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¿QUÉ HACE UNA BMW DENTRO DE UN COLEGIO?

Por María Elsi
Porque no todo está en los libros y a veces viaja en unas maletas, en este caso unas de aluminio, las de Lusi, mi BMW. En el Colegio Cervantes de Gijón hemos hablado de tolerancia, viajes, proyectos y, sobre todo, de luchar e intentar cumplir sueños.

Son las doce y los niños están en el recreo. Es un colegio al que he acudido en varias ocasiones para dar charlas sobre seguridad vial, entre otras cosas. Me acompaña en esta ocasión un amigo de Asturias, Cape; siempre lío a la buena gente del mundo de las dos ruedas para este tipo de cosas ,¡Qué grande este mundo tan solidario de la moto! Recorriendo el patio ya escucho a los niños “¡Elsi, Elsi! ¡Hola Elsi!”, formándose un tumulto junto a las motos. Todos nos quieren ayudar para subirlas por la estrecha rampa y, de repente, tuve la sensación de volver al colegio, pero está vez entraba en moto, en mi F 700 GS, que lo mismo viaja por el mundo como entra dentro de una clase. El olor a lápices y pinturas nos devuelve a la niñez, los niños se asoman a las puertas y los profesores, de los que hablaré luego, sacan sus móviles para inmortalizar el momento.

Cape y yo enfrentamos las motos, los niños quieren subirse a ellas, y enseguida nos acordamos de otra charla a la que también me acompañó, donde nos las subieron de revoluciones, así que le digo “¡quita las llaves!”, y sonreímos, supongo que esta vuelta a la niñez por un día sienta bien a cualquiera. Es toda una aventura, sólo que dentro de un colegio, es una vivencia increíble aportar nuestro pequeño grano a la comunidad educativa, que dicho sea de paso en este colegio, el C.P Cervantes de Gijón, se llevan la ‘Medalla de Oro’, defensores de que hay cosas que no se enseñan en los libros y, como dicen ellos, “educando en valores”.

Empiezo mi charla poniéndoles un vídeo de mis viajes; los niños son un público muy exigente y enseguida se despistan si no les gusta el tema, sin embargo, estaban todos en silencio, pendientes de todo lo que aparecía en la pantalla, llenos de preguntas e inquietudes: “Si no tengo miedo. Si he pinchado. Si he tenido averías. Dónde como. Dónde duermo. Si duermo…” Todo, lo quieren saber todo, y como es obvio cuánto corre y cuánto cuesta.

Todos quieren ser aventureros, todos quieren ser moteros y cuando les pregunto “¿Qué moto os gusta?”, siempre me dicen Lusi. Para ellos, como para mí, Lusi tiene ya vida propia.

Una canción para mí

La mañana transcurría entre aventuras y preguntas, hasta que de repente me llaman y me sientan al lado de un piano ‘¡habían hecho una canción para mí!’, y aunque dicen que los moteros somos gente ruda, me emocioné. Me han hecho muchos regalos en esta vida, pero que unos niños te regalen una canción es el más especial de todos.

Finalizaba el día, no sin antes concursar para llevarse las gorras y llaveros que Motul España me facilitó para que estos pequeños se sintiesen más cerca del Dakar. ¡Todos querían ganar!

Y ya, por último, hubo quien de Lusi se enamoró, un profesor del colegio, tanto que esta semana cerraba su compra en el concesionario BMW de Oviedo de una exactamente igual que ella; bueno, parecida, porque Lusi, como he dicho, es ¡única!

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