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LA CARRETERA DEL PAMIR CON EL SISTEMA DE GUARDAR LA MOTO

Por Miquel Silvestre
He hablado varias veces sobre los sistemas para hacer grandes viajes con poco tiempo, como pueden ser alquilar la moto en destino, enviarla hasta allí con un transportista, o hacer el viaje por etapas, aparcando la moto al final de cada una para regresar en las próximas vacaciones para hacer otro tramo.

Este último es para mí el que mejores experiencias me ha proporcionado, aunque tiene la desventaja de que hay que desprenderse de la moto durante un periodo de tiempo, o disponer de una segunda unidad para estos viajes. Yo recomiendo esta segunda opción: en el mercado de segunda mano hay infinidad de trails de los 90, sencillas, fiables y básicas, que por menos de dos mil euros nos permitirían dar la vuelta al mundo.

Yo dispongo de esta segunda unidad: una BMW GS 1200 del 2005 a la que he bautizado como La Gorda. La compré de segunda mano en el año 2008 y la he usado para muchos viajes extremos. Es una moto que por su decrépito estado, por su transformación radical y por que ya no tiene operativo el catalizador, jamás pasaría la ITV y cuyo posible precio de venta sería ridículo. Pero yo no la venderé jamás, porque le tengo mucho cariño y porque me sirve para estas etapas en países donde nunca se van a preocupar por la ITV o el catalizador.

Quienes sigan la serie de La2 Diario de un Nómada la reconocerán. En la última temporada me fui con ella hasta Kirguistán y allí la he aparcado durante un año en casa de mi amigo Ricard Tomás, que tiene en Bishkek una agencia de viajes, Afa Travel. En mayo pasado tomé un vuelo de Turkish Airlines con destino Kirguistán (fantástica compañía, por cierto) y recogí a mi Gorda para hacer uno de esos desafíos extremos que llenan de emoción y adrenalina: la carretera del Pamir, la segunda más alta del mundo detrás de la Karakorum highway de Pakistán, aunque la diferencia es que esta está totalmente asfaltada mientras que la Pamir es un patatal que circula a más de 4.000 metros.

La carretera del Pamir recorre Tayikistán bordeando la frontera de Afganistán primero y luego la frontera china. Es un escenario de dureza extrema que parece de otro planeta. Falta de oxígeno, enormes baches, polvo, piedras, yaks y ventiscas sorpresivas. Un auténtico desafío que comienza en la ciudad kirguisa de Osh, pasa a la capital de Tayikistán, Dusambé, Kalaikun, Korough, Alichur, Murhab, Sary Tash y de vuelta a Osh. Es un viaje inolvidable que forma parte de los grandes destinos motociclistas y que en 2019 podremos ver en Televisión Española como próxima temporada de Diario de un Nómada.

Hacer la Pamir puede necesitar más de un mes sólo para llegar hasta Tayikistán desde España, o se puede hacer en quince días si tenemos ya la moto en Asia Central. Yo he optado por aparcar a La Gorda allá porque mi proyecto es regresar cada año para hacer un recorrido por una de las regiones más exóticas e interesantes del mundo. El año que viene haremos Mongolia saliendo otra vez desde Kirguistán. No necesitaré más de treinta días para hacer Kazajistán, China, Mongolia y Rusia. Este sistema permite viajar más lento, centrándote en lo que de verdad te interesa y evitar las largas y aburridas jornadas de transición.

Anécdota

La cordillera del Pamir es traicionera. En invierno los pasos están cerrados durante semanas y la falta de mantenimiento convierte el firme en una trinchera abierta. Yo fui a últimos de mayo pensando que el frío habría pasado de largo. Así fue hasta que llegué a Murhab, la que fuera ciudad más alta de la URSS, a más de 4.000 metros. Me quedaba superar los pasos Ak Baytal, a 4.650 metros, y Taldik, a 4.200. El día se levantó soleado y pensé que sería fácil. Pero en el último puerto se nubló el cielo y en cuestión de minutos se desató una ventisca que bajó drásticamente la temperatura y cubrió la pista de nieve, hielo y barro. Pensé que moriría allí. Afortunadamente, divisé el chamizo de los aduaneros tayikos y conseguí llegar. Cuando llamé a la puerta abrieron con los ojos desorbitados por la sorpresa. No esperaban a nadie que pasara la frontera con aquel clima y menos una moto. Pero así es Diario de un Nómada.

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