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LA VUELTA AL MUNDO EN MOTO CON PAREJA: DESAFIO SIBERIA 2017

Por José M Alegre
Rafael y Mari Carmen son novios y moteros. Su pasión por la moto y los viajes les ha llevado a conocer el mundo subidos en su BMW R 1200 GS Adventure. Y no se han contentado con hacer rutas esporádicas de más o menos duración, sino a dar la vuelta al mundo por etapas y juntos, los dos subidos en la misma montura. Reivindican el viajar en pareja, “porque no hay nada más bonito que hacerlo con la persona que amas”, proclama Rafael.

Y como el movimiento se demuestra andando, ambos acreditan la bondad de su teoría viajando en el mismo asiento. Su vuelta al planeta la iniciaron el año pasado recorriendo EEUU, si bien en 2013 hicieron un ‘tour’ europeo visitando veinte países. Ahora, a finales de agosto, harán la segunda parte: Asia y Europa del Este, ochenta días viajando en armonía… casi siempre.

Pregunta. Esta vuelta al mundo en pareja la hacéis con una BMW R 1200 GS Adventure LC, ¿por qué esta moto y no otra?

Respuesta. La BMW es una moto que cuando te subes a ella sientes que es sencillamente imparable. Una moto de calidad contrastada, fiable, dura, con autonomía, con gran capacidad de carga y, sobre todo, cómoda, tanto para un viaje largo por carretera, como para una aventura off road.

P. ¿Y por qué reivindicáis viajar en pareja?

R. No hay nada más bonito que compartir tus aficiones con la persona a la que amas. Tenemos multitud de amigos apasionados de las motos y de los viajes, pero no se atreven con aventuras de esta índole con su pareja. Nosotros queremos demostrarles que, aunque difícil, es posible.

P. Hay tres formas de viajar en moto, solo; en grupo y en pareja. Según Gustavo Cuervo, Embajador de BMW Motorrad, esta última, si también hay unión sentimental, es mucho más ameno, pues se comparte ruta, paisajes, comidas y alojamiento. Y, añado yo, roces, discusiones y enfados en más de una ocasión. ¿La pasión motera de Mari Carmen y la tuya puede con esas trabas?

R. Desde luego, viajar en moto con pareja se convierte en una especie de Gran Hermano, ya que pasas 24 horas al día junto a una persona y eso siempre puede acarrear roces y discusiones. Hasta lo más insignificante se magnifica, máxime cuando nos perdemos o nos ocurre un contratiempo, de hecho, en más de una ocasión hemos apagado los intercomunicadores para no escucharnos. Pero no es menos cierto que lo positivo también se sobredimensiona y eso es lo hermoso de esta forma de viajar. Aprendes a valorar lo más pequeño. Sin duda, en aventuras overlander como esta no queda más remedio que ser positivo y afrontar los problemas con la mejor de las predisposiciones. Esas lecciones que te da el viaje te hacen crecer como ser humano y son las que hacen que merezca la pena todo esfuerzo. Con su compañía todo se hace menos cuesta arriba y la moto ejerce hasta una función terapéutica.

P. Entiendo, pues, que, viajando juntos, lo positivo supera a lo negativo. ¿Qué ventajas hay haciéndolo en la misma moto?

R. La mejor ventaja, sin duda, es que, si vas con más de una moto, aumentas exponencialmente la posibilidad de que alguna se averíe. Al igual que si se viaja en grupo, se multiplica por el número de miembros las posibilidades de que surjan discrepancias. Nosotros intentamos funcionar como un equipo, donde cada uno se complemente y supla lo que al otro se le da mal.

P. ¿Cuántos años viajando juntos en la misma moto?

Desde 2012 llevamos viviendo este sueño de recorrer el mundo en moto. Ese año comencé a imaginar cómo podría ser una vuelta a Europa en moto.

R. Ahora, después de tantos años, ¿podríais hacerlo por separado? ¿Cada uno por su lado?

R. Seguramente si, sería una experiencia totalmente diferente, pero estoy convencido de que no nos lo pasaríamos tan bien. Las cosas que vemos y experimentamos en nuestras aventuras son dignas de compartir con la persona que tienes al lado.

P. En 2013 os estrenasteis dando la vuelta a Europa en moto, cuya duración fue de 40 días. ¿Qué países recorristeis y qué recuerdos quedan de aquella primera aventura?

R. Hicimos 15.791 km en los que recorrimos veinte países del Viejo Continente: Portugal, España, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Austria, Eslovaquia, Eslovenia, Italia y Suiza. Son múltiples los recuerdos que nos vienen a la cabeza cada vez que recordamos esta aventura, muy presente en nuestros corazones.

Y aquí la memoria evoca numerosos hechos que enriquecen toda aventura, como la de “fotografiar y filmar el punto más al sur de Tarifa, pero no en el que se hace las fotos los turistas, sino desde la punta sur de Isla Paloma, con África al fondo, fue un momento mágico e irrepetible”.

También hay recuerdos no precisamente gratos, como “cuando perdimos toda nuestra ropa térmica el primer día de aventura. A partir de ahí no hubo más remedio que ponerse capas y capas de ropa para soportar los rigores del frío y de la lluvia”, la socorrida solución ‘de la cebolla’.

También los hay climatológicos, el que tuvieron que soportar al entrar en Dinamarca, haciendo su aparición “la lluvia torrencial que nos acompañó durante 300 km. Viento y lluvia que en más de una ocasión casi nos sacan de la carretera”.

Otro hecho notable fue “las noches blancas en las que no anochecía en Escandinavia, un fenómeno del que disfrutamos unos catorce días; poder leer un libro a medianoche fue una experiencia increíble”. El precioso cielo noruego, “nunca vi uno tan azul como ese, mientras íbamos haciendo curvas sorteando los fiordos”.

Pero no acabaron aquí las experiencias de Rafael y Mari Carmen, pues vieron un reno albino, “algo muy raro de contemplar”, apunta Rafael; compartieron un café con una sami en Laponia, pueblo perteneciente a los últimos aborígenes de Europa. Conocieron a Santa Claus en Rovaniemi, al que llevaron cartas de niños de Aldeas Infantiles de Madrid, entidad con la que colaboran. Tampoco olvidan cuando, ya en Cabo Norte, lograron poner la moto justo enfrente del monumento, “fue uno de los momentos cumbre de la aventura. Ya no se podía ir más al norte”, asegura Rafael. También tuvieron tiempo para la cultura, visitando Auschwitz, “que nos dejó tan impresionados por la enorme carga emocional del lugar que tuvimos que dejar de hacer fotos”. No olvidan la belleza de Eslovenia, ni la subida al Stelvio con la moto cargada hasta los topes, “nunca imaginé que saldríamos de ese infierno de 46 curvas”, reconoce Rafael.

P. La vuelta al mundo en pareja la iniciaron en EEUU en 2016, recorriendo toda USA y algo de Canadá durante 22 días, ¿qué ruta y ciudades seguisteis?

R. Recorrimos Norteamérica de costa a costa, de este a oeste, del Atlántico al Pacífico. Partimos de Nueva York rumbo a Canadá, estuvimos en Toronto y Windsor, después volvimos a EEUU, pasando por Detroit hasta llegar a Chicago. Desde allí iniciamos la Ruta 66 en su 90º aniversario, cruzando ocho estados: Illinois, Misuri, Kansas, Oklahoma, Nuevo México, Kansas, Tejas, Arizona y California. Aunque nos desviamos un poco de la ruta en Arizona para divisar el Gran Cañón del Colorado, los parques naturales del Valle de la Muerte, Sequoia y Yosemite, y visitar las ciudades de Las Vegas y San Francisco. La aventura, por supuesto, finalizó a orillas del Pacífico frente a la señal de fin de la Ruta 66 en los muelles de Santa Mónica”.

P. Qué destacas de ese viaje, le pregunto a Rafael.

R. Toda la Ruta 66 es un museo rodante en si mismo de 4.000 km de longitud. A cada km hay rincones para que el más curioso de los aventureros los descubra. Lo que más nos llamó la atención es el cariño que sienten los estadounidenses hacia nuestro país. Gracias a nuestra bandera conseguimos que mucha gente se acercara a nosotros y romper el hielo.

Periplo por el país del Tío Sam lleno de anécdotas, detalles, curiosidades y trato con sus habitantes que Rafael y Mari Carmen guardan en su memoria como si de un libro escrito se tratara. Así, esta pareja vio las botellas de kétchup y de leche más grandes del mundo, además de la mecedora con igual consideración. Les impresionó las cataratas del Niagara desde el lado canadiense, “que nos dejó sin respiración”, responden al unísono. En Chicago pasaron tres días con una familia compuesta por siete hijos y un perro, “para volverse locos”, aseveran entre sonrisas. En Miami (Oklahoma), la directora de un instituto de la zona les guio hasta las últimas siete millas originales de la Ruta 66, “las cuales no se han tocado desde que fue asfaltada por primera y última vez en 1937”.

Rafael y Mari Carmen aseguran que el verdadero espíritu de la Ruta 66 se encuentra en Ash Groves, donde se halla la gasolinera de Gay Parita, que lleva abierta desde 1934. “Aunque ya no opera como tal, se ha convertido en todo un referente para los que quieren asomarse a la historia de la carretera madre y de EEUU”, dice Rafael. Estuvieron a punto de pasar la noche en un cementerio indio de los Navajos, en cuyos terrenos había una misión cristiana. “Afortunadamente, nos ofrecieron un alojamiento algo más decente” y menos siniestro.

Cruzando el Valle de la Muerte, el lugar que ostenta el récord Guinnes por tener la temperatura más alta de la tierra (56,8º), “casi nos quedamos sin gasolina”, lo que sin duda hubiera sido un grave problema. Antes, esta pareja, que vive en Sevilla, había visitado el punto más bajo de los EEUU, Badwater, que está a menos 85 metros. Tuvieron la fortuna de ser acogidos por Dani Kaas, doble subcampeón olímpico de snowboard, pasando una noche en su casa. No dejaron de visitar el Gran Cañón, descubriendo que fue un español, García López de Cárdenas, el primer europeo que lo divisó en 1540. En San Francisco, participaron en una excursión nocturna por ‘la Roca’ (Alcatraz), experimentando lo que sentían los presos al cerrar las puertas de las celdas, “un momento que fue, cuando menos, inquietante”, confiesa Rafael.

Otro de los hechos curiosos lo descubrieron en un pequeño pueblo de California, donde una bombilla lleva luciendo las 24 horas del día todos los días del año desde 1901, o sea que lleva encendida ¡115 años!

Rafael admite que “en Estados Unidos tienes la extraña sensación de que todo te resulta familiar a pesar de que es la primera vez que lo ves debido a la cantidad de películas que se ruedan allí y que vemos en el cine o la tele”. Antes de llegar a Los Ángeles, la pareja perdió sus pasaportes, pero, afortunadamente, “en el Consulado español nos atendieron estupendamente y nos dieron uno provisional para poder salir del país”, explica Rafael.

Tampoco olvidan el espectáculo de los fuegos artificiales del 4 de julio (día de la Independencia) con vistas al Puente de Brooklyn y a la ciudad de Nueva York, ni el último atardecer desde el Empire State Building antes de regresar.

P. El 26 de agosto iniciáis la segunda parte de la vuelta al mundo en moto en pareja volando hacia Japón, donde os estará esperando vuestra BMW que enviáis por avión. ¿Por qué allí y que recorrido haréis?

R. Nuestra vuelta al mundo en moto se basa en recorrer el mundo a través de dos de las carreteras más legendarias del planeta: La Ruta 66 y la Carretera Transiberiana, y aunque esta última no tiene nada que ver con Japón, hemos pensado que sería una oportunidad magnífica acercarnos al país del Sol Naciente para descubrir las raíces del pasado español en la isla. Este país fue descubierto por los portugueses, que, junto con los españoles, trataron de cristianizarlo sin éxito.

Rafael y Mari Carmen y su BMW, que han decidido calzarla para la aventura con neumáticos mixtos TKC 70 proporcionados por Continental, irán en ferry a Rusia el 11 de septiembre y desde allí recorrerán la carretera transiberiana de punta a punta, haciendo un paréntesis para conocer el lago Baikal, Mongolia y Kazajistan. Tras hacerse Asia y entrar en la Rusia europea, “haremos un recorrido por la Europa del Este y mediterránea, pasando por Ucrania, Moldavia, Rumania, Bulgaria, Serbia, Macedonia, Kosovo, Albania, Montenegro, Bosnia, Croacia, Eslovenia, Italia, Francia, Andorra, España y Portugal. Concluiremos nuestra aventura allí, en el Cabo de Roca (punto más occidental de Euroasia), lugar donde comenzamos nuestra aventura en 2016 y donde la concluiremos este 2017”, revela Rafael.

P. Cómo os planteáis este viaje que durará 80 días, devorando kilómetros o disfrutando de lo que veis, hablando con la gente y dejando constancia fotográficamente y en vídeo.

R. Viajar en moto no consiste en ir del punto A al punto B. Lo interesante siempre está en medio. Nosotros intentamos fundirnos con los habitantes de los lugares que visitamos y averiguar su cultura y costumbres, cosas que no salen en las guías de viaje y que hay que bajarse del vehículo para descubrir. Nos gusta hacer vídeos y fotografías que intenten transmitir la belleza de los sitios por los que vamos a nuestros seguidores. Sin embargo, a veces, no nos quedará más remedio que hacer kilómetros y más kilómetros para adecuarse al programa. A nosotros nos gusta pensar que así tendremos una excusa para volver algún día”.

P. Dónde dormiréis?

R. Tenemos pensado dormir en tienda de campaña la mayor parte de la aventura, pero en las etapas largas y en las previas y posteriores al cruce de fronteras lo haremos en hoteles.

P. A Mari Carmen le pregunto si no se cansa de ir de ‘paquete’.

R.- En algunas ocasiones me canso de ser la acompañante (término que prefiere al de ‘paquete’, corrigiéndome con una amplia sonrisa), pero es más por no poder controlar yo la moto que por el cansancio físico o mental. Soy una persona a la que le gusta mucho conducir, de hecho solemos discutir en algunas ocasiones sobre quien lleva el coche y aunque el me ofrece en muchas ocasiones que conduzca la moto, se que físicamente no podria llevarlo a él y, ademas, todo el equipaje. De vez en cuando salimos y la cojo yo para practicar por si fuera necesario para esta aventura. Tambien tengo que añadir que Rafa no me lo pone fácil, porque él sí que no valdría para ir detrás, porque se mueve un montón”, me cuenta con la mirada cómplice de Rafael.

Sin embargo, Mari Carmen reconoce que él, como piloto, “es muy cauteloso conducciendo y siempre esta muy pendiente de mí”.

P. ¿Cómo os conocisteis, con moto o sin ella?

R. Sin ella, ambos teníamos esta afición antes de conocernos, pero no fue hasta que nos juntamos cuando animé a Rafa a comprarse su primera moto. Un vehículo que nos ha unido mucho más de lo que yo pensaba. Muchas veces le tengo que pedir a Rafa salir con la moto porque hecho de menos las sensaciones que te aporta”.

La pasión por las motos es común en ambos, “a mí siempre me han gustado, pero hasta hace unos años no hemos podido comprarnos una. Por circunstancias de la vida siempre hemos tenido que aparcar este momento”, conviene Mari Carmen. También a Rafael le gustaban las motos desde pequeño. “Recuerdo con cariño todas esas carreras de Jorge Martinez Aspar, Sito Pons y, en la categoria reina, Kevin Schwantz y Wayne Rayney, aunque para mi el mejor siempre será Valentino Rossi. Cuando tuve la oportunidad me compré mi primera moto y aunque no intenté emular a mis ídolos, si es verdad que en ella descubrí un instrumento magnífico para conocer el mundo que nos rodea”.

P. Un viaje de este tipo no es precisamente económico, ¿cómo lo afrontáis? ¿Hay sacrificios confesables para conseguir el presupuesto?

R. No te voy a mentir al confesarte que la casi totalidad del esfuerzo económico para esta aventura sale de nuestro bolsillo. Como todo en esta vida, si quieres algo te tiene que costar o de lo contrario no merecería la pena. Nosotros hemos tenido que renunciar a renovar nuestro coche o reformar nuestra casa, a muchas salidas en moto con nuestros amigos a Faro, a Jerez, todo por estar aquí a punto de embarcar para Japón. Pero no nos importa, vamos juntos en pos de este sueño y todo esfuerzo habrá sido poco si conseguimos finalmente nuestro objetivo.

P. Tenéis ayuda o patrocinios?

R. Efectivamente, tenemos ayuda de algunos patrocinadores que, en su mayoría, nos han aportado material o nos han hecho un descuento importante en sus productos. Uno de nuestros mayores apoyos ha sido Todomoto, concesionario BMW Motorrad en Sevilla, aportando material para nuestra aventura.

P. Vosotros demostráis que cualquiera que se lo proponga puede dar la vuelta al mundo.

R. Por supuesto, somos dos personas normales, con trabajos normales, que van juntos en busca de un sueño que es descubrir el mundo en moto. Pero también queremos enterrar el mito de que viajes de este estilo se disfrutan más haciéndolos en solitario. En pareja también es una experiencia única que merece ser vivida.

P. Un viaje de este tipo siempre es complicado, pero ¿hay alguna parte del mismo que os quite el sueño?

R. Sobre todo, lo más complicado ha sido conseguir el visado para entrar en Rusia con las condiciones que queríamos: Con múltiple entrada y por 45 días. También está siendo complicado el tema del transporte de la moto hasta Japón y lo que piden las autoridades niponas para que pueda circular sin problemas.

P. Y a la vuelta de vuestro periplo, ¿cuál será el siguiente?

R. Quién sabe, África, Oceanía, o realizar otra de las carreteras legendarias de nuestro planeta: la Ruta Panamericana. Yo, personalmente, siempre estoy barruntando cuál será la próxima aventura, ya sabes, el mejor viaje siempre está por realizar. Pero como dice mi novia: primero el uno y luego el dos.

Podéis seguir el viaje de Rafael y Mari Carmen en www.falcostradale.com

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