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ISAAC FELIU, TERCERO EN EL HELLAS RALLY: “LA VIDA ME HA DEVUELTO ESTE AÑO LO QUE ME QUITÓ EN 2017”

Por José Mª Alegre
Isaac Feliu inició su viaje a Grecia para participar en el Hellas Rally Raid con el apoyo de BMW Motorrad España. Finalizado éste, puso rumbo a Austria para concurrir en otra competición, el Erzberg Rodeo, haciendo ambas con su BMW F 800 GS, moto con la que culminó la proeza de viajar desde España hasta los dos países y competir a la vez.

La gesta tuvo su compensación, pues en el Hellas Isaac subió al tercer escalón del podio en la categoría bicilíndrica, compartiendo honores con pilotos “mucho mejores que yo”, dice con humildad (“realista”, me corrige). El Embajador de BMW Motorrad se siente orgulloso de lo logrado en tierras helenas, y motivos tiene para ello, pues al podio se une una sensacional clasificación final en la general, nada menos que el puesto 36º de una participación cercana a las 300 motos, “y eso sí tiene mérito”, apostilla este piloto amateur cuyo talento supera al de muchos profesionales. En cuanto al Erzberg Rodeo, Isaac participó para divertirse, “pues con una trail poco se puede hacer frente a enduros”, aclara el piloto.

Más de 9.500 km, catorce países y la inexorable Ley de Murphy

Pero no fue fácil conseguirlo, porque, además de los miles de kilómetros que Isaac debía realizar para disputar el Hellas, la lucha contra el inexorable calendario que fiscalizaba los días que disponía para llegar a Grecia, la dificultad de la prueba, el sueño y el cansancio, se añadió un imponderable que, como ‘buena’ Ley de Murphy, a punto estuvo de arruinar el desafío a poco de iniciarlo.

El domingo, 13 de mayo, sobre las 18:00 horas, Isaac volvió a Castellolí, donde reside, tras pasar todo el fin de semana en Barrachina (Teruel) impartiendo un curso de off-road a un buen número de alumnos en su escuela 30MPS. Llegó a casa, se bajó de la BMW R 1200 GS con la que había impartido las clases, se preparó y tras despedirse de la familia, se subió a su F 800 GS y puso rumbo a Grecia para disputar la citada prueba con la misma montura que le conduciría al país heleno, al que debía llegar el día 19 para realizar las verificaciones.

Por delante, le quedaba un reto de poco más de 9.500 kilómetros (ida y vuelta) que le llevaría a pasar por Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Bosnia, Montenegro, Albania, Grecia, Bulgaria, Rumanía, Hungría, Austria y Suiza, catorce países en total (sin contar España) para realizar tan atrevida aventura.

Ya en ruta, todo iba bien hasta que, a la mañana siguiente de iniciarla, después de pasar la noche en su tienda de campaña y habiendo hecho 800 kilómetros desde la salida, el plan se torció pasado Mónaco cuando el motor de la moto dijo basta. Los imprevistos mecánicos no suelen ocurrir por casualidad, “este motor había circulado sin aceite en la Bassella Race 2018 en la que participé unos meses antes, aceite que perdió debido a una grieta que se produjo en el cárter por los golpes recibidos durante la competición. Seguí circulando hasta llegar a la meta, pero está claro que el motor quedó tocado”, explica Isaac. El propulsor fue revisado por su mecánico antes de empezar el viaje, “y parecía que estaba bien, pero un motor es una caja cerrada y sólo si lo abres y compruebas tienes la certeza de que, efectivamente, está perfecto”, cuenta Feliu.

Lo que para muchos sería un duro revés imposible de superar, para Isaac sólo supuso un contratiempo que le iba a retrasar su desafío, añadiéndole más épica si cabe a su aventura, pues lo que hizo para seguir adelante es merecedor de tal apelativo.

“La compañía de seguros me puso un coche en Génova, ciudad a la que llegué en taxi. Me subí al coche, me volví a Barcelona por carretera, donde un amigo, al que quiero mucho, me estaba esperando con su F 800 GS, prestándome el motor que desmontamos y que coloqué en el maletero del coche, regresando de nuevo a Génova. Saqué el motor de mi moto y lo sustituí por el de mi amigo y proseguí el viaje”, explica Isaac.

¿Le has devuelto el motor a tu amigo? le pregunto a Isaac con cierta ironía.

Respuesta.“¡Sí! -contesta riendo-, ya lo tiene puesto en su moto. Ahora, la que está sin motor es la mía, hasta que encuentre uno de segunda mano”.

Lo cierto es que, a pesar de la odisea, de las prisas y de tener que ejercer de mecánico improvisado –“a la fuerza ahorcan”, dice el sabio refranero español-, la F 800 GS “se ha comportado fantásticamente bien, teniendo en cuenta que la competición siempre acarrea consecuencias de diversa índole, pues la moto sufre, la maltratas mucho con caídas, la metes por sitios imposibles, y aun así no me ha dado ningún problema. La F 800 GS me ha demostrado que es perfectamente fiable, pues lo del motor fue debido a quedarme sin aceite, como he explicado. He disfrutado mucho con ella, porque iba mejor de lo que yo podía pilotarla. El límite lo he puesto yo, no la moto”, concluye el piloto.

P. ¿Qué ha sido más duro, el viaje, que no ha sido precisamente de paseo, o la competición?

R.“La competición es más dura, porque el viaje, excluyendo el tener que volver a Barcelona a por el motor, no lo ha sido, pues las etapas tan largas que he hecho forman parte de mi manera de viajar. Yo me monto en la moto y me bajo sólo para dormir y hacer mis necesidades. No soy de los que paro aquí y allá, yo tiro y tiro sobre la moto porque es lo que me gusta. La competición, físicamente, gasta mucho más, te levantas más pronto, duermes menos, y luego estás todo el día con la tensión de la carrera, yendo tan rápido como puedes y eso desgasta más”.

P.Y de las dos actividades, viajar y competir, ¿con cuál de las dos disfrutas más?

R. He disfrutado mas de la competición, pero por un motivo. Hasta ahora siempre he viajado sin fechas límite, iba a un sitio y no me ponía día de llegada y cada jornada la podía variar según mi conveniencia o deseos. Pero en este viaje yo tenía una fecha límite para estar en Grecia y luego en Austria, y eso ha condicionado el viaje más de lo que a mí me hubiera gustado. Luego, en la carrera, yo disfruto mucho. El viaje de vuelta, por ejemplo, disputadas las dos pruebas, donde la fecha de llegada a casa era más flexible, lo disfruté mucho más que el de ida”.

El año pasado cayó desde un puente; este, tocaba subir

Isaac ya disputó el Hellas en 2017, si bien la suerte le dio la espalda, pues quedó fuera del rally al caerse desde un puente a más de siete metros de altura, aunque la diosa Fortuna no le abandonó del todo, pues salió indemne de semejante trance. “Ha sido milagroso”, me dijo el Embajador cuando lo entrevisté para la News días después del accidente. Así pues, a Isaac este año le tocaba ‘subir’, como así ha sido, subiendo al tercer escalón del podio en la categoría bicilíndrica, un magnífico resultado.

R. “Bueno, en 2017, cuando me caí por el puente, también estaba en puestos de podio -me espeta espoleado por mi pregunta- (pero no remataste, contrarresto entre sonrisas). Este año la vida me ha devuelto lo que me quitó el año pasado -responde con solemnidad-. Porque el año pasado merecía estar en el podio, estaba pilotando bien y llevaba mucha ventaja, pero tuve la mala suerte de caer. Este año ha ido mejor, a pesar de que he sufrido mucho los dos últimos días, sobre todo porque me venía a la mente el recuerdo de lo sucedido en la edición pasada, y me iba diciendo: ‘Por favor, que no me pase nada’. (¿Y pasó?) En la última especial tuve una caída y rompí la tapa del motor, perdiendo el aceite debido a una grieta bastante profunda. Y me vine abajo porque creí que no podía seguir, que tenía que abandonar, pero quedaban pocos kilómetros para acabar la especial y me dije que por ‘mis esos’ tenía que finalizar. Arranqué la moto y continué, con la suerte de que perdí poco aceite y llegué al final. Reparé la grieta y acabé la carrera”.

De los países que ha cruzado en su periplo viajero, Isaac destaca “la belleza salvaje de los países Balcanes, sobre todo los del sur, con paisajes muy bonitos y gente muy amable. Pero a Albania y Grecia les tengo un cariño especial, porque me recuerdan un poco a África, donde las leyes son flexibles, todo es negociable. A diferencia de los países centroeuropeos, España entre ellos, que tenemos muchas normas, mucha rigidez, los que he citado tienen mucha alegría y me gusta la anarquía que impera en ellos, me parece mucho más divertido”.

Durante los preparativos del viaje, Isaac nos contó que el periplo que iba a afrontar era una locura y que por eso prefería hacerlo sólo, ¿eres un lobo solitario?, le pregunto.

R.(Guarda silencio unos largos segundos antes de responder). En según que facetas, sí. Como te dije en la anterior entrevista, yo, cuando hago un viaje que no conozco prefiero hacerlo solo porque me integro más con el entorno e interiorizo más las emociones y los sentimientos. Pero me gusta muchísimo andar en moto con gente. Pero para el tipo de viaje que he hecho, con los plazos muy apretados, con una presión constante, es muy complicado encontrar a alguien que tenga tu ritmo, que coincida contigo en los estados de ánimo, es más complejo, y creo que es mucho mejor hacerlo solo”.

Uno de los deseos de Isaac para este viaje era el de recuperar el espíritu viajero, respondiendo que lo ha recobrado “menos de lo que quisiera, por lo de las fechas límites. Lo he disfrutado, pero me ha faltado un poco de tiempo para saborearlo más. La competición ha sido exactamente como esperaba, he dormido en tienda, me he arreglado yo mismo la moto, y me he sentido muy cómodo. Y en el viaje la fecha límite me imponía un ritmo que no era exactamente el que a mí me hubiera gustado llevar. Había sitios que me apetecía detenerme para verlos, o incluso habría parado para dormir. Pero, claro, con las fechas tan apretadas me era imposible pararme por falta de tiempo”.

A pesar de todo, este Embajador de BMW Motorrad de actividad frenética por su amor a la moto, ya está pensando en su próximo proyecto, dándonos una primicia.

“El año que viene, posiblemente vuelva a correr el Hellas, para, a continuación, hacer el Rally de Albania, dos carreras que están en fecha y son muy seguidas, con cuatro o cinco días de diferencia entre una y otra, por lo que es posible que haga esto. También me gustaría volver, aunque no sé si podré encajarlo, a Rumanía y Ucrania, porque guardo muy buenos recuerdos de estos países cuando estuve con la R 1200 GS, hace seis años ya. Pero esta vez quiero hacerlo con la F 800 GS para rodar por caminos y a lo mejor lo hago con gente. Tengo varios amigos locos como yo que también les va este tipo de viajes, pero es un proyecto que todavía no está definido, hay que cuadrar muchas cosas”.

P. Por último, Isaac, que es la moto para ti.

La moto para mí es la vida. Es la libertad, es encontrarte contigo mismo, es disfrutar de la vida, sin ella lo pasaría muy mal. Es una terapia, me subo a la moto y se me pasa todo, se me van todos los males”.

“Nos vemos en los BMW Motorrad Days 2018 en Sabiñánigo, ¿no?”, me pregunta él a mí en esta ocasión.

“Claro que sí” -le respondo-, “no pienso perderme la gran fiesta de los riders de todos los años, sobre todo ésta que estrena ubicación”.

Una respuesta para “ISAAC FELIU, TERCERO EN EL HELLAS RALLY: “LA VIDA ME HA DEVUELTO ESTE AÑO LO QUE ME QUITÓ EN 2017””

  • Roger dice:

    Isaac es un ejemplo a seguir en muchos sentido.
    Sé de buena fé, que para él es un orgullo que BMW le haya nombrado embajador de la marca.
    Él lo da todo por su trabajo, por su familia, por sus amigos y por su hobby. Y siempre siempre le escucharás buenas palabras de BMW y las motos de la marca que ha tenido.
    Sin embargo, creo que BMW no está siendo ni justa ni consecuente con él. Creo que una persona que ha dado y da tanto por la marca, debería tener mejor trato de ésta. Y debería recibir más apoyo de BMW en todos los sentidos, salir en el newslater está muy bien, pero entiendo que ser embajador de esta increible marca debe significar mucho más.
    Es lamentable que este señor se tenga que buscar la vida como lo hace para solucionar las adversidades y que BMW publique sus proezas y no tenga la decencia de apoyarle al menos con recambios.

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