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ÁNGEL Y GRACIA LLEGAN A CABO NORTE CON SU BMW R 1200 RT, CUMPLIENDO ASÍ LA META QUE SE FIJARON CUANDO A ÉL LE DIERON SEIS MESES DE VIDA POR UN CÁNCER

Ángel López y Gracia, su mujer, han conseguido llegar a Cabo Norte con su BMW R 1200 RT, superando el desafío que se marcaron hace cuatro años cuando a él le diagnosticaron un cáncer con una esperanza de vida de no más de seis meses, tal y como nos contó en la entrevista que publicamos en la News del pasado julio.

Ahora, tres semanas después de iniciar su viaje llamado ‘Superando el cáncer en moto’, y cuatro años desde que les dieron la tremenda noticia, esta pareja admirable han hecho realidad su sueño, llegar a la llamada meca de los moteros europeos, demostrando que la voluntad y la ilusión pueden superar los avatares de la vida.

Tras su gesta, hablamos con Ángel, que nos dijo que “al llegar a Cabo Norte estábamos en estado de shock”, explicándonos la etapa que les condujo a ‘Nordkapp’, el considerado como el punto más septentrional de Europa.

“La etapa fue intensa y complicada. Intensa porque según vas alcanzando el norte el paisaje va cambiando, ves los primeros fiordos, la tundra, el Ártico, las emociones se van disparando poco a poco, la meta está cerca, la rozas con las yemas de los dedos, pero aún no has llegado, todavía podría pasar algo…

Y complicada, por el mal estado de las carreteras noruegas y por la cantidad de obras que te encuentras, en las que te toca afrontar tramos, incluso de 1,5 kilómetros, en los que no hay carretera, sino únicamente grava suelta o incluso barro. Debes sortear máquinas y evitar ser arrollado por cualquier bulldozer o caer en una zanja; y todo eso con una rutera, nuestra BMW R 1200 RT, con los neumáticos de asfalto y cargada hasta las trancas. Toda una lección de pilotaje”.

A pesar de ello, Ángel y Gracia consiguieron llegar “a la cabaña que habíamos alquilado (el alojamiento más cercano a Cabo Norte) hacia las 22:00 horas y, tras descansar un poco, salimos hacia la meta con la intención de llegar a medianoche. Son unos pocos kilómetros de carretera estrecha y maltrecha, ascendiendo hasta el cabo, a unos 300 metros de altitud y en dirección fundamentalmente norte. La gran suerte es que hacía sol, cosa poco corriente, pero supuso un inconveniente para la llegada, al tenerlo de frente y a muy poca altura, justo en los ojos. Llegar casi a ciegas y tener que parar en el control de acceso para pagar la entrada, sin tener visual sobre el cabo, desluce un poco”. Nuestros protagonistas ya estaban allí, la meta que tan lejos parecía no hacía mucho tiempo, ya la tenían frente a ellos.

“Aparcamos la moto en el mega parking y caminamos los pocos cientos de metros hacia el norte que nos separaban de la meta. De repente, divisamos la bola, y el sol de medianoche en perfecta combinación. En el último año pensé muchas veces en ese momento, si me emocionaría, me echaría a llorar, saltaría como Vickie el vikingo o besaría el suelo. La verdad es que las emociones son tantas y tan profundas que en realidad te quedas sin saber que hacer, como atontado, en estado de shock. Te vas acercando a la bola. Hay muchísima gente, pero te sientes único. Lo has conseguido, el sueño es una realidad, no sabes ni que decir. Según pasan los minutos y vas recuperándote del shock, mil ideas se agolpan en la mente: era posible, estamos aquí, en Cabo Norte, junto a esta bola que en anagrama nos ha acompañado el último año, no es gran cosa, no es ni bonita, pero es Cabo Norte, es un lugar, pero también es un símbolo. Te acuerdas de los que te han ayudado, de los que te han apoyado, de los ánimos recibidos, has cumplido con la responsabilidad asumida. ¡Uf!, es muy difícil definir lo que se siente, según van pasando los días vas desgranando la maraña de sentimientos. Solo sé una cosa: cada cual debe buscar su Cabo Norte y hacer lo posible por alcanzarlo”.

Entonces, en medio de ese cóctel de pensamientos, de sentimientos, de sensaciones, la pregunta: “Y ahora, ¿qué? Pues ahora queda la vuelta por Noruega, las Lofoten, los fiordos, la escalera de los Trolls, y todo lo demás. Y ya estamos pensando en la siguiente. No sé si la podremos hacer, como hace un año no sabía si llegaríamos a Cabo Norte, pero mientras tanto, la ilusión nos empuja día a día a seguir adelante hasta donde nos toque”.

Pues, a por la siguiente meta, Ángel y Gracia, ¡claro que sí!

4 Respuestas para “ÁNGEL Y GRACIA LLEGAN A CABO NORTE CON SU BMW R 1200 RT, CUMPLIENDO ASÍ LA META QUE SE FIJARON CUANDO A ÉL LE DIERON SEIS MESES DE VIDA POR UN CÁNCER”

  • Aureli dice:

    Coroné Cabo Norte en 1997, solo, desde Bellaterra, y me identifico absolutamente con los comentarios de Angel y Gracia. Qué gran y maravillodo reto conseguir hacerlo realidad !!!

  • Eduard Nebot dice:

    Mi admiración y respeto por la gesta que habeís conseguido, Creo que solo se vive si se persiguen los sueños. Un fuerte abrazo

  • Aunque con mucha envidia por no haber podido hacer el viaje, te admiro, cualquiera en esa situación de habría rendido. Un abrazo a los dos.

  • Rober dice:

    Totalmente de acuerdo , nosotros acabamos de subir a Nordkapp (ahora mismo estamos en lofoten) pinchamos por esas carreras.
    Realmente nos ayudaron mucho en el camping y el seguro funcionó muy bien
    Y Sobre todo felicitaros por el viaje ,hay que hacerlo (no es fácil)mucho ánimo y a por otra.

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