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ESTUVIMOS EN LA ZONA DEL INCENDIO DE DOÑANA CON LA BMW R NINET URBAN G/S. CUIDA LA NATURALEZA, ¡ES DE TODOS!

Por José Mª Alegre
Los incendios forestales me producen mucha pena y tristeza, por pequeños que sean, porque algo nuestro muere. El de la zona de Doñana, en la provincia de Huelva, llegando a las puertas del Parque Nacional, con ocho mil hectáreas devoradas por las llamas, no fue precisamente menor, lo cual es una tragedia.

Quise comprobar el alcance de lo sucedido, lo que se había quemado y lo que ha quedado a salvo de las llamas, que, afortunadamente, es mucho, en una zona de gran atractivo turístico, con Mazagón y Matalascañas como epicentro vacacional por su costa, y la gran joya del sur de España, Doñana, la mayor reserva ecológica de Europa. Había quedado con el alcalde de Moguer, Gustavo Cuéllar, en cuyo término se inició el incendio. Su discurso me documentaría, además de situarme en los lugares afectados por el siniestro.

BMW R nineT Urban G/S, una moto de la que te enamoras

Así pues, me subí a otra joya, en este caso de dos ruedas, la BMW R nineT Urban G/S, la última contribución de la marca alemana a su gama Heritage, una moto de estética vintage (homenajea a la mítica R 80 G/S que tantos éxitos cosechó en el rally París-Dakar en la década de los ochenta), tanto en la imagen como en el espíritu GS, pero con tecnología actual, y puse rumbo al sur.

La R nineT Urban G/S es una moto de la que te enamoras a primera vista y luego, a medida que ruedas con ella, no la quieres soltar. Su motor bóxer de 110 CV a 7.750 rpm es una delicia, rápido en su respuesta, lleves la marcha que lleves, pues su par, 116 Nm a 6.000 vueltas, sale desde abajo en cualquier circunstancia. ¡Y ese sonido embriagador que produce el escape de acero inoxidable situado en la parte izquierda (al lado contrario del cardan), que me encandiló a mí y a muchos más!

Porque no fueron pocas las amistades esporádicas que hice gracias a la Urban G/S, claro que luego descubrí que el interés de la peña no estaba en mí, sino en la moto, ¡qué decepción! Pero no lo critico, porque este modelo que completa (por el momento…) la gama Heritage de BMW, es realmente bello, con su inspiración en la clásica R 80 G/S, el color blanco del depósito con las franjas laterales en azul y el rojo brillante del asiento, una combinación con tanto acierto que al contemplarlo simplemente alucinas.

Prestaciones, diversión y solvencia

El viaje a Moguer (Huelva) desde Madrid, fue divertido. A pesar de no contar con una pantalla, la pequeña cúpula situada sobre el faro redondo (firmado con el logotipo BMW en el centro, elemento que distingue a todas las nineT), canaliza en buena medida las turbulencias. La posición al manillar es cómoda y como llevaba la práctica mochila del depósito, además de la bolsa trasera que se acopla en la parte de atrás del asiento, ambos elementos opcionales para este modelo (ver El Rincón del Equipamiento), viajaba con el equipaje a cubierto, incluyendo las cámaras. De esta forma, al no tener que cargar con la mochila a la espalda o en bandolera, que no harían sino incomodar, iba la mar de bien.

Por otra parte, los 18 litros del depósito de combustible dan una autonomía de entre 280 y 320 kilómetros, dependiendo de cómo le des al puño derecho, dando una media de poco más de 5 litros a los 100 km. Así, cada 300 km (más o menos) tenía que detenerme a repostar, paradas que agradecía, pues me gusta estirar las piernas, hacer alguna cosa más que no diré (soy un caballero) e hidratarme, que en las fechas del viaje (finales de julio), ya podéis imaginar ‘la caló’ que hacía. ¡Ah y muy importante! Al volver a por la moto, la alegría que te da ver que esa belleza que conduces es tuya (aunque sea por unos días).

Mi primera etapa fue Sevilla, donde pasé la noche. Visitar la capital hispalense siempre es un regalo. Me encanta ese aire de alegría que se respira en la ciudad de la Giralda y como llegué bien entrada la noche, en pleno bullicio de bares y terrazas, cené, obviamente, en una de ellas, y ocurrió lo que siempre trato de evitar, el jolgorio ante mi llegada, con todas las miradas y comentarios dirigiéndose a mí y, en especial, a la Urban G/S. Si tuviera que ligar, ya sabría que comprar (rima y todo).

Moguer, la ciudad de ‘Platero y yo’

A la mañana siguiente, me levanté sin agujetas (uno ya tiene derecho a tenerlas, que no siempre se es joven), detalle no menor que se lo agradecí a ‘mi compañera’. Porque la R nineT tiene un buen compromiso entre el tarado de las suspensiones y el confort. Con horquilla telescópica delante, recorrido de 125 mm, protegido con los característicos fuelles, y Paralever con amortiguador central ajustable detrás, la moto se muestra solidaria con el rider. Esa optimización de las suspensiones y el chasis modular (que posibilita su personalización), ofrece un rodar estable, dirección precisa, sin cabeceos ni en rectas rápidas ni en curvones de elevada velocidad, aunque yendo inclinados nos encontremos con las molestas juntas de dilatación que en ocasiones más parecen bordillos.

Tras el café de la mañana, bajé del tirón a Moguer, donde me esperaba su alcalde, Gustavo Cuéllar. ‘Bien de Interés Cultural de los Lugares Colombinos’ por su especial relevancia en la preparación del primer viaje de Cristóbal Colón, la villa de Moguer gira en torno a un moguereño de excepción, Juan Ramón Jiménez (1881-1958), en lo que es un homenaje permanente al autor de ‘Platero y yo’, el burrito más famoso de la literatura española y seguramente mundial, tanto que a su autor le fue concedido el Nobel de Literatura en 1956 por el conjunto de su obra, destacando la citada narración lírica.

Amable, cordial y conversador, Cuéllar me recibe en su despacho que más parece la Gran Vía madrileña, pues no deja de entrar y salir personal municipal que, eso sí, apenas perturba al edil, aunque éste no pierde detalle de nada. La primera pregunta es obligada, la relativa a cómo se produjo el incendio iniciado en su municipio y si fue causado por la mano del hombre. El alcalde me responde que hay una investigación judicial abierta y que permanece bajo secreto sumarial, por lo que “sería demasiado imprudente por mi parte si señalara algún tipo de culpabilidad”.

“Doñana es una parte esencial de nuestra vida”

Moguer, con 22.000 habitantes, vive de la agricultura, y si tiempos atrás lo hacía de la vid y de todo lo que generaba su cultivo, una plaga de la filoxera acabó con la viticultura, volcándose entonces en el sector de la fresa (es el mayor productor de esta fruta y de sus derivados -frambuesas, arándanos y moras- de Europa). Ese es el primer motor de Moguer. El segundo, que cada vez tiene mayor auge, “es el sector turístico en torno a la cultura, a Juan Ramón Jiménez, a las raíces del descubrimiento de América, donde Moguer tiene una fuerte relación por hacerse aquí la Carabela Niña, los hermanos Niños eran de Moguer y también muchos marinos que se enrolaron en aquella aventura. Incluso Cristóbal Colón estuvo tres veces aquí, en el convento de Santa Clara, una de ellas para darle gracias a Dios por haber vuelto sano y salvo de su gesta colombina”, apunta Cuéllar con gran orgullo.

El incendio se cebó en el llamado preparque de Doñana o parque natural, que es la zona de terreno protegido que, a su vez, preserva el Parque Nacional que se asienta en tres provincias: Huelva, Cádiz y Sevilla. Para el alcalde de Moguer, Doñana “es lo que está por encima de todos nosotros, algo que queremos y amamos y que al estar tan cerca lo sentimos como nuestro, cuidamos y mimamos. Es una parte esencial de nuestro entorno y de nuestra vida”.

Sin embargo, el siniestro, además de lo destruido en fauna y flora, afectando a 40 especies de plantas, 75 de aves y 38 mamíferos, según el estudio de SEO-Birdlife, algo que ya no tiene remedio, ha ocasionado en la zona daños colaterales nada deseables y de los que sus habitantes no tienen culpa alguna. “Ha cundido la impresión -afirma Cuéllar- de que todo se ha visto afectado y eso ha hecho que la gente no venga porque cree que ha ardido la totalidad, motivando cancelaciones en hoteles, apartamentos… El turismo se ha retraído y yo creo que es ahora cuando más hay que venir. De las 108.000 hectáreas que tiene la zona, incluyendo el Parque Nacional, se han visto afectadas 8.500, lo que quiere decir que un 90% está en perfecto estado de revista, por lo que la belleza natural sigue intacta. La playa virgen desde Mazagón hasta Matalascañas es visitable cien por cien y si bien alguna zona esta quemada, toda la costa entera está impoluta para disfrutarla. Por lo tanto, no hay razones para no visitar toda la zona de Doñana, al contrario, hay que venir doblemente”, proclama el alcalde.

En el bosque que fue pasto de las llamas todo es silencio

Yo mismo fui testigo de cuanto me contó el edil. Mi primer recorrido fue de Moguer, donde ubiqué mi ‘cuartel general’, a El Rocío, situado a las puertas de Doñana. Aldea de culto a la virgen del mismo nombre, habitan en ella poco más de mil habitantes, llegando al millón durante la romería de Pentecostés. Lugar curioso el de esta localidad de casas bajas y largas calles perteneciente al municipio de Almonte, pues sus viales, lejos de estar asfaltados, están cubiertos con arena cuya altura puede llegar a los dos palmos. Y eso es así porque en la aldea el caballo es el rey.

Circular con la Urban G/S por tan tortuoso firme fue toda una experiencia, sorprendiéndome lo bien que se maneja la BMW y eso que los neumáticos que calzaba eran más de carretera que trail. Me imaginaba a Hubert Auriol volando con su R 80 G/S sobre la arena de la playa del lago Rosa en pos de la doble victoria en el París-Dakar (1981 y 1983, a las que siguieron las de Gaston Rahier, con igual moto, en 1984 y 85). Yo, en cambio, iba por El Rocío como podía, pero sí comprobé el buen hacer de esta moto en tales circunstancias, que puede salir de fábrica con neumáticos de tacos, si así lo solicitas (sin sobrecoste), por lo que ya bien sea con éstos o con gomas mixtas, la configuración de la Urban G/S permite rodar por pistas con total solvencia, lo que la hace aún más divertida y polivalente.

Durante buena parte del trayecto por la carretera, a partir de Mazagón, los estragos del incendio son perfectamente visibles. Kilómetros y kilómetros de pinos, terrenos en su mayoría vallados por pertenecer al preparque, han cambiado el verde de sus copas por el negro carbón, y la pinaza del suelo por ceniza, tal como se puede apreciar en las fotos, donde la nineT Urban G/S es la única nota de color. Es sobrecogedor plantarte en mitad de uno de estos bosques y no escuchar sonido de ningún tipo, ni de aves, ni siquiera de las chicharras que en este tiempo ensordecen, pues han muerto o han emigrado (seguramente más lo segundo que lo primero o eso quiero pensar). La vida en este ‘nuevo hábitat’ no existe y produce verdadera tristeza que la naturaleza, ese bien que hemos recibido de nuestros predecesores para disfrutarlo en usufructo y entregarlo en iguales o mejores condiciones a nuestros descendientes, no se producirá por no haberlo sabido proteger.

Lo único positivo del incendio que nos ocupa es que no hubo desgracias personales, aunque bien cerca estuvieron de producirse, pues las llamas irrumpieron en el camping Doñana, y aunque los clientes pudieron huir, lo hicieron con lo puesto, con familias que lo perdieron todo.

“Hay que hacer una campaña de concienciación”

En España, en lo que llevamos de año y hasta el pasado mes de julio, se produjeron 8.200 incendios forestales, 1.400 más que la media de los últimos diez años. En total, el fuego ha devorado 59.000 hectáreas en 2017. Al escribir este reportaje, los incendios del parque natural de los Arribes del Duero, intencionado según leo, y el de Yeste, en Albacete, siguen activos. ¿Quién va a parar este desatino? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que los bosques son de todos y todos, sin excepción, debemos cuidarlos y protegerlos?

Pregunta. Alcalde, ¿hay que hacer una campaña de concienciación para que la gente cuide y preserve la naturaleza?

Respuesta. Hay que hacerla, sin duda. Hay que educar a la gente para que cuide y preserve el medio ambiente. Sí, hay que trabajar constantemente en esa concienciación para que no pongamos en riesgo nunca el monte público”.

De El Rocío me fui a conocer el parque de Doñana. Como no está permitido el paso de vehículos a motor, salvo los autorizados (los que trabajan en él), me apunté a una ruta que realiza una empresa con unos minibuses 4×4, pues hay que avanzar por caminos de tierra y arena (no hay ni un solo centímetro asfaltado), que en la época de lluvias se convierten en auténticos barrizales.

La excursión resulta apasionante. Doñana es un lugar inmenso, además de por su grandiosidad, por su maravillosa diversidad, por la cantidad de vida que hay en él, por la variedad de su flora y su fauna y por su belleza, produciendo una grata experiencia verlo y disfrutarlo. Una guía nos va documentando sobre los diferentes ecosistemas, señalando los animales que vamos encontrando, como ciervos, gamos, caballos salvajes (el marismeño y el de las retuertas, razas que se encuentran en peligro de extinción) y muchas aves, acuáticas en su gran mayoría, que se avistan en las marismas, con el águila imperial ibérica, de majestuoso vuelo, como gran atractivo, y también el milano negro. También hay niños, pero estos van dentro del bus.

Ve a la zona y que no te lo cuenten, porque la costa “está en estado de revista”

El Parque Nacional de Doñana, tiene una superficie de 54.251 hectáreas (el parque natural o preparque, que es el que se vio afectado por las llamas, como explico anteriormente, ostenta 53.835 hectáreas) y cuenta con una variedad de hábitats singulares. Este paraíso natural de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994, tiene en el lince ibérico (y en las ‘lincesas’, como mentó la guía) su principal reclamo, aunque no vi ninguno, pues como buen mamífero estaría a salvo de las elevadas temperaturas bajo algún alcornoque o en la espesa vegetación que hay fuera de las dunas. Lo importante, sin duda, es que Doñana ha quedado a salvo del fuego del pasado 25 de junio, el Parque Nacional y la mayoría de costa de Mazagón a Matalascañas, tal como pude comprobar en mi visita con la Urban G/S. Por eso, como dice Gustavo Cuéllar, ahora más que nunca hay que visitar la zona, porque salvo esa “pequeña cicatriz”, la costa “está en estado de revista”. Así que ve y que no te lo cuenten, que es ahora cuando hay que ser solidario.

Acabada la entrevista, salgo con el alcalde a la plaza del Ayuntamiento, donde nos espera la espectacular R nineT Urban G/S que Gustavo (tras casi una hora de entrevista ya hay confianza) me ha permitido deje allí mismo, a las puertas del consistorio, a pesar de que es zona peatonal, para que le haga fotos junto a Juan Infantes, fotógrafo y amigo, acompañándonos Fede Gómez, rider buen conocedor de la zona. Frente a la preciosa fachada del consistorio, se encuentra el orgullo de Moguer, el monumento a su insigne poeta Juan Ramón Jiménez, que parece contemplar una reproducción de su Platero que está a su vera. Mientras, Cuéllar no ha resistido la tentación de subirse en la BMW, preguntándole si los moteros son bien recibidos en Moguer.

R. Los moteros son bien recibidos y deseados en Moguer. Todos los años se suele organizar una concentración en la zona. Tenemos también un club de motos y hay grandes aficionados a las motos. Yo soy hijo de uno de ellos que fue discípulo de ‘Peluqui’ (Antonio Sánchez Garrido, 1932-1963), que además tiene su curva en el circuito de Jerez (precisamente el giro siguiente al de Ángel Nieto, cuyo inesperado fallecimiento lamento profundamente). En Moguer hay cariño por la moto, cultura de vida motera y, sobre todo, sensibilización por la moto.

Qué le parece la frase ‘¡Moteros, venir a Moguer que hay mucho que ver!’, le digo al alcalde en tono simpático

¡Muy buena frase, ni Juan Ramón Jiménez!, responde el alcalde soltando una carcajada.

¿Somos conscientes de que la naturaleza es de todos? ¡Cuidémosla!

Antes de irme de la zona me paso por la playa que está junto al Parador de Mazagón (que también fue evacuado por el incendio) para saborear un magnífico pescado en uno de los chiringuitos que hay en ella, ‘homenaje’ que suelo hacerme cuando acabo un reportaje. La playa está espléndida (¡lástima de bañador!), disfrutando de su perfecto estado la cantidad de bañistas que allí se encuentra, aunque la zona arbolada muestra la herida del fuego. Al marcharme, la moto, como ha sucedido durante todo el viaje, está rodeada de una corte de admiradores. Me ametrallan a preguntas sobre la Urban G/S y les cuento. Les pregunto por lo sucedido. Y alguien se lamenta de que, con la excusa del parque, las autoridades se preocupan más de Doñana que de las personas. Ahí queda la queja.

Me subo a la BMW y encaro la cuesta de tierra en segunda con la rueda trasera tratando de adelantarme hasta el stop, ¡qué divertida y noble es esta moto! A la vuelta tomo una carretera, que me llevará a Sevilla, plagada de curvas. ‘Danzo’ entre ellas con dinamismo y aplomo: ahora trazo a la derecha, ahora a la izquierda, obedeciendo la Urban G/S con precisión y seguridad. Con sus 221 kilos y su perfecto equilibrio, esta belleza se inclina, segura y estable, a la más mínima insinuación. Antes de entrar en la curva, toco el efectivo freno, con doble disco delantero de 320 mm de diámetro con pinzas de cuatro pistones y monodisco trasero de 265 mm, y sistema ABS, y encaro el giro con confianza, ¡qué gusto!

Ya en la Ruta de la Plata, que me llevará de vuelta a Madrid, pienso en lo que he vivido, visto y escuchado. Y sinceramente creo que, sin esa campaña de concienciación en favor de la naturaleza aludida por el alcalde de Moguer en respuesta a mi pregunta, poco o nada se conseguirá. ¿Somos conscientes de que la naturaleza es de todos? ¡Cuidémosla!

Me paro para hacer una foto de la preciosidad que llevo iluminándola el astro rey antes de despedir la jornada. ‘El sol es mi guía; el horizonte mi destino’. Mañana será otro día.

Más información de la BMW R nineT Urban G/S en www.bmw-motorrad.es

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