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LA HERENCIA DEL HIJO AL PADRE: UNA BMW R 1200 R CON 100.000 KM

Por Jaime Arruz Sánchez
Él me transmitió su afición por las motos. Yo le he pasé mi BMW R 1200 R. De mi padre he heredado el gusto por la moto y por viajar sobre dos ruedas. Él heredó de mí la moto que, por diferentes circunstancias, no pudo comprarse cuando tuvo que despedirse de su querida BMW R65. Esta es la historia de cien mil kilómetros compartidos a los mandos de una R 1200 R, una historia de herencia por partida doble.

Todo comenzó a finales de 2010 cuando BMW presentó la actualización de la R 1200 R de 2006. Aunque estéticamente no cambiaba demasiado, sí había modificaciones en el motor y la parte ciclo. Pero lo más importante es que, en ese momento, ya tocaba pensar en un reemplazo para mi primera moto grande propia, una Suzuzi GSF 650 S Bandit, un ‘hierro’ que solo me dio satisfacciones en sus más de 60.000 kilómetrosy cuatro años y medio a mi lado.

Y qué mejor que la por entonces próxima BMW R 1200 R, primero, porque me gustaba; segundo, porque era la que mi padre estuvo valorando seriamente cuando compró su F 800 ST (2007); y, tercero, porque, de una forma u otra, me permitía seguir en el mundo bóxer BMW tras haber restaurado la R65 de finales de los 70 que, como no, era de mi padre. Como se puede comprobar, todo tiene que ver con él.

Estrenada en marzo de 2011, mi R 1200 R comenzó a sumar kilómetros por Madrid, yendo al trabajo con ella todos los días y las siempre fijas salidas de fin de semana junto a mi padre y su F 800 ST. Pero también algún que otro viaje, porque equipada con la pantalla ‘Touring’ de BMW, las maletas laterales y unos paramanos para los meses más duros, la R 1200 R es una viajera apta para (casi) todos los destinos.

Entre unas cosas y otras, le hice casi 20.000 kilómetros en su primer año de vida, incluido un ida y vuelta en el día a Bilbao para ver a la que hoy es mi mujer y con la que he recorrido -y recorro- España y Europa en moto y en otros medios de transporte, porque a los dos nos encanta viajar –aunque nada como viajar en moto, de eso no hay duda –. El gran año viajero sobre la R 1200 R fue 2012, especialmente el verano con casi 20.000 kilómetros y dos grandes viajes: Nordkapp y Croacia-Bosnia.

Sin pensarlo demasiado, con 18 días por delante, empecé por viajar a Cabo Norte, once mil kilómetros, ida y vuelta, con mi padre y nuestras dos BMW. Y a poco de volver, cambio de acompañante, y a Croacia y Bosnia con mi mujer, pasando por Francia, Italia y Eslovenia. Todo ello, más el uso diario de la BMW y los fines de semana de ruta, permitió que la R 1200 R cumpliera dos años de vida con más de 40.000 kilómetros ya en su marcador.

La mitad de la mítica cifra de cien mil kilómetros tardó en llegar algo más de lo previsto por un pequeño parón a causa de un traslado temporal a Estados Unidos. Así llegamos a 2014 y un punto de inflexión: nuestra R 1200 R pasó de mis manos a las de mi padre. Comencé a darle vueltas a la opción de ir a por una BMW R 1200 GS… pero no le di muchas. Una vez decidido, conversación seria con mi progenitor y una pregunta en la cabeza “¿Y si te quedas tú la R 1200 R?” Y así fue, porque ganábamos los dos: él jubilaba su F 800 ST con siete años ya, lo que sacáramos por ella me ayudaba a mí en la adquisición de la R 1200 GS y él, por fin, tenía la moto que quería desde hacía años.

Así que, en los últimos cuatro años, él ha disfrutado de la R 1200 R, en plena forma desde que la sacamos del concesionario, allá por 2011 —algunos pequeños problemas, como aforador, discos delanteros alabeados y faro rajado, se solucionaron en garantía—. Hoy día tiene más de 110.000 kilómetros, sumados tanto en salidas de sábado o domingo como en grandes viajes, a los BMW Motorrad Days Garmisch-Partenkirchen en 2014, incluida visita a los Alpes y al mítico Stelvio, todos los puntApunta organizados hasta la fecha, salvo el primero (¡nos enteramos demasiado tarde para poder apuntarnos!) y varios, por no decir todos, los BMW Motorrad Days en Formigal, además de rutas de fin de semana por España (Teruel, Zamora, Guadalajara, Ávila, Segovia, Toledo, Cuenca…).

Mi padre afirma, con 70 años a sus espaldas, que seguirá al mismo ritmo mientras el cuerpo aguante. De momento, las próximas citas marcadas en rojo en el calendario, además de las rutas de sábado o domingo, que son cita casi obligatoria cada fin de semana, los BMW Motorrad Days en Sabiñánigo en septiembre (¡cambiamos de ubicación!) y nuestro tradicional viaje de otoño (Navarra, casi seguro, este año). Y ahí estará nuestra R 1200 R a pleno rendimiento a nuestro lado para seguir dándonos todo tipo satisfacciones.

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