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POR QUÉ HE COMPRADO UNA BMW R NINET URBAN G/S

Por Miquel Silvestre
Anuncié hace días que iba a comprarme una moto. Aclaré que sería BMW porque tengo una deuda de gratitud con las personas que están detrás de BMW Motorrad España, empezando por su Marketing Manager, David Canosa, siguiendo por los dos directores generales que ha conocido, y por el resto del equipo que en los últimos años han trabajado tanto en marketing, gestión de eventos y posventa: Miguel Ángel Fernández, Sergio Rojo, Adolfo, Borja, etc, etc.

La razón es que cuando a mí no me conocía nadie más que un par de miles de lectores de un libro de viajes por África que había sacado en 2009 titulado ‘Un millón de piedras’, BMW Motorrad España decidió apostar por el proyecto que les presenté de dar la vuelta al mundo en una R 1200 GS y que había llamado ‘Ruta Exploradores Olvidados’. Me convertí en embajador de BMW y desde entonces siempre han estado ahí cuando los he necesitado. Eso no quiere decir que me hayan regalado nada. Las empresas no regalan nada. He tenido que trabajar muy duro para hacer los viajes y para producir la serie de televisión ‘Diario de un Nómada’, pero la puerta de BMW siempre estuvo abierta para escuchar mis proyectos. Así que mi lealtad personal ahora que las cosas me van bien, la tienen garantizada.

Aparte de elegir la marca estaba elegir el nombre. Como los barcos, las motos pueden y deben tener nombre. Nombre femenino porque ellas lo son. He elegido el de Etheria en honor a la gran viajera hispana de la antigüedad que recorrió Oriente Medio saliendo desde Galicia o el Bierzo. También es un juego de palabras con Etérea y Ethos porque a aquella mujer se la conoce con varios nombres: Egeria, Eteria, Aetheria… pero yo elijo Etheria porque mezcla su esencia de pionera de la aventura con lo evanescente, sublime ligero de lo etéreo y el significado de ‘Ethos’ como conjunto de rasgos que forman el carácter o identidad de una persona. El ‘Ethos’ de Etheria es su voluntad de viajar de forma sublime y ligera. Esto es lo que dice un nombre. Un nombre para una moto.

Decidido, iba a ser una BMW. ¿Pero cuál? La oferta actual de la marca es apabullante, hay motos de todas clases y para todos los gustos. Ciñéndonos al sector GS, que es en el que me identifico, tenemos un abanico enorme que comprende desde la pequeña 300 hasta la R 1200 GSA. Pero lo cierto es que a mí no me interesaba ninguna porque tengo la que considero es la mejor 1200 GS que se haya fabricado, al menos para lo que yo necesito, la 30 aniversario, con el motor refrigerado por aire de doble árbol de levas. La llamé Atrevida y con ella di la vuelta al mundo entre 2011 y 2012 sin un sólo problema. Actualmente tiene 80.000 kilómetros y no la cambiaría por ninguna GS 1200 de las nuevas y eso que la Rally es una preciosidad y está muy capacitada para el off road. Pero mi Atrevida, con todos sus golpes y raspones, sus heridas de guerra, sus amortiguadores TFX, sus defensas curtidas y su espíritu aventurero de haber hecho una auténtica aventura es insustituible. Y no me desprenderé nunca de ella. Y lo que no tiene sentido es sumar una 1200 a una 1200.

Tampoco me atrae la Adventure. Comprendo bien a quien se la compra y me parece una opción inatacable. Es una moto imponente, tiene una autonomía que aguantará más que tú sentado en ella y un gran precio de venta de segunda mano. Pero no es mi opción porque me queda grande y alta. Yo necesito una moto grande pero menos grande, una moto que pueda levantar sin ayuda incluso con el depósito lleno. Y necesito una moto más barata. Como he dicho antes, BMW no me regala nada. Menos motos. Me presta la que quiera, pero si quiero una moto la tengo que pagar, con un descuento eso sí, pero eso no me libra de tener que soltar varios miles de euros. Los 25.000 que cuesta una GSA son demasiados para mí teniendo en cuenta lo que hago con la moto y que se me cae, se me araña y se deteriora estéticamente.

Una opción razonable habría sido la nueva F 850 GS porque ha resuelto el gran hándicap que para mí tenía la 800 respecto a la 1200. Ahora tiene llantas tubeless. Para mí no era cuestionable quedarme tirado por un pinchazo en mitad de la nada y no poder arreglarlo en el sitio con un ‘gusano’. Con una vez que pinches y puedas reparar por ti mismo en cinco minutos, se compensa la ventaja que pueda tener la 800 por mayor ligereza y llanta de 21. Si tienes que desmontar la rueda, destalonar, parchear la goma, volver a talonar, montar la rueda, etc, para mí no es una moto viable. Ahora ese problema está resuelto y la 850 es una gran moto cuya única desventaja respecto a la 1200, que es la cadena frente al cardan, se compensa de sobra por agilidad y estampa de moto enduro.

Podría haber sido una buena opción, una opción razonable, pero es que yo no me fijo en las motos por su razonabilidad porque las motos no son razonables sino pasionales. Yo elijo una moto porque me gusta, y punto. Siempre he dicho que la mejor moto para dar la vuelta al mundo es la que te gusta a ti. No la hay mejor. Si en realidad a mí me gustara la 800 GS habría viajado con ella independientemente de las llantas con cámara y la cadena. No hay mejor moto que la que nos gusta nada más verla. Esa es la elegida y aunque sea incómoda como ella sola, la haremos cómoda nosotros.

Así las cosas, ¿por qué me he comprado una Urban G/S? Pues porque me gusta y punto. Desde que salió me quedé enamorado. Ya había probado la NineT Scrambler y me había parecido incómoda para largos viajes, pero muy manejable y bonita. Aunque no para mí. Yo no quiero una NineT, o no la quería hasta que salió la Urban G/S. No solo es que el motor sea sencillo, refrigerado por aire y con 110 caballos, cifra modesta teniendo en cuenta las bestialidades que las motos de más de 1000 cc ofrecen ahora. Pero es que la Urban recrea con sus colores blanco, azul y rojo la primera R 80 G/S, el origen de la saga, que son los mismos colores que los de Atrevida, mi 30 aniversario. El empeño nostálgico de identificarse con la primera GS acertó plenamente en mi corazón romántico. ¿Por qué si no iba a cruzarme África en una R 80 G/S en el año 2009 para escribir ‘Un millón de piedras’? Porque de niño había visto esas primeras GS y vivido las primitivas ediciones del Dakar embobado. Otros críos se embobaban delante de pastelerías, pero para mí los pasteles eran esas motos grandes y toscas que servían un poco para todo. Así que fui al concesionario BMW Madrid, donde he comprado todas mis motos, y elegí una con llantas de radios, defensas de motor y cubrepuños, accesorios que considero esenciales.

La razón para que haya elegido una Urban GS es que no hay más razón que mi corazón. Se que este modelo será un hito de la marca y acabará siendo de colección. Por eso la quiero para mí, aunque no sea lo que se entiende por una moto de aventura porque en realidad la aventura no la da la moto sino el piloto. Yo haré que sea capaz de lo que en teoría no debería ser capaz. Pero sobre todo la compro porque a estas alturas de mi vida y con familia creo que ya no compraré muchas más motos en el futuro, quizá esta sea la última, y quería estar seguro de que me compraba lo que de verdad mi pasión aprobaría.

2 Respuestas para “POR QUÉ HE COMPRADO UNA BMW R NINET URBAN G/S”

  • Eduard Nebot dice:

    Miquel, siempre me sorprende tu franqueza y tu sencillez, pues hace que lo que has hecho y seguramente seguirás haciendo, parezca mas grande. Un abrazo V’s

  • Ignacio Bonilla Sánchez dice:

    Saber exponer, con palabras de fácil comprensión, el porqué montamos en moto no es nada fácil. Leer éste post es un auténtico placer pues cumple fielmente el reto y nos hace partícipes a los que no somos capaces de describir esa pasión. Gracias gran Silvestre. Un abrazo.

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