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AGUSTÍN OSTOS, ‘SOY TRIBU’: CUATRO AÑOS DANDO LA VUELTA AL MUNDO EN UNA BMW F 650 GS DAKAR

Por José M Alegre
Este abogado, de 27 años, natural de Llerena (Badajoz) y residente en Madrid, iniciará el 17 de este mes de noviembre el sueño largamente perseguido de dar la vuelta al mundo en una BMW atravesando los seis continentes del planeta, empezando por Sudamérica. Su proyecto, cuya duración será de cuatro años, es introducirse en las tribus de los países que visite, ganarse su confianza y realizar fotografía social, vídeo documental y reportajes escritos de sus vivencias en ellas. Es por eso que tan ambiciosa aventura tiene por nombre ‘Soy Tribu’.

Pregunta. ¿Cómo se te ocurrió este proyecto?

Respuesta. “Estudiando Derecho y Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, a mitad de carrera, en tercero, me vino como una especie de revelación, también influida al leer la novela ‘Hacia rutas salvajes’, que versa sobre alguien que rompe con su vida y se dedica a explorar como medio para conocerse a sí mismo”.

Extrovertido y cordial, este letrado, que nunca ha ejercido porque la vida le ha reclamado para otros caminos de mayores emociones que el rigor jurídico, decidió que él también quería hacer algo diferente, y se puso a preparar el proyecto ‘Soy Tribu’. Por eso “los últimos seis años de mi vida los he dedicado a él, a trabajar; a ahorrar para mantenerme el tiempo que necesito para el viaje, cuatro años, aproximadamente, llevando una vida humilde hasta empezarlo”. Ese tiempo ha llegado.

Agustín, al terminar la carrera, dio “un viraje a mi vida -asegura-. Comencé a dedicarme al audiovisual, me metí en la Escuela de Cine de Madrid y empecé a trabajar simultáneamente de fotógrafo, realizador y editor de vídeos, ganándome la vida de free lance”. La cosa fue bien, de menos a más, y así, paulatinamente, “fueron surgiendo más clientes cuya atención era casi diaria. Pero siempre con el objetivo puesto en mi viaje de la vuelta al mundo. Entre medias, iba viajando, generalmente a islas, porque son destinos a los que no podré ir con la moto por los costes tan elevados. Visité Islandia, Madagascar…, y empecé a desarrollar la fotografía social, que es la que pretendo hacer, y vídeos, que a mi vuelta editaba haciendo un resumen del viaje”.

De esas experiencias aventureras nació un libro precioso de fotografías que lleva por título el nombre del autor y que vende a través de su página web, soytribu.es

“Tras aquellos recorridos de ida y vuelta durante mis vacaciones, al regresar a casa tenía la sensación de que quería hacer eso permanentemente, porque es cuando más cómodo me siento, cuando más feliz soy, cuando hago aquello para lo que creo estoy llamado a hacer”, reconoce este rider.

Así pues, nuestro protagonista lleva “seis años viajando solo, de forma esporádica, y siento que allá donde voy no me ven como un turista más y eso es lo que creo que va hacer el proyecto distinto. Por eso se llama ‘Soy Tribu’, porque la pretensión es adentrarme en las distintas tribus del mundo y no sólo indígenas, como la de los indios mapuche o cualquier otra, sino también tribus sociales, desde los monjes budistas de Koyasan, en Japón, hasta los pescadores de la Baja California, etc. Pretendo pues mostrar las que me encuentre, adentrándome en su realidad para poderlas fotografiar y grabar su día a día, y por eso el proyecto requiere tanto tiempo. No tanto por el que emplearé rodando con la moto, que también, sino porque para hacer esos reportajes, esos vídeos documentales de calidad y relatos de viaje, necesito ganarme la confianza de esas personas. Y soy muy obcecado y el proyecto tiene que salir sí o sí”.

Todo lo que este rider vaya viendo, fotografiando, grabando y relatando literariamente, lo plasmará en su página web y en redes sociales con la finalidad de dar a conocer la vida de esos grupos y de cuanto le ocurra en su rodar por el mundo, “pero, sobre todo, inspirar a otras personas a que hagan algo parecido a su manera”, apostilla.

P. ¿Y por qué en moto? ¿Hay antecedentes en tu familia?

R. Sí, mi padre era motero. Es de Cazorla (Jaén) y allí tenía la moto con la que salía en verano. Luego, al acabar la carrera universitaria, se compró una deportiva, pero al conocer a mi madre le dijo que, si ella dejaba de fumar, él vendería la moto. Y la vendió, pero en la actualidad mi madre sigue fumando y mi padre ya no va en moto (Agustín ríe abiertamente al contar la simpática historia).

No es de extrañar, pues, que aquel adolescente saliera motero como su progenitor, y que a los quince años tuviera muchísimas ganas de tener un scooter, “pero mi padre no quería. Sin embargo, mi tío y yo, que también es motero y con el que viajé a Jerez en su deportiva un par de veces, llegamos a un trato. Hago un inciso -apostilla Agustín- para decir que yo, por aquel entonces, estaba suspendiendo siempre matemáticas y química porque se me daban muy mal los números y las fórmulas. Entonces, el trato al que llegué con mi tío fue que, si sacaba siete sobresalientes en tercero de la ESO, él me compraría el scooter. Y saqué ¡ocho sobresalientes! (ríe de nuevo, algo que en él es casi innato, sonrisa que transmite a quién participe en su conversación). Así que no le quedó más remedio a mi tío que comprarme el scooter, que me traje a Madrid, y lo tuve hasta los 22 años. Luego, me compré una moto, a la que siguió otra que, posteriormente, iba a vender para tener una BMW nueva”.

Pero eso no ocurrió, porque el destino y un (o unos) pirómano lo impidieron. “Yo tenía en mente comprarme una BMW F 800 GS Adventure, pero este verano pasado, justo el día antes de irme de vacaciones, en julio, estando la moto aparcada en Malasaña, de noche, la quemaron junto a otras nueve. Me quedé estupefacto, porque esa moto era la puerta de acceso a la BMW y no me podía gastar lo que costaba nueva”, lamenta Agustín.

Lejos de hundirse, de compadecerse, Ostos se dijo que ese triste incidente era “parte de la aventura, parte de la historia y me tengo que adaptar a las consecuencias y si ha sucedido es porque tenía que suceder”. Así que buscó una moto de segunda mano y “encontré una F 650 GS Dakar, una moto dura, pura mecánica, accesible para que me la pudiera arreglar cualquier persona en los lugares más recónditos por los que circulara. Y con esa moto que tiene 17 años y que Moncho y Movilnorte (Concesionario Oficial BMW en Majadahonda) me están dejando como nueva, me iré”, recalca orgulloso su propietario.

P. ¿La ilusión del viaje puede con la ruptura de tu mundo: familia, amigos, etc?

R. Absolutamente sí y estoy preparado mentalmente desde hace tiempo para alejarme de familia, amigos, comodidades, comida caliente, cama, refugio… Y es que una parte de mi quiere ponerse a prueba: ¿hasta dónde llegaré en este reto personal? No hay nada que me ate, yo creo que estoy en la edad perfecta. Tengo muchísima suerte de poder hacerlo ahora y con la fuerza, la ilusión y la seguridad absoluta de que el proyecto que deseo plasmar servirá a que aquellos que quieran salir, que quieran cumplir sus sueños, lo hagan, ése también es el objetivo”.

Los recursos con los que cuenta son el dinero ahorrado durante cuatro años, “que para eso me he dejado los cuernos durante ese tiempo, llevando una vida más o menos modesta, aquí en Madrid, para no quedarme sin dinero en medio del viaje. Sé que podré trabajar a distancia en algunas cosas que me surjan desde Madrid, como editar grabaciones de terceros, diseño de webs, etc. Y durante el tiempo del viaje llevaré una vida de fogata, tienda de campaña y saco de dormir y de vez en cuando un hostal modesto; yo creo que aguanto”, expresa con rotundidad.

P. ¿Por qué elegiste una BMW para tu viaje?

R. En mi casa, de pequeño, teníamos un BMW 325 ix, en el que, estoy casi seguro, mis padres me engendraron ahí (de nuevo su cara se ilumina). Crecí con ese coche, con ese coche aprendí a conducir, siempre me sentí identificado con él y con la marca, firma que en motos se suele volcar en este tipo de aventuras que voy a iniciar. A día de hoy mis padres siguen teniendo un BMW, porque es sinónimo de garantía, de fiabilidad y de presencia en casi todo el mundo. Y luego, por qué no decirlo, me sentí muy inspirado con el documental de Ewan McGregor y Charlie Boorman con sus BMW”.

Recordemos que el actor escocés y su amigo, también actor, dieron la vuelta al mundo en moto partiendo desde Londres y finalizando en EEUU. Durante casi cuatro meses, recorrieron 32.000 km a lomos de sendas BMW R 1200 GS plateadas, grabando siete documentales de su hazaña para la televisión. McGregor reconoció que se inspiró en el libro ‘Los viajes de Júpiter’, obra de Ted Simon que viene a ser como la Biblia para todo motero que intente emular al también británico y que Agustín, curiosamente, lleva encima “por ser una referencia para mí”, admite.

Para su aventura, Agustín cuenta con apoyos, el principal “Movilnorte, sin ellos lo habría tenido crudísimo, porque me habría quedado tirado a las dos semanas de ruta por el mal estado en el que estaba la BMW que compré y que no supe ver cuando la adquirí a un particular. Ahora, ellos la están dejando perfecta para que pueda irme. El concesionario me ha asesorado también en el material que necesito, incluso he recibido advertencias y conocimientos de alguien con tanta experiencia como Moncho. Además del equipamiento: traje, casco, etc, que, al final, junto con la moto, es la partida presupuestaria de mayor envergadura. También gozo del apoyo de Touratech, que antes de irme me ha invitado a hacer un curso off road que me va a venir de perlas, facilitándome equipamiento para la moto y de acampada. Asiro GPS me ha instalado un dispositivo que me tiene controlado por satélite y desde mi página web se puede saber dónde estoy, si me estoy moviendo y la ruta que estoy haciendo. Continental, aportando los neumáticos allí donde los necesite y Red Bull, con la que he llegado al acuerdo de que subirán a sus redes sociales los contenidos que yo genere y que más encajen con el perfil de su público”.

Agustín Ostos con Moncho, de Movilnorte (centro), y Gustavo Cuervo, Embajador BMW Motorrad

P. ¿Eres la envidia de tus amigos o, por el contrario, dicen que estás zumbado?

R. “Ehhhh…! (arrastra la interjección en busca de la respuesta correcta, para acabar con gesto simpático). Creo que declaran ambas cosas. Por una parte, dicen ¡qué envidia! Y, por otra, se imaginan a sí mismo haciéndolo y les da bastante ‘cage’. Pero, incluso yo, que soy aventurero desde hace mucho tiempo, que me la he jugado en varias ocasiones, veo que la probabilidad de que me ocurran cosas es inmensamente mayor que antes. Sin embargo, me encanta enfrentarme a mis miedos y comprobar como reaccionas y te adaptas a la nueva situación, ‘darwinismo’ puro”. Luego, en una conversación posterior a la grabación de la entrevista, me dice este joven de aplastante fuerza y vitalidad que “los miedos me alimentan”. Recuerdo entonces la frase que me expresó alguien a quien no olvidaré: “La única manera de vencer a tus miedos es enfrentándote a ellos”.

Según Agustín, el espíritu aventurero le viene “de un tatarabuelo que era médico y que se la jugaba muchísimo. Hubo un brote de cólera en Cazorla, en 1885, y pidieron médicos voluntarios y él se fue para allá. Murió el 90% de la población, así como los otros dos médicos que le acompañaron. Pero él sobrevivió, se casó allí y en Cazorla se quedó, y yo me siento muy identificado con lo que hizo a lo largo de su vida”.

P. Y tus padres, ¿qué opinan?

R. “Inicialmente, estuvieron muy preocupados y, posteriormente, se han ido haciendo a la idea. Mi madre, cuando se lo dije, lloró mucho, pero ambos han comprendido que es mi vida, que debía hacer esta aventura porque es mi proyecto y finalmente lo han aceptado y me han apoyado y ahora se sienten muy orgullosos. Eso sí, mi madre me ha pedido tenerme localizado en todo momento, de ahí el Asiro GPS que he puesto en la moto y al que me he referido, y que suba muchos vídeos a las redes para comprobar que estoy bien”.

Su aventura comenzará el 17 de este mes, como cito al principio, “aterrizando en Santiago de Chile. Una semana después llegará la moto y bajaré hasta Tierra de Fuego. Luego la Patagonia, para llegar a Ushuaia y subir por la Ruta 40. Vendrá Buenos Aires, Rosario y Córdoba y una vez allí deberé tomar la decisión de qué ruta tomar, si tirar para Uruguay y de ahí pasar a Brasil o, por el contrario, poner dirección a Uruguay, Paraguay, Bolivia y atravesar Brasil hasta Guyana”. Luego, seguirá subiendo hasta Alaska, saltando a Asia.

P. ¿Qué crees que va a ser lo más complicado?

R. (Piensa un rato) “La verdad es que no me lo había imaginado. (vuelve a cavilar de nuevo con el clásico hmm). Creo que lo más complicado será cuando me encariñe de alguien en algún sitio y saber que tengo que seguir”.

P. ¿Qué pasa, que eres muy enamoradizo?, le pregunto sonriendo yo en esta ocasión.

R. “Estoy abierto a que las cosas sucedan y no sé por qué, sé que en Colombia me voy a enamorar de alguien o de un lugar… Colombia, Méjico y Cuba son sitios en los que me va a costar seguir mi camino. Por las ganas que tengo y por la gente de ahí que tiene una calidad humana brutal”.

La naturalidad y espontaneidad de Agustín me hace saltar de igual forma, confesándole medio en broma que “en Colombia tengo una hija, creo que no te la voy a presentar”, rompiendo ambos en una sonora carcajada.

“Soy buena gente, José Mª”, responde él sin dejar de reír. Y mi experiencia me indica que no me engaña lo más mínimo.

P. Entonces, tú viajas más para conocer que para hacer kilómetros.

R. De qué serviría hacer kilómetros sino conoces. Por eso no me agobia el decir ‘en Colombia estoy muy a gusto y me paso tres meses recorriendo el país’, haciéndolo hasta que sienta que lo conozco; no quiero sólo pasar por ahí, porque la carretera puede ser de cualquier país, de cualquier lugar. Pero lo que enriquece es qué haces, a quién conoces, como te desenvuelves y vivir las historias que surjan y no sólo avanzar por la carretera”.

P. Tú sabes que serás la envidia de muchos moteros que aspiran a hacer, sino un viaje como el tuyo, sí una aventura que se le parezca y que muchos no se atreven por diferentes motivos, desde que no pueden romper con su vida, a mil y una razones. ¿Qué les dices a todos ellos?

R. Pues que simplemente lo hagan, que sigan sus instintos. Si es algo que realmente quieres hacer y eres consciente de que sólo tenemos una vida y el tiempo es limitado, como la salud, hazlo cuanto antes. Y envidia, sí, pero también riesgo, porque no es tan fácil meterse en una aventura como esta, requiere una preparación mental importante y aunque llevo seis años con ello, ha sido en el último cuando he dicho ‘vamos a por esto’. Al final es lanzarse, eso es lo que les diría”.

A Ostos le podremos seguir en su página web, soytribu.es y luego en Facebook, Instagram, Twitter y Youtube, redes sociales con el mismo nombre que la web. Y también en la News BMW Riders, donde, cada mes, podréis leer las aventuras de este decidido y valiente rider. Amigo Agustín, buen viaje y, como dicen cariñosamente por aquellos lares en los que iniciarás tu ambicioso proyecto, “que te vaya bonito”.

3 Respuestas para “AGUSTÍN OSTOS, ‘SOY TRIBU’: CUATRO AÑOS DANDO LA VUELTA AL MUNDO EN UNA BMW F 650 GS DAKAR”

  • Pepe Mocho dice:

    Animo y mucha suerte.Se que conseguirás una aventura maravillosa. Que envidia me das. Ah por tus padres no te preocupes ya los cuidamos nosotros aquí. Un abrazo

  • Tere Montero Chaves dice:

    Con Agustín Ostos Robina creo que ha nacido una estrella de la aventura de tal magnitud en Llerena que tenemos que sentirnos orgullosos de él,te felicito Agustín por la grandeza que encierra tu proyecto que nadie como tú sabrás estrujar y te hará más grande de lo que ya eres.Si en tu recorrido por el mundo pasa por uno de los monumentos mas bellos del planeta dedicado al amor,el THAJ MAHAL, pasa tu mano por el mármol de parte de Tere Montero, dicen los entendidos que este gesto da suerte,es lo que te deseo Agustín.Abrazos.

  • Angeles Tena Morales dice:

    Suerte y disfruta

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