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VISITAMOS LOS EMBALSES CON LA NUEVA BMW G 310 GS: LA SEQUÍA ES COSA SERIA

Por José M Alegre
Rodar en moto por un embalse que no hace mucho era pasto de las aguas, sobrecoge. Primero, por el paisaje desolador, descubriendo pedruscos perfectamente alineados que siguen marcando las lindes de las tierras de los que allí vivían. Estremece también por el terreno desértico y sin vestigio de vida alguna que muestra debido a la acción del agua durante décadas, aguas que al retirarse por la sequía han dejado a la vista un paisaje lunar, como el embalse de Almendra, en Salamanca. Y porque no dejas de pensar que donde pisa la moto, no hace mucho, era una inmensa laguna.

Por el contrario, me ha admirado el poderío de la nueva BMW G 310 GS, que ha superado con creces la dura prueba impuesta, rodando con solvencia por todo tipo de terrenos (tierra, barro, piedras sueltas, losas de tamaños varios, etc) y en todo tipo de condiciones (había que ver cómo circulaba por la A-1, de noche, bajo una cortina de agua que caía con furia como si los dioses quisieran apagar la sed de campos y valles de golpe), haciendo honor a la familia GS a la que pertenece.

El cambio climático, causante de la sequía

A pesar de las lluvias caídas en los últimos diez días, la sequía sigue estando presente en nuestro país. Es verdad que la falta de agua en algunas zonas de nuestra geografía, como Galicia, se ha visto atemperada. Pero el problema de la ausencia del líquido elemento sigue estando ahí, pues la sufrida ha sido la peor sequía de la última década e incluso del siglo, según muchos expertos. El dato de que en la actualidad el agua embalsada en España es de sólo el 40,37% (38% al grabar el vídeo que acompaña este artículo), un diez por ciento menos que hace un año por iguales fechas, avala lo afirmado. El cambio climático es el principal causante de ello, con pantanos cuyos niveles son dramáticos, como el de Entrepeñas, que está sólo al 9% de su capacidad.

Así que me subí a la G 310 GS, coloqué la práctica bolsa BMW Motorrad de 49 litros y puse rumbo a las provincias de Salamanca, Segovia y Guadalajara, visitando cuatro embalses de nuestra geografía peninsular (somos el país con más pantanos per cápita del mundo, con más de 1.300. ¿Qué ocurriría de no tenerlos?). A saber, Almendra, Santa Teresa, Linares del Arroyo y el de Entrepeñas ya citado, todos ellos con medidas de llenado muy bajas.

ADN GS

La nueva BMW G 310 GS es el modelo de acceso al mundo GS. Es muy bonita, podría decirse que, salvando las distancia, es una R 1200 GS, pero en pequeño. Estéticamente no se puede negar que es hermana del modelo icónico de BMW. Pero, además, lleva en los ‘genes’ el ADN GS, pues es una moto polivalente, ágil, divertida y con carácter, además de ligera.

En Salamanca tuve la suerte de contar con un magnífico cicerone en la persona de Lorenzo Colomo, autor además de las espectaculares imágenes en dron del vídeo. Este amigo vallisoletano afincado en la capital del Tormes me mostró los complicados y deslizantes caminos por los que rodamos con su BMW R 1200 GS Adventure, rutas que la G 310 GS no se arredró en seguir, haciéndolo con soltura. Gracias Lorenzo.

España sufre una sequía cada ocho o diez años al encontrarse en la zona templada del planeta y bajo la influencia de dos corrientes de aire: una masa de aire frío y húmedo del Atlántico y otra de aire caliente y seco que procede de África. Sequías que irán en aumento agudizadas por el cambio climático.

Con la nueva BMW G 310 GS, la moto de acceso al mundo Adventure, hemos plasmado en vídeo esta sequía que debe sensibilizarnos en el uso del agua, un bien escaso que no debemos derrochar, pues el problema de la falta de tan vital líquido no es puntual, sino un anticipo de lo que podría suceder en el futuro, con periodos más cortos entre sequías y duración más prolongada.

Embalse de Almendra

Fue el primero de los pantanos visitados. Conocido también como salto de Villarino, el embalse de Almendra, a 71 kilómetros de Salamanca, está situado en el curso inferior del río Tormes, a 5 km de la salmantina localidad de Almendra y a 7 de la zamorana Cibanal, en la Comunidad de Castilla y León. Esta inmensa construcción hidráulica, una de las más grandes de España, que más parece un mar de agua dulce cuando está en su plenitud, y que presume de tener la presa más alta, 202 metros de altura, se inició en 1964, inaugurándose a finales de 1970.

La capacidad de Almendra es de 2.649 hectómetros cúbicos, embalsando en la actualidad (a fecha 8/1/2018) 978 hectómetros, el 36,92% del total, cuando hace un año era del 58,85%.

El uso del embalse es de abastecimiento humano y de electricidad, pero también permite el ocio, como la pesca, el baño y una oferta de restauración que se ha visto mermada por culpa de la sequía. No así en La Choza, ubicado a la entrada de la presa, donde el chuletón y el precio son magníficos.

Para acceder a Almendra rodé por carreteras comarcales en dirección a Vitigudino, todas ellas en buen estado, con curvas divertidas en algunos tramos, que la G 310 GS trazaba con precisión y aplomo, generando confianza.

Pantano Santa Teresa

Sin abandonar Castila y León, Comunidad que sufre la sequía con especial virulencia, me trasladé al embalse de Santa Teresa, situado al lado opuesto del anterior, a 49 kilómetros al sur de Salamanca.

Esta infraestructura hidrográfica recibe las aguas del río Tormes. Empezó a producir electricidad en 1963 y tiene una capacidad de 493 hectómetros cúbicos, de los que actualmente sólo hay embalsados 181, o sea, el 36,49% de su capacidad. Hace un año embalsaba el 62,10%.

Además del abastecimiento de agua potable a numerosas localidades, entre las que se encuentra la ciudad de Salamanca, la producción de electricidad y el riego agrícola, Santa Teresa permite el baño, la pesca, el pic-nic y la navegación a motor, eso cuando había nivel. Una de las imágenes que me impresionaron fueron las dos barcazas para pasear a los turistas que se encuentran varadas por falta de agua. En el vídeo se ve claramente cómo me acerco a ellas con la G 310 GS. Es la imagen de la desolación.

Pantano de Linares del Arroyo

Abandonada la provincia de Salamanca, salté a la de Segovia, pasando por Ávila. Como era de noche y en moto todos los gatos son pardos, evitando conducir tras la puesta de sol, enfilé la A-50 para llegar cuanto antes a la ciudad amurallada, 110 kilómetros a ritmo ligerito que la BMW no tardó en neutralizar. A 8.000 vueltas en sexta marcha, la G 310 GS hace mucha vía y todavía queda recorrido en el cuentavueltas para 1.500 revoluciones más.

Al día siguiente, tras pernoctar en la capital abulense, tomé la N-110 hasta Segovia, continuando hasta la N-1 para continuar por ella un tramo dirección Burgos, saliendo en Boceguillas y seguir ya hasta Maderuelo por una carretera rápida y serpenteante que enlaza pueblos de distinto ver, 160 kilómetros en los que voy muy cómodo sobre la BMW. La G 310 GS absorbe bien las irregularidades del piso (que haberlas haylas), surcando los caminos con determinación y buen hacer.

El pantano de Linares del Arroyo está en el término municipal de Maderuelo, en la provincia de Segovia, al pie de la sierra de Ayllón. Pertenece a la cuenca del río Duero. Fue inaugurado en 1951, anegando el pueblo que le da nombre. Su capacidad es de 58 hectómetros cúbicos, pero en la actualidad el agua embalsada es del 27,27% (a 8/1/2018), cuando hace un año era del 51%.

Su uso es para el riego, la producción de electricidad, la navegación, el baño y el pic-nic.

Para acceder a las tripas del embalse me meto por caminos de difícil rodar, con arena y barro, pero la G 310 GS no tiene problemas en recorrerlos con determinación y músculo, llevándome hasta unos parajes asombrosos de acceso complicado donde la BMW rueda hasta la orilla en franca retirada por causa de la sequía, que ha permitido el avance de la tierra blanca y baldía que hasta no hace mucho era el lecho de un próspero embalse.

La vuelta a Madrid es divertida. La noche ha echado su negro manto y el temporal de agua y nieve empieza a dar muestras de su bravura (el colapso de la A-6 a causa de la nieve se produciría la noche siguiente). Así que, durante el centenar de kilómetros hasta la capital, no llueve, sino que diluvia. A pesar de ello, la moto me da tanta confianza que giro el puño derecho hasta llegar a casa sin parar, haciéndolo sin contratiempo alguno.

Embalse de Entrepeñas

Mi próximo destino es el embalse de Entrepeñas, en Sacedón, uno de los más afectados por la sequía. Situado en la provincia de Guadalajara, en la Comunidad de Castilla La Mancha, fue inaugurado en 1956. Junto con el embalse de Buendía, abastece el controvertido trasvase Tajo-Segura.

Con una capacidad de 835 hectómetros cúbicos, su situación actual es penosa, con 77 hectómetros cúbicos de agua embalsada, el 9,2% de su capacidad. Hace un año estaba al 20,48%.

El uso del embalse es el de abastecimiento humano, riego y producción de electricidad, además de la utilización de ocio y deportiva, que incluye el baño, la pesca, pic-nic y la navegación, cuando hay agua, que no es el caso.

Con la G 310 GS debo recorrer por lo que era el fondo del pantano cerca de dos kilómetros para casi tocar el agua, haciéndolo por un camino de piedras y barro que no frena el infalible rodar de la moto.

Comprobar el lamentable estado de Entrepeñas y de los embalses visitados produce tristeza y preocupación, porque el agua es esencial para vivir, sin ella la vida es imposible.

De vuelta, reflexiono sobre la BMW G 310 GS, y en la sorpresa que ha supuesto su comportamiento, pues no me esperaba que fuera tan eficaz y divertida, demostrando una gran versatilidad, agilidad y solidez. Conduciéndola tanto por asfalto como fuera de él se me ocurre que, si a los 18 años hubiera tenido esta moto, me hubieran hecho capitán general con mando en plaza. En la entrevista que me concedió el gran Ted Simon, afirmó que para dar la vuelta al mundo no era necesario una moto de más de 500 cc. Tras viajar con la G 310 GS, certifico sus palabras Esta moto de acceso al mundo GS hará felices a muchos jóvenes que verán colmadas sus ansias de tener una BMW por poco más de seis mil euros.

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