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LA AYUDA DEL CAMINO

Por Agustín Ostos
Viajar en moto implica hacer amigos a mansalva. Es difícil de explicar la gratitud que uno siente cuando alguien que no te conoce, cree en ti y en tu proyecto desinteresadamente, regalándote sus horas y su tiempo sin pedir nada a cambio.

Ya me pasó en España antes de salir, cuando después de hacer un curso de iniciación off-road de Touratech y O2Riders rompí el latiguillo del freno delantero. Era domingo, estaba en Cuenca y tenía que volver a Madrid. Me dieron el teléfono de un chico llamado Faustino y me dijo que fuera a su taller, FS Racing. Allí, se dio el primer milagro: ni una peseta por ser aventurero. Y bueno, por no mencionar el tiempo que dedicaron en Movilnorte. Eternamente agradecido.

Lo mismo me pasó en el Chaltén cuando rompí la pata de cabra. Recogí en la carretera a un autoestopista andaluz y del peso se me partió el hierro en dos al día siguiente. De nuevo, era día no laborable. Aunque el pueblito argentino apenas tiene tres mil habitantes, encontré a un aficionado que me regaló dos horas de su tiempo de descanso sin aceptar nada a cambio. La pata no quedó demasiado bien, pero la intención es lo que cuenta.

Tanto en Santiago de Chile como en Buenos Aires, una empresa llamada Motouring no sólo me regaló el servicio de la moto, sino que me soldaron la pata de nuevo, me cambiaron un neumático TKC 80 de Continental, me arreglaron el caliper flotante del freno trasero y me hicieron varias obras de artesanía de piezas que si las hubiera pedido me habrían retrasado mucho el viaje. ¡Pero no sólo no me cobraban, sino que hasta me invitaban a comer!

En esta primera etapa de mi vuelta al mundo me he encontrado con amigos de todo tipo: los que te invitan a gasolina, los que te arreglan la moto gratis, los que te recogen el segundo casco en medio de la carretera y te persiguen media hora para devolvértelo, los que te reconocen en la aduana y te llevan a su casa, los que te dan alojamiento, comida, apoyo moral o simplemente un buen rato en una estación de servicio… Para mí, estos son los verdaderos héroes del camino.

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