LA RUTA DEL AGUA’: “LA MOTO HA SIDO LA HERRAMIENTA PARA ABRIR UN POZO DE AGUA EN KENIA”

Por José Mª Alegre
Las cosas no suelen ocurrir por casualidad. Alfonso Gordon estableció “una relación de amistad muy bonita con las misioneras de la comunidad San Pablo Apóstol en Colombia a raíz de un viaje que hice a ese país por motivos de trabajo”, cuenta este empresario de 56 años de edad.

A partir de ese momento, Gordon empezó a colaborar con ellas. Las religiosas le contaron que tenían un centro en el poblado de Atapar, que pertenece a la misión de Kokuselei, en Kenia, integrado por misioneras españolas y colombianas, “que son las que conocí en Colombia en 2013”, en una situación muy complicada por falta de agua, pues no tienen tan preciado y vital líquido por falta de precipitaciones. “Es una de las zonas más áridas del planeta, con muy pocas lluvias; hay años que sólo llueve un día de los 365”, apunta Alfonso.

No hace mucho, el protagonista de esta entrevista visitó la misión y “vuelves diferente, porque no te explicas cómo podemos permitir que eso suceda, marcándote de por vida”. Fue entonces cuando decidió promover la construcción de un pozo de agua viajando en moto al poblado para obtener una mayor repercusión y con ella conseguir los fondos necesarios para llevarlo a cabo. Un viaje que llamaría ‘Ruta del agua’.

Y en moto, claro, porque Alfonso, como es evidente, es un rider con miles de kilómetros sobre dos ruedas gracias a su padre. Las cosas no son por azar…

Pregunta. ¿De qué te viene la afición por la moto?

Respuesta. Mi padre me llevó a dar una vuelta cuando tenía doce años en una Montesa Impala que él tenía y todavía recuerdo la salida del taller, la subida por la calle Marqués de Villamagna, ir a la calle Serrano y subir por la actual Ortega y Gasset (Madrid). Aquello me pareció la cosa más emocionante de mi vida y eso se me quedó aquí -señala la cabeza con la mano-. Desde entonces, cuando mi padre me preguntaba qué quería, le contestaba que una moto y empecé con una Mobylette, de ahí pasé a las motos de campo durante una temporada y luego ya a las de carretera. He tenido moto toda la vida.

P. Que es ‘Ruta del agua’.

R. La misión de San Pablo Apóstol con cero recursos de agua se encuentra en la región de Turkana, que está al norte de Kenia, en la frontera con Etiopía. Esta es una de las zonas más áridas del planeta. La población allí todavía se está enfrentando a lo más básico que es la lucha por el agua y hay poblados donde no la hay, pero cuando digo que no hay es que carecen de ríos o arroyos de donde sacarla y las mujeres tienen que caminar horas para ir a por ella sacándola de agujeros escarbados con la mano, llenan un bidón y se vuelven para casa. Eso les ocupa cuatro o cinco horas diarias en lo más básico, que es conseguir agua para poder vivir. Hablando con Alexia -prosigue Gordon-, una de las misioneras, me dijo que tenían una situación muy complicada en Atapar, como te decía, y que necesitan un pozo de agua. Abrirlo allí es cinco veces más caro de lo que te puede costar aquí, una inversión de 15.000 dólares. Entonces, dándole vueltas al asunto de cómo podíamos ayudar, decidí que una buena idea era juntar pasiones, que es lo que me motiva en la vida, y éstas son la fotografía, las motos y viajar. Así pues, qué mejor que viajar en moto hasta allí utilizándola como herramienta para dar a conocer la zona y conseguir donativos de la gente para excavar el pozo. Yo no tengo 15.000 dólares para hacerlo, pero sí tengo 3.000 euros para realizar el viaje y con ese dinero captar la cantidad citada. El objetivo pues del viaje es financiar un pozo de agua en ese poblado de Turkana que dará agua directa a las ochenta y tantas personas que viven en él y a otras 200 indirectas que podrán beber agua de ese pozo.

De esta forma, Alfonso puso en marcha la ‘maquinaria’ del respaldo solidario: necesidad, ayuda; urgencia, asistencia; petición, apoyo; ruego, generosidad; solidaridad, moto.

El rider no viajará solo hasta Atapar, lo hará junto a Moncho Escalante (en el momento de la entrevista se encontraba viajando), un cántabro cuarentón, viajero incorregible, “de hecho -dice Alfonso- ha viajado más en moto que yo. Ha estado en la India y en Etiopía durante mes y medio, lo cual nos va a ir de maravilla cuando atravesemos ese país. Cuando le conté el proyecto me dijo ‘Me voy contigo’, ‘Pues encantado, le contesté’, porque mi padre me estaba diciendo que me fuera con alguien y no sabía a quién pedírselo” (ríe abiertamente). El primero viajará a lomos de una BMW R 1200 GS Adventure LC y su compañero lo hará en otra BMW, en este caso la R 1200 GS de aire.

Llegado a este punto, Alfonso me hace una confesión sobre su progenitor que pone de relieve la pasión que siente por las motos, sensibilidad que él ha heredado: “Te lo tengo que decir -declara-, mi padre, cada vez que me ve subirme en esta moto, sabiendo él que me voy a África, sé en el fondo que le encantaría venirse. Pero con 81 años y un problema grave de vista, es imposible. Cada vez que yo cambio de moto, me dice ‘ven y enséñamela’”.

P. ¿Cuántos kilómetros tenéis hasta la misión?

R. Tenemos 9.000 kilómetros por delante, empleando unos sesenta días en hacerlos, porque llevaremos equipo fotográfico y de vídeo profesional para ir grabando pequeños documentales sobre el uso del agua en las diferentes culturas y comunidades que nos encontremos en Egipto, Sudán, Etiopía y Kenia. Ten en cuenta que vamos a recorrer todo el curso del Nilo Azul, desde la desembocadura en el delta del Nilo hasta su nacimiento en Etiopía, en el lago de Tana.

P. ¿Cuál será el recorrido que realizaréis para llegar a Kenia?

R. Todavía no sabemos si vamos a poder desembarcar en Alejandría con las motos o tendremos que hacerlo en Israel. En principio, la naviera, que es Grimaldi, nos dice que tiene que ser en Israel, porque no le dejan desembarcar en Egipto, pero estamos negociando una autorización para hacerlo en este país. A falta de conocer el lugar, el recorrido es Egipto de norte a sur, Sudán hasta Jartún, la capital, y de ahí desviarnos hacia el este a Etiopía, cruzarla entera hasta el Valle del Omo y entrar en Kenia por el lado oeste del lago Turkana, no por la ruta que hace normalmente la gente, que es la famosa Moyale. Tenemos marcadas etapas de no más de 300 kilómetros diarios y cada equis días dos de descanso, porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar.

P. ¿A qué se debe la elección de BMW para el viaje?

R. Hace ya varios años entre en un Concesionario de BMW preguntando por una R 1200 GS, que me parecía preciosa, y al final me fui con una R 1200 S que no tenía nada que ver, pero es que me pareció tan bonita, tan divertida, que decidí que quería probarla y la tuve unos cuatro años. Cuando empezamos a plantearnos este viaje, conducía en ese momento una K 1600 GT, pero con esa moto es imposible plantearte una ruta como la que vamos a hacer. Entonces, ¿qué moto necesitamos? -se pregunta-. Primero, que tenga mucha autonomía, porque una de las etapas, la travesía desde Egipto a Sudán, la queremos hacer por una carretera muy poco transitada y sabemos que son 500 kilómetros sin gasolina, y tampoco es seguro que la tengamos al final de la misma, porque en Sudan están teniendo problemas de abastecimiento. Y segundo, una moto que lo aguante todo y fundamental cuando me meto en un berenjenal de este tipo, que lleve cardan, no quiero ir engrasando la cadena en un desierto lleno de polvo, ni de casualidad. Y todo apuntaba a que tenía que ser una R 1200 GS. Si te pones a mirar otros modelos de maxitrail, hay un montón de motos buenas, pero resistente, que se te pueda caer, que la puedas arreglar a martillazos, como digo yo, en sitios donde no vas a encontrar un taller, a mi sólo se me ocurría la BMW, la verdad. Y luego, supongo que el azar existe.

Efectivamente, así como las casualidades no suelen ser baladís, la suerte se cruzó en el camino de Gordon en lo que más parece una conjunción de los dioses para favorecerle.

“Inicialmente adquirí una R 1200 GS de 2010 para acondicionarla entera para este viaje -continúa Alfonso- y el día que aparecí en Movilnorte, reuniéndome con Monchi y Juan Pedro para ver la lista de lo que había que hacerle a la moto, me dicen que acaba de entrar esta moto -señalando la puerta desde donde se divisa su BMW-, una R 1200 GS Adventure de 2015 que compró un señor, Danilo, al que le estoy muy gradecido, porque la equipó hasta arriba como nunca lo había visto antes. Luego, con tres años de vida y 14.000 kilómetros se la llevó a BMW para que la vendieran y aparecí yo y ahí está la moto (señalando la puerta nuevamente). Las cosas pasan en esta vida por algo. Y desde aquí quiero expresar mi profundo agradecimiento a Danilo porque me vistió la moto para el viaje”, subraya nuestro protagonista.

P. ¿Cómo se puede colaborar en la ‘Ruta del agua’?

R. Se puede colaborar con donativos directos a la Fundación Emalaikat (ángel en turkano), fundación que tiene esta comunidad misionera en España y el 100% de los donativos van para el pozo. Nuestro viaje nos lo pagamos nosotros. Todos los nativos que se ingresan en la cuenta de Emalaikat son para el pozo. Tenemos dos terceras partes del capital ya conseguido, pero todavía nos queda el último empujón. En Facebook estamos como ‘Ruta del agua Turkana’ y la página web se llama igual y está alojada en la web viajesinusuales.com/rutadelagua de mi compañero, Moncho.

Alfonso y Moncho iniciarán su viaje a Kenia partiendo desde los BMW Motorrad Days Sabiñánigo 2018, del 7 al 9 de este próximo mes de septiembre. Antes de hacerlo contarán su aventura a los miles de riders que a buen seguro acudirán al evento.

Otra de las casualidades curiosas de este viaje es que Charly Sinewan lanzó, junto con la Asociación Bonsaid, un reto solidario con el fin de conseguir financiación para la construcción de una presa en Turkana que abasteciera de agua la zona. “Cuando yo llegué allí el año pasado -subraya Alfonso-, me enseñaron la presa que estaba en construcción en ese momento y lo que no sabía es que se trataba de la obra que promovía Charly y lo alucinante es que con lo grande que es África, con la cantidad de misiones que hay, acabemos dos moteros en la misma misión. Ahora ya está terminada y cuando vea a Sinewan en los BMW Motorrad Days en Sabiñánigo, le entregaré las fotos que hice de su presa y de paso le conoceré”, concluye el rider.

P. Que empresas colaboran en este proyecto

R. Hasta ahora casi todo han sido donativos privados. Lo que sí tenemos es lo que yo llamo ‘angelitos’, patrocinadores que nos hacen el viaje mucho más fácil. El primero es BMW, cuyo apoyo ha sido muy de agradecer. Luego, hay algunas empresas a nivel más pequeñito, como DSP, que nos ha ayudado con el material fotográfico, Óptica Roma también, pero no hemos pedido mucho patrocinio, porque todo lo demás lo teníamos.

P. ¿Como habéis conseguido reservar dos meses de vuestra apretada agenda para hacer este viaje?

R. Primero, porque tanto Moncho como yo somos autónomos y sobre todo porque la vida me ha enseñado que cuando quieres algo, puedes y lo qué haces es aislar el tiempo. Es cierto que el mes anterior a la salida está siendo una auténtica locura y luego los días que paremos estaremos conectados a Internet, resolviendo ‘chicharrones’. Y a la vuelta tendremos un berenjenal montado de mucho cuidado, pero lo sacas adelante. Si quieres, puedes.

P. Que dice tú familia.

R. En general, todos admiran la idea, porque ya me conocen, yo soy ‘el aventurerillo’ de la familia y siempre hay alguna preocupación por las zonas que vamos a atravesar, lo normal. Mis hijos, de 17 y 13 años, que son moteros como yo y como su abuelo, están orgullosos de mí. El año pasado me los quise llevar a Kenia para que conocieran la misión, pero había elecciones generales en ese país y la situación era poco estable. Este año no me los llevo porque voy yo en la moto, así que el año que viene les llevaré a conocerla.

P. Habéis hecho alguna preparación especial a las motos.

R. Mi R 1200 GS Adventure va acorazada, lo lleva protegido todo, desde los intermitentes a las pinzas de freno, pasando por los codos de los escapes, va superprotegida. Ambas motos irán calzadas con los Continental TKC 80 de tacos, porque en asfalto seremos muy prudentes. En Europa rodaremos por carreteras en buen estado, a partir de Egipto es asfalto, pero malo, y de Addis Abeba para abajo es tierra y en los últimos kilómetros, llegando ya a Turkana, es pedregal, y allí o vas con tacos o estás perdido.

Alfonso está acostumbrado a rodar por tierra por las muchas motos de campo que ha tenido, aunque dice no ser “muy endurero, pero vamos… ¡Y si se cae la levantas!”, afirma entre carcajadas. Respecto a la preparación física, “quizá debería tener más de la que tengo, pero es la que hay. Voy como estoy y creo que estoy bien, pero te lo diré a la vuelta (aquí soy yo el que se echa a reír).

P. ¿Qué te hace más ilusión, el viaje o la finalidad?

R. Va junto. Este viaje en concreto es por esa finalidad y nunca iría a Kenia en moto si no es por el pozo. En otros viajes te diría probablemente lo primero, porque me apasiona viajar, soy viajero adicto, llevo 30 países y como digo yo me faltan 50. Por otra parte, ya se están solicitando los permisos para iniciar la perforación del pozo, porque como llevamos dos tercios del proyecto cubierto, ya podemos empezar. La idea es que para cuando lleguemos, la máquina ya esté excavando.

P. ¿Si este viaje lo hicierais en coche tendría igual eco que en moto?

R. Si te refieres al viaje en sí, lo hubiéramos podido hacer en coche, pero nunca hubiéramos recibido el apoyo y los donativos que hemos obtenido de los moteros. No hubiera sido lo mismo ni de casualidad, más de dos mil euros del proyecto vienen por donativos directos de riders, es alucinante. Y uno, que no puedo dar el nombre, puso 500 euros el primer día. La solidaridad del mundo motero está muy por encima de ningún otro colectivo viajero, eso es verdad.

6 Respuestas para “ALFONSO GORDON, PRECURSOR DE ‘LA RUTA DEL AGUA’: “LA MOTO HA SIDO LA HERRAMIENTA PARA ABRIR UN POZO DE AGUA EN KENIA””

  • Marta dice:

    Lo que se siembras se recoge.
    Cada gota de agua que salga del pozo será vida quejabeis

  • JOSÉ PÉREZ -BARBADILLO G. -GROS dice:

    EJEMPLAR IDEA Y ENVIDIABLE PARA MI. MUCHA SUERTE.

  • Luis Narvaez Rojas dice:

    Hola Alfonso
    Que hagáis un buen viaje
    Un abrazo
    Luis

  • Luis González dice:

    Buena entrevista.
    Esta iniciativa es digna de admirar, aunque conociendo a Alfonso no me sorprende. Es una gran persona, muy preparada en todos los aspectos pero humilde y humanitaria.
    Tendrán momentos duros, pero ojalá todo salga a pedir de boca y se consiga el objetivo.
    Alfonso, a por ello ¡Mucha suerte!

  • Alfonso Gordon Sanchiz dice:

    La verdad es que una vez que vas allí, no puedes darle la espalda a la situación, y esta era la única forma que se nos ocurrió para ayudar. No somos los primeros, y espero que no seamos los últimos. Gracias a todos por leerlo y en especial a los que nos habeis dejado un comentario. Una vez que te pones a montar una de estas, sienta bien ver que la gente te sigue.
    Abrazos.

  • jaime pastor dice:

    Hola soy mesico y colaboro con un hospital en Camerun,zona Mayo Rey , estamos preparado algo parecido pero nuestro viaje seria en sentido contrario, saliendo de Africa por Alejandria y estamos encontrando muchos problemas para sacar las motos en barco ,te agadeceria te pusieses en contacto con migo para compartir informacio sobre el barco roro de Alejandria

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