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EL VIAJE A CABO NORTE

Por Miquel Silvestre
El viaje a Cabo Norte es una de las grandes aventuras a la que casi todo motorista puede aspirar. La travesía reúne los elementos de desafío por la enorme distancia a recorrer y de belleza por los majestuosos escenarios por los que pasa, especialmente en Noruega.

Además, se puede graduar el nivel de dificultad deseado usando el calendario como potenciómetro. En verano la dificultad es baja, en invierno es altísima, y al comienzo de la primavera y el otoño la dificultad sube o baja a medida que nos aproximamos o alejamos del verano.

Los inconvenientes más importantes son los costes en tiempo y dinero. Escandinavia está muy lejos y es muy caro debido al alto nivel de vida del que disfrutan sus habitantes. Es un viaje para planear con tiempo e ir ahorrando porque realmente vale la pena. Son paisajes y emociones que sólo se experimentan más allá de la línea del círculo polar Ártico. Algo que sólo puede hacerse en Escandinavia, Rusia y Norteamérica, y el viaje a Cabo Norte en tu moto es el más fácil de hacer de todos.

Yo he hecho dos viajes a Cabo Norte, uno en verano, como comienzo de la vuelta al mundo, allá por el 2011, y otro hace poco, en abril, para filmar unos episodios de la serie Diario de un Nómada. En verano, el viaje tiene la ventaja del clima benigno y de la compañía de los renos, pero los inconvenientes de los mosquitos voraces, la falta de nieve y el exceso de turistas.

Sin embargo, en abril había muchísima nieve, pocos turistas y ningún mosquito. Hubo día de ventisca, viento y lluvia, pero también jornadas de sol radiante, como cuando llegué a Cabo Norte, sin una nube en el cielo y pudiendo mostrar un Nordkapp insólito con cielo azul y todo nevado. Mi consejo pues para quien se plantee la aventura de llegar al punto más septentrional de Europa en vehículo es que se arriesgue a hacerlo a finales de la primavera si dispone de los días necesarios.

Anécdota

Para ir a Cabo Norte recomiendo buscar un modo de transportar la moto para evitar el inútil gasto de tiempo y dinero que suponen las autopistas francesas y alemanas, ya que nada nos aportan. Lo bueno empieza en Escandinavia. Lo curioso es que cuando busqué la mejor forma de enviar la moto al norte, resultó ser vía Mallorca. Hay decenas de empresas allí que organizan transportes de todo tipo de enseres, vehículos incluidos, para la numerosa comunidad alemana de Baleares. Salen contenedores todas las semanas. Así que yo mandé mi moto a Hamburgo por apenas 200 euros y compré un billete Palma- Hamburgo por unos 60 euros. Y de paso recorrí Mallorca antes, que tiene unas carreteras espectaculares.

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