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LA PAZ DEL SUDESTE ASIÁTICO

Por Eduard López Arcos
No es ningún secreto que un viaje esté lleno de sorpresas. El vocablo “viaje” no es nada más que un sinónimo de vida. ¿O es que, después de unas semanas, o meses, de duro y estresante trabajo no te has sentido vivo cuando has dado al contacto de tu moto y te has alejado kilómetros y kilómetros de tu hogar? ¿Quién dice que el hogar son cuatro paredes, un perro peludo, un sofá y un televisor? ¿Acaso no has tenido alguna vez la tentación de no querer volver, por un tiempo largo, a tu punto de partida?

Ya hace mucho que dejé las drogas duras. Tienen un efecto muy negativo en la salud, tanto mental como física. Las peores son precisamente esas que he mencionado en el anterior párrafo: el televisor y el sofá. Drogas duras, no. Drogas implacables y letales.

Acabo de volver de otro viaje por el sudeste asiático. Esta vez me he centrado en el norte de Tailandia y Laos. Ambos países exhiben paisajes asombrosos que evocan paz, la misma que desprenden sus lugareños, con los que se simpatiza aún sin comprender su idioma. Cuánto debemos aprender de las culturas lejanas. Nos equivocamos en muchas cosas. Nos enrocamos en unas ideas que empobrecen nuestra sociedad y nos olvidamos de lo más importante, que es, ni más ni menos, ser felices. Algunos ‘problemas’ no se deberían llamar como tales. Al otro lado del planeta se morirían de la risa por los ‘problemas’ de una sociedad caprichosa que sufre la amputación severa de valores fundamentales.

Intentar compatibilizar dos culturas tan diferentes a veces puede ser realmente complicado. Una de mis misiones durante el viaje era la de acaparar datos, contactos y localizaciones para un Ride To Roots Meeting en Asia, un evento que tendría como objetivo ser un punto de encuentro anual y de referencia para riders de todo el mundo. Los datos los tengo, y los contactos y localizaciones también, y estoy muy contento por la experiencia que me ha llevado a lograrlo. Pero, eso no es suficiente. Una cultura como la tailandesa, como cualquier otra, hay que entenderla y apreciarla. Me he dado cuenta de que crear el proyecto que he estado planificando desde el año pasado para desarrollar en Tailandia, solo, sin ayuda de nadie más, representa un esfuerzo que no llegaría a compensarme a medio plazo. Me encantaría hacerlo, pero quizás será más adelante, si la idea madura y paso más tiempo por el país. Esta vez han sido dos meses y medio, que no está mal.

Quiero animar a todos los riders aficionados a las carreteras reviradas y al off road, a viajar a Tailandia y Laos. Un viaje de siete o diez días puede suponer un ‘break’ radical para cargar pilas conociendo una nueva cultura, nuevos olores, paisajes selváticos y gentes de paz. Si te parece mínimamente sugerente, contáctame por email a eduard@ridetoroots.com .

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