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BMW G 310 R. “LA PERFECCIÓN IRRITA A LOS DIOSES”

Por Willy Sloe Gin
Plagado anda nuestro refranero de sentencias populares y ciertas. No resulta poca cosa aquel que reza: “No hay mal que por bien no venga…”

Así ha sido en esta ocasión, como en otras tantas. Que no hay mal ninguno en tener que posponer un viaje si, por otro lado, este paréntesis vuelve a llevarte por las carreteras de España. A reencontrarte con tanta maravilla que tenemos aquí mismo. A este país nuestro, destino de tanto turista y viajero en moto, casi todos “extranjeros”, como dicen en mi Tierra.

He tenido que aplazar mi viaje por las costas inglesas por motivos burocráticos, veraniegos. Quién sabe… ¡Qué importa al cabo!

Hace días que fui a buscar a mi nueva compañera. La hermana pequeña de la familia BMW. La G 310 R. Quince días llevo con ‘Ella’ recorriendo España. Quince días intensísimos descubriendo carreteras interiores, lejos de mis ‘Faros’, de mis ‘Mares’.

Todo por carreteras ‘ratoneras’ donde esta moto se las pinta sola. ¡Qué decir de ‘Ella’! Perfecta para iniciarse en este misterio que no es otra cosa que dejarse llevar a donde el viaje mande. Fácil, divertidísima y preciosa. Más de uno me ha preguntado en una gasolinera por sus virtudes. Y tras cada pregunta adivinas la admiración en sus caras por semejante aparato.

Acostumbrado a compartir viajes con sus hermanas mayores, te das cuenta y recuerdas aquellos principios lejanos donde daba igual la moto. Todas con sus matices, todas mágicas. Agarrar curvas con ‘Ella’ te transporta a la felicidad absoluta.

Que nadie se engañe, que su monocilíndrico empuja partir de las cinco mil vueltas para hacerte disfrutar como se debe con una BMW. No es un juguete, que es una moto en toda regla, capaz de llevarte a donde tu cabeza y corazón quiera. Ya habrá tiempo para que inventen en Alemania todo tipo de maletas y demás ‘tiestos’ para que sea más cómodo viajar con ‘Ella’.

He echado de menos el ‘warning’ y quizá una mínima protección aerodinámica. Qué más da. Como decían los griegos: “La perfección irrita a los Dioses”.

Así ha resultado ser mi compañera, insultantemente perfecta. Aunque les pese a algunos de ahora y a otros tantos de antes.

Y como no hay mal que por bien no venga, aplazaré mi viaje a Inglaterra por haber paseado España. Más o menos quinientos kilómetros diarios recorriendo dehesas extremeñas y olivares andaluces. Y alguna pista que otra…

Créanme, es la moto perfecta para todo aquel que ande enamorado de carreteras solitarias.

Yo me enamorado de ‘Ella’.

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