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VISITAMOS SEVILLA CON LA BMW K 1600 GRAND AMERICA, PUERTA Y PUERTO DEL ‘NUEVO MUNDO’ Y ÚNICA CIUDAD ESPAÑOLA RECOMENDADA POR ‘THE NEW YORK TIMES’

Por José Mª Alegre
Fotos: Nono Infantes y JMA
No descubro nada al asegurar que Sevilla es visita apetecible en cualquier momento del año, pues su belleza, la bondad de su climatología y la simpatía de sus gentes la hacen merecedora de ello. Menos conocido seguramente es la fama de la capital hispalense que traspasa fronteras allende los mares, concretamente al otro lado del Atlántico, a 5.736 kilómetros de la Giralda.

Resulta que el mismísimo ‘The New York Times’, referente periodístico planetario de ‘la capital del mundo’, tiene a la ciudad del Guadalquivir en una lista de 52 destinos recomendados para este 2018, única urbe española acreedora de tal distingo, junto con la Ribera del Duero. Pero, además de su presente brillante y esplendoroso, Sevilla tiene un pasado glorioso al convertirse con el descubrimiento de América en puerta y puerto del ‘Nuevo Mundo’, gesta histórica abanderada por Cristóbal Colón que cambió el rumbo de la ciudad.

Con semejante bagaje, qué mejor pues que cursar visita a Sevilla y hacerlo con la última creación de BMW en su segmento Tour, modelo que, ‘casualmente’, lleva el nombre del nuevo continente, la BMW K 1600 Grand America. Con tan imponente moto viajamos a la capital andaluza para conocer su pasado grandioso que se reconoce en edificios de aquella época que trufan la ciudad, fotografiando la BMW junto a ellos, haciéndolo también con los actuales, construcciones que muestran una ciudad moderna y actual que sabe convivir con su pasado y lo exhibe con orgullo.

BMW K 1600 Grand America, virtudes irresistibles

La K 1600 Grand America es el último modelo Tour de BMW Motorrad puesto a la venta en España hace escasos tres meses. De aspecto impresionante, esta viajera de lujo totalmente equipada tiene en su ‘corazón’ de seis cilindros en línea de 1.649 cc y 160 CV de potencia, a 7.750 rpm, el inicio de sus argumentos que juntos hacen de esta, una moto de virtudes irresistibles. El sonido de su brillante motor es embriagador y subirlo de vueltas cambiando de velocidades con el asistente de cambio Pro opcional, una delicia. Viajando rumbo al sur percibo el resto de excelencias que ofrece esta moto.

Sentarse en ella es como hacerlo en el sillón de casa. La altura ideal del asiento (750/780 mm), permite tocar el suelo perfectamente con la base de los pies, afrontando con confianza las constantes paradas en la conducción urbana y ‘remar’ entre los vehículos para sortear los atascos, mitigando de esta forma el peso de la moto (364 kg con el depósito lleno). Un asiento cuya comodidad es total, tanto es así que mis posaderas, de natural sensibles tras poco más de 200 kilómetros de ruta, les permite aguantar sin paradas el total del depósito (26,5 l), cuya gran autonomía dobla esos kilómetros si circulamos a velocidades legales, con un consumo que no excede de 5,7 l/100 km.

Pero, sin duda, es en la carretera y autovías donde la Grand América saca a relucir sus principales poderes, como su pantalla eléctrica, que aumenta su gran ergonomía; las plataformas adelantadas -que esconden las barras de protección del motor- para que el conductor vaya, si lo desea, con las piernas estiradas (una gozada en rutas largas); el motor dulce y suave, pero rotundo cuando se le exige; el magnífico trabajo de las suspensiones electrónicas dinámicas (Dynamic ESA de serie), con Duolever delantero y Paralever con eje cardan trasero, y el buen rodar de esta moto de ensueño, hace que, solo o acompañado, viajar en ella sea hacerlo en ‘first class’.

Sevilla y el descubrimiento de América

El descubrimiento de América protagonizado por Cristóbal Colón en 1492, fue un hecho histórico que cambió el devenir de Sevilla y pese a que el navegante italiano (algunos historiadores aseguran que era español, concretamente aragonés, aunque mejor dejamos sus orígenes para otra ocasión) partió desde Palos de la Frontera (Huelva), la capital andaluza se convirtió en el epicentro del ‘Nuevo Mundo’. Desde su puerto, único de España en una ciudad interior debido a la navegabilidad del río Guadalquivir hasta su desembocadura, en Sanlúcar de Barrameda, 70 kilómetros por los que surcan incluso cruceros de gran calado, partieron grandes navegantes. Vinculada a colosales gestas de históricos navegantes, desde Sevilla salió, por ejemplo, la flota comandada por Fernando de Magallanes que inició la vuelta al mundo, en 1519, y que culminó Juan Sebastián Elcano.

Tras un viaje de casi 600 kilómetros, llego a la capital hispalense sin incidencias de ningún tipo, bueno, salvo las tropecientas personas que se bajaron de un autobús justo cuando acababa de llegar al área de servicio para tomarme un cafetito y que no cesaron en interrogarme sobre la Grand America; o los cuatro jóvenes que se apearon del coche al verme llegar a la gasolinera para admirar “este bicharraco”, dijo uno de ellos.

Pero la ida sólo fue un aperitivo, porque circular por Sevilla con la BMW, parando aquí y allá para fotografiarla, resultó ser un auténtico escándalo, pues no hubo personal de a pie, en moto o en coche que no se girara, mirara o preguntara por la Grand America. No es moto para pasar desapercibido, sobre todo en el color Amarillo Austin metalizado, combinado con Negro Tormenta, que lucía la mía.

Dejando de lado la atracción que produce circular por Sevilla con la BMW, hacerlo por sus calles, incluso por algunas tan estrechas como los alrededores de la fastuosa Giralda, barrio de Santa Cruz incluido (por el que es muy recomendable perderse), no es problema para ella. Si en viajes es una delicia, serpentear por la urbe con esta moto de dos metros y medio de largo no supone un reto inalcanzable, pues su buen reparto de pesos, su bajo centro de gravedad, el amplio manillar tubular negro, el adecuado radio de giro de la dirección y la óptima altura, la hacen más manejable de lo que pudiera parecer. Además, tampoco debemos preocuparnos mucho dónde la dejamos, pues el asistente de marcha atrás nos sacará del atolladero sin el más mínimo esfuerzo.

Visitando el patrimonio histórico de la capital hispalense con la Grand America

Sevilla es la tercera ciudad española más visitada después de Barcelona y Madrid. Sin embargo, ‘The New York Times’ se fija en ella como única capital de nuestro país de visita obligada en 2018, figurando en el puesto 19 de los 52 destinos que recomienda este año. Y no es de extrañar, porque con cerca de 700.000 habitantes, la cuarta metrópoli más poblada de España, tras Valencia, con Madrid y Barcelona a la cabeza, es una urbe pujante, dinámica, hermosa y con olor de fiesta por ese aire de cordialidad y gracia que brota de los sevillanos y que seduce de inmediato a los visitantes.

Por otra parte, y como digo al principio, la llamada Hispalis por los romanos ha sabido maridar la herencia del pasado con su imparable desarrollo actual, siendo una ciudad espléndida que goza del fervor popular tanto nacional como extranjero, pues sólo hay que andarla para comprobar las decenas de idiomas de sus paseantes. Impulsada por la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, con un gran desarrollo urbanístico, a la que siguió la Exposición Universal de 1992 (Expo 92), que la dotó de mayores infraestructuras, con el AVE como empuje de su economía, la ciudad andaluza conserva un patrimonio histórico y cultural que visito con la Grand America.

Obligado es hacerlo al puente de Triana, cuyo nombre en realidad es puente de Isabel II, bajo el que pasa el río Guadalquivir, testigo de la partida de tantos navegantes ilustres,como Magallanes-Elcano, citados anteriormente. La hazaña se reseña por un hito, a modo de esfera armilar, situado al principio de otro puente, el de San Telmo, y que en la foto señalan Rafael Campos y Mari Carmen Gragera, actores también de otra vuelta al mundo, pero la de ellos en moto -BMW R 1200 GS Adventure-, siendo el ‘Desafío Siberia’ su último capítulo -por ahora- de ese periplo.

Tras el precioso puente, me subo a la Grand America sin necesidad de poner llave alguna en el contacto, pues con la opción arranque Confort la pones en marcha o apagas pulsando un botón, incluso bloqueas el antirrobo de la dirección sin necesidad de sacar el mando del bolsillo, poniendo rumbo al siguiente destino. Se trata de la Torre Sevilla (180,5 m), primer rascacielos de la capital, finalizado hace tres años, signo inequívoco del vigor de esta ciudad.

El Archivo de Indias, antigua lonja de mercaderes, junto a la catedral (donde reposan los restos de Cristóbal Colón desde 1899), es otro punto obligado para el ‘posado’ de la BMW, haciéndolo en la moderna avenida de la Constitución, con metro ligero incluido. Como obligado es cumplimentar a la Torre del Oro, situada en el margen izquierdo del Guadalquivir, construida en 1221 bajo la dominación almohade, referente de todos los navegantes que partiendo de ella desembocaron en el océano Atlántico en busca de ‘nuevas tierras’ más allá del entonces inquietante horizonte. La monumental plaza de España es el siguiente escenario en el que la BMW, con sus 160 CV, compite en silencio con los caballos que tiran de las calesas ocupadas por turistas.

Los Reales Alcázares, antigua Casa de la Contratación, creada para fomentar y regular el comercio y desarrollo con el ‘Nuevo Mundo’; la Casa de la Moneda, donde se fundía el oro y la plata de la época para hacer monedas, y otros compiten con la Sevilla contemporánea, que no reniega de su pasado, al contrario. Ejemplo de ello es el popularmente conocido como ‘Huevo de Colón’, monumento al insigne almirante genovés cuyo ‘huevo’ (de 45 m de altura) acoge su figura, una escultura de bronce que es la mayor erigida en Sevilla (32 m), y que se alza en el parque de San Jerónimo. Hasta el mentado ‘huevo’ arribo con la BMW, juntando a la Grand América con el descubridor de América. Otro lugar de paso obligado es la moderna plaza de la Encarnación, o plaza de ‘Las Setas’, según el apodo otorgado por los sevillanos a los que son tan dados.

Cumplida la recomendación de ‘The New York Times’, la BMW me lleva a casa bajo la lluvia

Bien entrada la tarde, el bullicio hispalense marca las siguientes horas de relajo y asueto. Con las cámaras bien guardadas en el atractivo topcase, cuya gran capacidad se suma a la de las dos maletas laterales, ubicándose en las tres las luces de posición y freno de leds, aumentando así la seguridad, sobre todo de noche, visito el centro para plasmar la noche sevillana.

Los turistas se confunden con los sevillanos, abarrotando bares y restaurantes, cuya magnífica oferta culinaria es otro de los grandes atractivos de la ciudad. Aparco la Grand America y me sumo a la fiesta, dejando a la corte de espontáneos que de repente rodean ‘mi’ espectacular moto disfrutar de tan singular belleza.

Cumplida la recomendación del rotativo neoyorquino, inicio la vuelta a Madrid, haciéndolo con lluvia. Sin embargo, el líquido elemento no me preocupa. Con el ‘Multi Controller’ escojo el modo de conducción Rain de los tres que dispone la BMW (Road y Cruise los otros dos), opción que se refleja en el espectacular cuadro que puede disponer opcionalmente de ‘ConnectedDrive’. Subo la pantalla, conecto el sistema de audio para escuchar mi música favorita, echo un vistazo a la pantalla para controlar las presiones de los neumáticos RDC y con la seguridad que me proporciona el control dinámico de tracción (DTC) y el ABS Pro, ambos de serie, mirando de reojo el botón de la opción ‘Llamada de Emergencia ECALL’ a la derecha del manillar, primera moto en proveer tan vital elemento de seguridad, sigo mi camino activando el control de velocidad con la máxima comodidad y confianza.

Conduciendo la BMW K 1600 Grand America los kilómetros pasan dándote cuenta, pues el placer es tal que no quieres ‘perderte’ ni uno sólo, disfrutando el viaje desde el principio hasta que se acaba por largo que sea. Así, con la sonrisa en la cara, llego a casa tras una magnífica experiencia.

Más información de la BMW K 1600 Grand America: https://www.bmw-motorrad.es/es/models/tour/k1600-grand-america.html

3 Respuestas para “VISITAMOS SEVILLA CON LA BMW K 1600 GRAND AMERICA, PUERTA Y PUERTO DEL ‘NUEVO MUNDO’ Y ÚNICA CIUDAD ESPAÑOLA RECOMENDADA POR ‘THE NEW YORK TIMES’”

  • Pedro Martín dice:

    Un error que he observado en el texto.
    La población de Palos de la Frontera no es de la provincia de Cádiz, si no de Huelva de donde partió Colón.

  • Pedro José dice:

    Preciosa la nueva estrella de BMW. La he visto en vivo ayer mismo y me ha encantado. Todo lujo de detalles. Lástima no tener edad ya para serle infiel a mi R1200RT que si no….
    Fuera de bromas, la mejor moto en la mejor ciudad. Nunca olvidaré mis años de vida en Sevilla.
    Enhorabuena a BMW por otro éxito más y enhorabuena a todos los moteros, especialmente a los de BMW. Un saludo.

  • Cristóbal dice:

    El autor del artículo escribe que Colón partió desde Palos de la Frontera (Cádiz), cuando lo cierto es que Palos de la Frontera pertenece a la provincia de Huelva, de cuya capital dista menos de 15 kilómetros por carretera.
    La moto preciosa y Sevilla única.

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